Mario Capecchi tuvo una infancia extremadamente difícil, viviendo en la calle desde los 4 años hasta los 9 años después de que su madre fuera encarcelada y los granjeros que debían cuidarlo lo abandonaran. A pesar de esto, se convirtió en un científico exitoso ganador del Premio Nobel por su trabajo pionero en manipulación genética que ha ayudado a comprender y tratar enfermedades como el cáncer. Su resiliencia y optimismo a pesar de las dificultades de su niñez son inspiradores.