La responsabilidad se define como la capacidad de tomar decisiones y asumir sus consecuencias, siendo crucial para el desarrollo de los adolescentes. Se destacan responsabilidades específicas como la asistencia y puntualidad en la escuela, así como el respeto hacia padres y la cumplimentación de deberes en el hogar. Estas responsabilidades fomentan el carácter, la dedicación y el desarrollo de relaciones sociales saludables.