La industrialización en México ha llevado a un aumento en la generación de residuos, lo que ha planteado retos significativos para la salud humana y los ecosistemas. Los residuos se clasifican en residuos sólidos urbanos, de manejo especial y peligrosos, y su disposición inadecuada puede resultar en contaminación ambiental y problemas de salud. Entre 2003 y 2011, la generación de residuos sólidos urbanos creció un 25%, llegando a cerca de 41 millones de toneladas en 2011, impulsada por el crecimiento urbano y cambios en los patrones de consumo.