Durante el Renacimiento en España hubo tres fases principales de arquitectura: la plateresca que usaba elementos góticos y decoración, la clásica que introdujo formas griegas y romanas como columnas y frontones, y la herreriana que era sobria y geométrica representada por Juan de Herrera. En escultura destacaron obras religiosas con sentimiento como retablos y en pintura artistas como El Greco, Luis de Morales y Alonso Sánchez Coello conocido por sus retratos reales.