El documento discute la concentración del control de los medios de comunicación en México, particularmente la televisión, en manos de unos pocos grupos empresariales como Televisa y TV Azteca. Estas empresas controlan el 90% de la televisión mexicana, dándoles un gran poder político y de manipulación de la información. El documento también menciona la necesidad de democratizar los medios y la importancia de que los movimientos populares contrarresten el discurso dominante a través de sus propios medios como este periódico.