La Revolución Industrial trajo profundos cambios que transformaron una sociedad agrícola en una sociedad industrializada. Esto incluyó la concentración vertical u horizontal de empresas para controlar todo el proceso productivo y evitar la competencia, así como el surgimiento de sociedades anónimas donde numerosas personas poseían acciones de una empresa. Los trabajadores, ahora agrupados en un proletariado, experimentaron nuevas formas de protesta como el ludismo, el cartismo o los primeros sindicatos para mejorar sus condiciones laborales.