Las megaempresas de comunicación se han convertido en los principales actores de la globalización liberal al formar grandes grupos mediáticos a nivel mundial. Esto ha debilitado la capacidad de los medios para actuar como un contrapeso al poder, dando lugar a la necesidad de crear un "quinto poder" que permita a los ciudadanos oponerse a esta nueva coalición dominante formada por grandes corporaciones globales.