La iglesia adquirió un enorme poder durante la Edad Media debido a la profunda fe de la gente en las enseñanzas de Cristo y la Biblia. La iglesia cumplió un rol importante en la sociedad feudal al proveer servicios como hospitales y funerales. También influyó en la vida cotidiana y el pensamiento de nobles y campesinos a través de sus principios y creencias. El poder e influencia de la iglesia se basaba en su organización jerárquica y su capacidad de imponer castigos como la excomunión.