El documento define los recursos naturales como bienes y servicios que surgen de la naturaleza sin intervención humana y son vitales para el desarrollo humano. Clasifica los recursos naturales en renovables, que pueden regenerarse si su explotación no es excesiva, como los bosques, y no renovables, cuyas cantidades son fijas y cuya tasa de regeneración es menor a la de explotación, como el petróleo y el carbón.