En una escuela rural con más de 20 alumnos, algunos niños eran conflictivos durante los recreos y se peleaban, terminando sucios en el suelo. Cuando los dos profesores tuvieron que ausentarse por dos meses y fueron reemplazados por profesores estrictos que castigaban a los niños, los alumnos cambiaron su comportamiento y se volvieron más disciplinados. Cuando regresaron los profesores originales, los alumnos los valoraron por no haberlos castigado y darles buenos consejos.