Rimas en escala de grises




  Martínez, Amílcar del Valle

  Rima en escala de grises. - 1a ed. - Chaco: el autor, 2010.

  60 p.; 23x16 cm.

  ISBN 978-987-05-9516-8

  1. Antología Poética. I. Título

  CDD A861




Fecha de catalogación: 30/09/2010




                                1
Rimas en escala de grises




Dedicado a mi esposa e hijos




        Mi casa suplica: “No me abandones
aquí está tu pasado”. Y, el camino me incita:
“Ven, sígueme, yo soy tu futuro”. Y, yo les
digo a mi casa y al camino: “Si me quedo, en
mi estadía, existe el deseo de marcharme; y
si parto, en mi partida, existe el deseo de
quedarme. Sólo el amor y la muerte pueden
transformar todas las cosas”.

                           (Khalil Gibrán)




                      2
Rimas en escala de grises




PRETEXTO




        “Todos los protagonistas. pueblos,
ciudades, lugares y sitios que se citan en la
presente obra existen o existieron, son
reales. Para preservar la identidad de las
personas no se consignan apellidos.
Cualquier semejanza con la ficción es mera
casualidad”.



                      Amílcar Martínez




                       3
Rimas en escala de grises

LA ESPERA



En este momento, solamente espero.
Preso de la incertidumbre, espero.
Una última llamada, un simple SMS,
abrir mi blog y, consultar el correo.

Camino en mi fría habitación,
como un rehén del silencio.
Nada escucho mas, nada veo,
 tú me has vuelto sordo y ciego.

Me tengo ganada esta prisión,
fría por fuera, gélida por dentro,
por aquella tarde del sexto mes
cuando me invadió el invierno.

Tú, mi estrella, mi candente sol,
partiste llevando todo el fuego.
Siento agrietarse mis arterias
y, helarse la médula de mis huesos.

Desconozco el frío de lo eterno,
pero en otra dimensión penetro.
Puedo viajar lejos con la mente,
pero jamás desanclar mi cuerpo.




                       4
Rimas en escala de grises



Me he creído un hombre fuerte.
Nunca frágil, siempre entero,
y, estoy juntando los harapos
de un amor que eché por el suelo.

Inerme en mi lecho. Tieso, inmóvil.
La puerta sin llaves, sólo espero.
dime que encontraste la felicidad,
entonces, mi espera irá muriendo.


(Obra galardonada con la 7ª Mención en el
Certamen Internacional de Poesía organizado
por la Sociedad Argentina De Escritores:
S.A.D.E.)




                      5
Rimas en escala de grises



3,55 A.M.


De la ocre y agrietada pared
pende un antiquísimo reloj.
Sus manecillas giran alocadas
en una esférica persecución.

En tanto absorto lo observo,
algo parece llamar mi atención.
las agujas de repente marcan
el instante de su abrupto adiós.

Fue, tres cincuenta y cinco A.M.
cuando se disparó mi corazón
en un vertiginoso y loco frenesí
que dentro mi tórax arremetió.

Parado en el borde de la cornisa
que separa la calma de la desazón.
y, desafiando el abismo sideral,
busqué la razón de la sinrazón.

La respuesta provino del silencio,
que impío, mis oídos taladró,
al mantenerla mansa y callada
como el alba que apagó su voz.




                       6
Rimas en escala de grises


MAESTRA DEL AMOR

Por ti aprendí, que el amor
cuando se enquista, duele.
Que la ausencia es angustia
Y, llenar tal vacío no se puede.
Que el abandono es una daga
que las fibras íntimas hiere.

Por ti aprendí, que el amor,
cuando el corazón rebasa
por su mísera capacidad
entre cenizas se derrama.

Por ti aprendí, que los mitos
que el amor supo generar,
son creaciones de la inocencia
y engendros de la ingenuidad.

Porque para el amor, hay edad,
que es menester considerar.
que las barreras siempre están
como la distancia o el vil metal.
Que existen prejuicios sociales
que no se pueden soslayar
y, fantasías como la nuestra
que no se concretarán jamás.




                       7
Rimas en escala de grises



LOS PIES…

Claro, que pesan los pies,
Claro, que pesan los años.
Torpes, rudos y cansinos,
van mosaico tras mosaico.
Cansados, lentos y pausados
Y, el equilibrio buscando.
van dejando las improntas
de un hombre octogenario.

Han sido el cimiento móvil
de los sueños edificados
y, quizás alguna loca utopía
también hayan soportado.

Son un par de pies fatigados
que se van acariciando,
De blanca goma y negra lona
están hechos los calzados.
se adaptaron a su forma
Y, sin oponerse se amoldaron.

Cuántos durmientes removidos,
cuántos senderos transitados.
sea, entumecidos por el frío
sea, dilatados por el cansancio.
Comenzó su vida sobre ellos,
con tesón, pala, masa y pico.



                       8
Rimas en escala de grises


Chapoteando en el lodazal
con botas punteras de acero
reparando tramo por tramo.
y, tendiendo los hilos férreos
para que surcara “El Belgrano”.

Así, su vida se fue apagando,
Y, con ella los pies capitularon.
Tanto lo habían acompañado
y, en esta ocasión se rebelaron.

Quizás con cierta resignación
El hombre se fue entregando,
con la docilidad de los mansos,
que a su fe se abandonaron.
Hasta que apagó sus ojos
Y, su rostro se tiñó de opaco.

Se marchó con el invierno,
con la pausa de sus pasos;
Lentos, rudos pero firmes
y, peldaño tras peldaño,
Va trepando la escalera
que lo lleva hacia el mundo
de la paz y del descanso.




                      9
Rimas en escala de grises



PASIÓN INFERNAL



Con voracidad te enciendes
y, me consumes en tu fuego.
De tu llama candente de amor
me empiezo a sentir prisionero.

Te avivas entre las sábanas
y, dejas el lecho ardiendo.
Eres fragor de las brasas,
combustión de leños secos.
y, yo un temerario suicida
que entre ellos me sumerjo.

Tus largas uñas de diabla,
me sacuden los más interno.
se clavan en mi espalda
y, abren surcos en mi cuerpo.

Así, entre gritos y gemidos,
no tenemos temor del incendio.
Entonces, siento que tu calor
debe ser del mismo infierno.




                     10
Rimas en escala de grises


SEMBLANZA DE MI MUERTE

El día y hora de mi muerte,
intuyo que estarán conmigo,
la penumbra y la soledad.
los sueños rotos y el frío.

Han sido siempre mi compañía,
cruel motivo de mis desvelos,
que en las noches de insomnio
rondaron en torno a mi lecho.

Me han dicho que la vida
está hecha de momentos,
y, es un instante la muerte
que cede paso a lo eterno.

Que es infinito el tiempo celestial
y, ya no cuentan los momentos,
que no existen los calendarios,
ni relojes testigos del tiempo.

Desconozco su formal presencia,
inexplicable, súbita o repentina.
como quiera que se presente
tomará posesión de mi vida.




                      11
Rimas en escala de grises


Las manchas en la pared.
por caprichos de la humedad
se pobló de aves nocturnas
que acechan en la oscuridad.

Esa noche tenebrosa y gélida
tendré temor de sus garras,
del filo de sus picos corvos
que vendrán por carne y alma.




                    12
Rimas en escala de grises


RETRATO DE AMOR INMIGRANTE

Tu cuerpo ígneo, sensor térmico.
Y, entre el sopor de tus senos
¡Qué fresca y reparadora resulta,
La fronda densa de tus cabellos!

Tu boca, damasco en almíbar.
boca que evocan mis versos,
boca que pronuncia: “Te quiero”.
Y, boca que me colma de besos.

Hermosa criatura. Espiga címbrea
Tez inmaculada, piel de tu cuello.
El bajo vientre, la noche oscura.
Luna de nácar, tus muslos tersos.

Cascada áurea, reflejos del sol,
se descuelgan por tus hombros,
caen sobre tu cintura de mimbre,
y rebasan la capacidad de asombro.

Tus ojos claros, canicas de cristal,
esferas de puro cielo europeo,
del suelo que es crisol de razas,
es la mujer que quise y, que quiero.




                     13
Rimas en escala de grises



TIMADOR DE LA VIDA

Ausculto mis signos vitales
¿Estoy muerto o estoy vivo?
Muerto no puede ser,
porque todavía respiro

Tengo el pulso débil
Y, atenuados mis latidos.
tal vez un poco muerto,
quizás un poco vivo.

¿Quién me da una bofetada?
¿Quién me grita al oído?
Un latigazo por la espalda
Y, comprobar que estoy vivo.

Yo, forjador de ilusiones.
yo, fabricantes de sueños.
Les pido que me perdonen
porque me marcho muy lejos.

He sido un pésimo timador.
Apostando a todo o nada,
con salud plena y juventud
“fichas de vida” apostaba.




                     14
Rimas en escala de grises



Sobre la hipnótica felpa,
entre barajas y ruletas
Y, casi sin darme cuenta,
La jugada ya estaba hecha.

Me voy con mal tiempo,
arrastrado por el viento,
que no me cobra el boleto
por un viaje hasta el cielo.

Yo, que te imploré señor.
yo, que elevé mis ruegos.
¡Cuántas veces dijiste no!
¡Cuántas veces! No recuerdo.




                      15
Rimas en escala de grises




RECETA PARA EL OLVIDO I


Te has marchado para olvidarte,
sin embargo, no has podido olvidarme.
En vano has intentado abstraerte,
pues, nos resultó fácil abstraerme.

Empecinada, has buscado distanciarte
y, sólo has conseguido acercarme.
has buscado mil formas de condenarme,
pero, ilusa de ti, lograste condenarte.

Acaso has huido para sepultarme
pero, sólo has logrado resucitarme.
Has buscado, una vez más, convencerte,

Con el único propósito de convencerme
que no serás mía. Que deje de quererte.
y, la sabia lejanía, te enseñó a quererme.




                      16
Rimas en escala de grises




RECETA PARA EL OLVIDO II


Tengo un anecdotario para contarte
y tú, tendrás el propio para contarme.
más que nunca en la vida, suplico verte,
deseo encontrarte para encontrarme.

A muchas pruebas, me has sometido,
con la firme intención de eliminarme.
Sin embargo, pude resistir al olvido.
no vencerás al amor. Deja de ensañarte.

En cierta manera, quisiste escaparte
pero, olvidaste que debías dejarme,
llevaste una porción de mí, al mudarte.

En tus maletas atascadas te llevaste
el caudal de amor que supe brindarte
y, lo que guardaste, por temor a darme.




                     17
Rimas en escala de grises



INFIDELIDAD EN EL POTRERO


Siempre te he querido sólo mía
sin embargo, tuve que disputarte.
Fuimos dos, tres, cuatro y, más,
tratando a tu paso, interceptarte.

Y, te tornaste casi imprevisible
en tus raudos vuelos por el aire.
Por esta razón, sólo uno a la vez,
pudo poseerte por un instante.

De chiquillo me sedujo tu piel;
tersa, curvilínea y brillante.
Besando aquel par de muslos,
audaz, lamiste mis pectorales.

Veloz y sigilosa, te vi elevarte
y, una vez más, a disputarte.
Tu coqueteo fue con cada uno,
pero, con ninguno te quedaste.




                      18
Rimas en escala de grises




Alguien te asestó un puntapié,
con desprecio, creyó rechazarte,
parecía que ibas a otros brazos;
el ingenuo creído, quiso atraparte.
Pero, te escurriste bajo su cuerpo
y, en la trama de hilos te enredaste.

En momentos fuiste toda nuestra.
en otras circunstancias de nadie,
en este caso, la alegría de alguien.
que corona su hazaña triunfante.




                      19
Rimas en escala de grises




FEBRERO SIN AMOR

Acabo de inhumar el cadáver,
los restos fósiles de tu amor,
sobre de ellos he dejado caer
tierra, lágrimas y mucho dolor.

Un puñado de nubes púrpuras
trazaban arcos y curvas extrañas
sobre el ápice de las casuarinas,
que veían sus sombras proyectadas.

Remontó paulatinamente el sol,
cediéndole paso a la mañana
de otro febrero más, sin tu amor.

Siempre me dio y, quitó con saña,
trocando en un navío mi corazón
que en mares de febrero, naufraga.




                     20
Rimas en escala de grises




 A PESAR DE TODO


Tu mirada vítrea me sangra,
tu boca ardiente me quema
tu respiración me sofoca
porque eres llama de hoguera.

Tus caricias son latigazos
tu voz diáfana, me subyuga
y, a pesar de todo esto,
no tuve intentos de fuga.

No proferí gritos de ayuda
y, me hice adicto al flagelo
que la médula me desnuda.

Quizás, haya perdido el cielo
o, que nadie visite mi tumba
en este resquebrajado suelo.


                     21
Rimas en escala de grises




ESCANEANDO ROSTROS

En vano busco tu rostro
entre cientos de rostros
tatuados en las paredes
por ocurrencias del moho.

Miran desde la penumbra,
escaneados por mis ojos,
desde arriba hacia abajo
y, desde un lateral a otro.

Mis búsquedas sin éxito
no hallan los contornos
de rasgos finos y suaves
del más atractivo rostro.

Percibo que por instantes,
se diluyen entre hongos
y, los escaneos intensivos
culminan en cuencos rojos.



                     22
Rimas en escala de grises




Ese singular collage digital
creado por hongos y moho.
me recuerda que yaces allí,
dentro del enigmático fondo.

Desde ese estratégico sitio
casi imperceptible a todos,
logras mantenerme en vigilia
en tu loco raid persecutorio.

Eres fuerte en la oscuridad,
tienes la visión de un felino,
Y, yo soy un zorro astuto
lleno de mañas y atrevido.




                       23
Rimas en escala de grises

SU NOMBRE ES CONVICCIÓN

Las tardecitas de domingos
me traen cierta melancolía,
intuyo que tú también tienes
una sensación similar a la mía.

Con tus maletas de poca ropa
pero. de ilusiones repletas,
marchabas a proseguir estudios
en la ciudad de Las Breñas.

Rememoro las charlas previas,
antes que arribara el tren
con el sol castigando el rostro
junto al primer paso a nivel.

Cualquier tema era pretexto
para ameritar la espera cruel,
abordábamos de todo un poco
y, como es obvio, de River Plate.

Próximo a la hora dieciocho
raudamente llegaba el tren.
te veía ascender la escalera
pulgar arriba en señal de okey.

Cuántas tardes de domingos,
veía alejarte, una y otra vez.
con la mochila llena de sueños
y, la convicción de querer ser.



                     24
Rimas en escala de grises


Transcurrieron seis largos años
una porción de mi vida se fue.
El esfuerzo no ha resultado vano
aún tengo dificultades para creer:

Que ya hayas cumplido veinte,
que otro título anheles tener.
que en ciertas circunstancias
des solo la cabeza en la pared.

Eres un chico con convicciones,
siempre has demostrado ser,
en ocasiones un poco acelerado
pero, a eso no lo puedo resolver.

No has sido un niño afortunado,
has sufrido uno que otro revés,
toda la suerte de este mundo
en algún sitio está esperándote.

Recuerda que posees juventud,
que tienes una vida por recorrer,
las etapas se queman a su tiempo
en el momento preciso de arder.

Tu pasión enorme por las letras
te fue arrastrando a recorrer.
los senderos del verso y la prosa
que airoso has podido someter.




                     25
Rimas en escala de grises


INDIGENCIA DE AMOR

Llevaste contigo mis ojos
sobre tus hombros desnudos
y, la epidermis de mis manos
en la tersura de tus muslos.

Me arrancaste el corazón
y lo redujiste a colgajo,
como un péndulo de amor
yendo a uno y otro lado.

Me desgarraste los labios,
que tanto te habían amado,
en el último de los besos;
confieso, el más apasionado.

Te vas con la triste humedad,
de mis lágrimas de anoche
que rodaron por tu cuello
y, cayeron en tu escote.




                     26
Rimas en escala de grises


Soy un hombre eviscerado,
una estructura ósea sin alma
que guardó siempre su fe
mas, perdió la esperanza.

Te vas y me quedo huérfano,
sin amparo y sin consuelo,
con la boca entreabierta
y, la vista fija en el cielo.



 “El dolor es esencial a la vida y no proviene del
 exterior, sino que cada uno lo llevamos dentro
 de nosotros mismos, como un manantial que no
              se agota”. (Arthur Schopenhauer)




                       27
Rimas en escala de grises



TRES BARAJAS

Verte, el sólo hecho de verte;
en verdad, me pone muy feliz.
Me agrada mucho tu sonrisa.
Te suplico, nunca dejes de reír.

Apenas eras un retoñito,
el momento que te conocí
y, casi dos décadas después
una atractiva mujer conocí.

Deseo que no te incomodes;
siento mucho aprecio por ti.
cuando tu vas, estoy de vuelta;
la vida misma se presenta así.

Quizás como los pececillos,
que identifican a tu signo;
los dos buscando lo mismo
pero, por distintos caminos.

Supongo que deberías saber
que puedes contar conmigo,
solo tres barajas me bastan:
apoyo, comprensión y cariño.

Ahora cerraré estos versos
que están llenos de emoción,
tal vez, sin belleza literaria,
pero, con pureza de corazón.



                      28
Rimas en escala de grises




TESTIGO TEMEROSO

_Vayamos a tomar algo;
Así charlamos un rato.
Esa fue su presentación
después de tantos años.

En el vértigo de la ciudad,
donde nadie conoce a nadie,
nuestras miradas colisionaron
Y, sentí que me faltaba el aire.

Fue un beso y un abrazo,
Yo diría, interminables.
me bebí todo su aliento
Y, me sentí un miserable.

Nos cruzamos hasta el café.
Reinaba un clima agradable.
El rico aroma de la infusión
tenía un efecto estimulante.

La tomé de los hombros
Y, apuré nuestros pasos.
Pálido estaba su rostro
y, con signos de cansancio.




                      29
Rimas en escala de grises



Una mesa caoba del rincón
fue nuestra común elección.
Volteé mi torso y ordené:
_Por favor: café para dos.

Las cucharas giraban sonoras,
más de lo habitual quizás.
Siempre fue una constante,
la dificultad para dialogar.

_Cuéntame de María Ángeles.
_Está espléndida y sueña con viajar.
Cumplió los quince en marzo
y, despliega alas para volar.

-Congratulaciones a Marian,
Ya que saludarla no pude,
resulta que su residencia
nunca en mi existencia supe.

_Me interroga a menudo por ti.
_ ¡Imposible ¡ ¡No me debe recordar!
_He creado un video de viejas fotos
y, por ese hombre suele preguntar.

_Es otro de los tantos juegos,
que me propone la vida,
y, con las mejores barajas
me gana todas las partidas.




                     30
Rimas en escala de grises




_Deliras, la vida no juega.
Tampoco es un juego la vida.
Bebe tranquilo tu café;
que eso te anima y energiza.

Salimos pausados del local.
Nos despedimos en la esquina.
Nuestros labios se sellaron
cuando el sol se sumergía.

Como si no quisiera ser testigo
de nuestro casual reencuentro
Y se cubrió sus rasgados ojos
con el velo del ocaso rojinegro.




                      31
Rimas en escala de grises



RAMAS CAÍDAS


En mis travesías por el monte
he visto todo tipo de ramas
que mecidas por el viento
se arrullaban y, se besaban.

En mi cotidiano trajinar
he visto ramas cruzadas
que yacían sobre el camino;
por el viento cercenadas.

El viento impío y cruel
que antes las hamacaba
no pudo verlas dichosas
y, procedió a arrancarlas.

A la vera del camino transitado,
donde su sombra proyectaban
con sus tiernos gajos quebrados
huérfanas de corteza moraban.

Por ser curioso observador,
siempre me quedé a mirarlas,
intuyendo que tenían emociones
pero, no podían expresarlas.




                      32
Rimas en escala de grises




Quizás hayan sido testigos
de una historia apasionada
o, del último de los abrazos
de una despedida sin palabras.

Inermes sobre el sendero
esperaban tornarse en brasas,
que es la etapa intermedia
entre las cenizas y las llamas.

De cientos de ramas caídas
nuestra vida está poblada,
cada una tiene una impronta,
que nadie quiere narrarla.




                     33
Rimas en escala de grises


AMOR… PERVERSO AMOR

No me agradan tus besos.
No me agradan tus caricias.
Ni esos ojos perversos,
cargados de tanta malicia.

No me gustan tus artimañas.
No comparto tus triquiñuelas.
Quién engaña, solo se engaña
y, paga dos veces su soberbia.

No me agrada que te ufanes,
tampoco que te vanaglories.
No pretendas que yo te ame,
ni pretendas que yo te odie.

Porque me eres indiferente
y, no me duelen tus heridas.
No pretendas que te recuerde,
bólido fatal de amor suicida.

No quiero padecer más dolor,
basta de llagas y estigmas.
Los caprichos del corazón,
por poco me cuestan la vida.




                     34
Rimas en escala de grises



SOCORRO

Tenue y fría, cae la llovizna
urdiendo cortinas de otoño.
Fina, intermitente y gris
va empapando mi rostro.

Plomiza la tarde de abril;
con calles de ripio y lodo;
me recuerda a otra tarde
cuando partí dejando todo.

Aquí quedaron mis amigos.
que calaron en lo más hondo,
el hogar, la familia, un amor
que extravié en algún recodo.

Siempre vuelvo de improviso
y, no encuentro aquellos ojos
que se hicieron carne en mí
y, cargo sobre mis hombros.

Otras manos veo agitarse,
mil caras que no conozco.
No más tus palomas blancas,
ni el resplandor de tus ojos.




                      35
Rimas en escala de grises



Aquel desborde de lágrimas.
Tu desconsuelo y el sollozo,
los capturé en mis retinas
para no olvidarme tu rostro.

Tú, mi dulce encanto veraniego,
en mi triste ocaso te rememoro
como un ave que batió sus alas
para esfumarse entre el polvo.

El amor que nos prodigamos
se fue muriendo de a poco
y, el tiempo y la distancia
conspiraron contra el retorno.

Como un sabueso de la red,
subí cada una de tus fotos.
Trepé los muros de facebook
y, de mil maneras pedí socorro.

Me gasté en intentos vanos,
en largos rastreos infructuosos,
quizás en una suerte de ascensión.
te hayas diluido en el cosmos.




                     36
Rimas en escala de grises




BÚSQUEDA VANA

Cuanto cielo he surcado,
tantos caminos he recorrido,
que no advertí la presencia
del duende del descuido.

El maldito estaba acechando
y, me engañó como a un niño.
En un momento de distracción
me birló el bien más querido.

Montes, esteros y cañadas,
Cuevas, madrigueras y nidos,
removí viejos troncos caídos
y, de ti no encontré vestigios.

Desconozco cómo se escapó.
si se escurrió por un bolsillo,
entre los barrotes de mis dedos
lo tenía prisionero, era mío.

Le pregunté al agua mansa
y, me devolvió tus suspiros:
Pero, pude hallar tus colores,
en aquel arco iris bendito.




                      37
Rimas en escala de grises




Ando buscando un amor
que hace tiempo he perdido.
Quizás en las hierbas se mece
o, entre cardos se ha caído.

Este triste y trágico final.
es otra burla del destino.
Puede ser que volatilizó
y, en el cielo perdió brillo.

Tendrá destino de navegante,
en las barcas del infinito
que van devorando espacios
llevándose lo que era mío.

Penetró en otra dimensión
que fue creando el olvido.
Y, hoy sigo buscando un amor
que hace tiempo he perdido.




                        38
Rimas en escala de grises


PRESA DE UN CAPRICHO

Tú no sientes amor por mí,
lo tuyo es mero capricho.
Conmigo tú no serás feliz.
ni yo seré feliz contigo.

Porque nunca comprendiste
que la dicha tiene otro matiz,
y, que en su paleta de colores
no existen el sepia ni el gris.

No te comportas como adulto,
Lejos han quedado los niños.
Dices que de ti me burlo.
porque nunca he sufrido.

Sabes que nunca he sido tuyo,
porque nunca me has querido;
yo, quiero retomar el rumbo
con la que siempre me quiso,

Haces gala de lo absurdo.
Te victimizas con tus delirios
y, te flagelas de puro gusto
como intentando hallar alivio.

Eres presa de un capricho,
no me trates de confundir,
con la que siempre me quiso,
construiré una vida feliz.



                      39
Rimas en escala de grises




FIGURA EMERGENTE

En el fino hilo que separa,
la cordura de la locura.
Entre racional e irracional,
de repente surgió tu figura.

Lancé mis brazos como dagas
para cortar la noche oscura,
Intentando alcanzar tu piel
y, volver a sentir tu tersura.

Saborear de nuevo tu miel,
ser cautivo de tu hermosura
y, morir en el éxtasis de placer.

Soy un mortal como tú, criatura,
que no tiene tiempo para perder.
La vida corre y, la sangre apura.




                      40
Rimas en escala de grises


VÍSPERAS DE OTOÑO

Melancolía en la noche.
Afuera, azota el viento.
castigando las paredes
enmohecidas por el tiempo.

Pienso en ti y, en mi también.
Vas tras las estelas de tus sueños.
Tal vez, algún día comprenderás
la agonía de vivir de recuerdos.

Esta lluvia anuncia al otoño.
El verano ya toca a su fin.
Siento desplomarse las gotas
sobre las láminas de zinc.

Ha transcurrido mucho tiempo,
desde que te fuiste de mi lado.
Una horrible y cruel depresión
habita en mi pecho acongojado.

Ya vendrán las nubes grises
y cubrirán el azulado cielo.
Yo, me precipito a despedirlo,
quizás, ya no vuelva a verlo.




                      41
Rimas en escala de grises


A LA LUZ DE LA LUNA

Buscan mis labios tu boca;
mis manos buscan las tuyas.
Quisiera detener el tiempo
y, que nadie lo interrumpa.

La luna nos hace compañía,
hoy, más pálida que nunca,
con sus reflejos de plata
proyecta nuestras figuras.

Dos siluetas entrelazadas
en las sombras se dibujan.
Son dos seres que se aman,
dos seres que se buscan.

La brisa entre los árboles
una canción de amor arrulla.
Y, yo permanezco embriagado,
no quiero que esto concluya.

Que no se muera este amor
nacido a la luz de la luna.
Pues, nadie llorará más que yo
en la eternidad de su tumba.




                      42
Rimas en escala de grises



PRIMOGÉNITA DEL QUEBRACHAL

Avia Terai, corazón de madera,
primogénita del quebrachal.
Eres lágrima fresca de rocío
sobre el blanco algodonal.

Sangre roja de tanino,
labios dulces de mistol.
Yo recorrí tus caminos
en jornadas de sol a sol.

Volutas de humo azulado.
Tibio polvo de tus calles,
que en el lienzo de mi rostro,
se han grabado al detalle.

Sierpes trazan las picadas
en tus montes aledaños
y, al compás de un sapucay
cae un árbol centenario.

Avia Terai, La Forestal.
Así, quisieron bautizarte.
Hoy te tomo como mía,
no sé si podré dejarte.




                      43
Rimas en escala de grises




MONTE ESPESO

Avia Terai, mi bello solar,
nuevos versos me inspiras.
porque sé cómo mirarte
cuando tus ojos me miran.

Allá en el ochenta y tantos,
del milenio que quedó atrás,
nos fundimos en un abrazo
que nunca voy a olvidar.

Me ofreciste lo que tenías,
trabajo y, tan sólo trabajo.
Yo acepté tamaño desafío
y, aquí me tenés luchando.

Te entregué mi juventud.
Allá quedó en tus caminos.
Nada te pido a cambio
ni me siento arrepentido.

Me diste mucho en la vida
y, quiero ser agradecido;
por el pan puesto en la mesa
y, por la sonrisa de mis niños.




                      44
Rimas en escala de grises


LÍNEAS AMARILLAS

Yacen mis poemas furtivos,
ya amarillos; obra del tiempo.
Son mi vida y así los vivo
porque otra vida no tengo.

Hace frío. Es día lluvioso
y, atraviesa mi memoria,
un fragmento de mi historia
que califico de maravilloso.

Libros gastados, ya agrietados,
puso el destino en mis manos.
Lo que mi mente ha cultivado,
jamás podrá ser arrebatado.

En mi travesía por la Tierra,
mis huellas quedarán grabadas.
La obra que mi corazón encierra
en líneas quedará plasmada.

Versos anidados, clandestinos.
Quizás, gestados al alba.
que como la copa de vino
pone jolgorio en el alma.

Sepan mis adorables hijos,
de este humilde legado
y, que si Dios nos bendijo,
es para fortalecer los lazos.



                      45
Rimas en escala de grises


CORAZÓN ADJUDICADO

Púrpura remontaba el sol,
aquella mañana de verano.
Se escurría el último mes,
se escapaba de mis manos.

Observaba la hoguera voraz,
que trazaba siluetas de humo.
_ ¿Cómo iba yo a saberlo,
que deseaba que fuera suyo?

¡Tan cerca y tan distantes!
No me percaté del tributo
de sus ojos hacia los míos.
como jamás hallaré alguno.

Cubierta la cara en las manos,
deshecha reventó en llantos.
Quería un sitio en mi corazón
cuando ya había sido ocupado.

Había llegado el instante,
que se detiene el mundo.
Derrumbado en un rincón,
triste, pensativo y taciturno.

Una joven y agraciada mujer
hizo los méritos necesarios
y, no me quedó otra opción
que tener que adjudicarlo.



                      46
Rimas en escala de grises




Preparados ya mis bártulos,
atascado el baúl del auto.
Dejaba otro volumen de vida
y, un corazón descompensado.

Presuroso ascendí al vehículo.
entonces, ella corrió, lo recuerdo,
me aprisionó contra su cuerpo
y me dedicó una foto con un beso.




                     47
Rimas en escala de grises


EL PIJAMA BLANCO

Nunca olvidaré la imagen
de aquella madrugada fría
debajo de tu pijama blanco
y, con tus lágrimas tibias.

Aquel fin de semana
que pasamos juntos,
quedará en mis ojos
y, en los labios tuyos.

Bajo las sábanas frías,
la calidez de tus senos
y, el murmullo de tu voz,
susurrándome: “te quiero”.

Tus palabras de aliento,
despidiéndome de nuevo,
como otros tantos lunes
hasta el viernes del regreso.

Tu cuerpo contra mi cuerpo,
las caricias de mis manos
y, tus arterias palpitando
bajo de ese pijama blanco.

En la terminal de ómnibus,
esos momentos recuerdo;
tu más triste sonrisa
y, el último de tus besos.



                          48
Rimas en escala de grises


SUEÑOS ROTOS

Un frío lapidario rezará:
“Aquí yace un gran iluso”,
el que porfió por el cambio
pero, que al final no pudo.

No, porque no quiso.
No, porque no supo.
Porque se quedó solo
y, otro rol no le cupo.

Se marchó con sus maletas,
atascadas de bellos sueños,
rumbo a la estrella difusa
que brilló cuando era fuego.

Volverá con el tiempo,
en la sangre renovada
de otro joven soñador
que tendrá su mirada.

Al ver sus ojos vidriosos
edificando nuevos sueños,
emergerá aquella figura
del umbral de los recuerdos.

Cuando alguien apuesta todo.
arriesga a desangrar anhelos,
por una herida de muerte
abierta en el medio del pecho.



                      49
Rimas en escala de grises



PRELUDIO DE AMOR

Vendrán muchos otoños.
Otros momentos de amar,
mas, ninguno como aquel
que nos supo encontrar.

Inventaremos otros, quizás,
pero no podremos modelar
en el mármol de recuerdo
ese tibio mediodía otoñal.

Las plantas se mutilarán
en su afán de retoñar.
Y, yo ofrendaré la vida
para volverte a amar.

Muerto estará mi cuerpo.
Por siempre vivo mi amor,
aunque tú ya no sientas
los latidos de mi corazón.

Amalgamaré la tierra.
El viento será mi voz.
La lluvia mis lágrimas
cuando llore tu amor.




                     50
Rimas en escala de grises



INCOMPRENSIÓN

Si una mañana despiertas
y, yo ya no estoy contigo,
porque la mano de Dios
ya haya obrado conmigo.

No quiero que desfallezcas
con el corazón compungido.
No quiero una sola lágrima
porque, jamás la he merecido.

No quiero el beso del adiós
sobre mis labios aún tibios.
que conocerán el frío eterno
después del último latido.

Concluyo que será mejor
que me eches al olvido
porque, si he obrado mal
me merezco tal castigo.

Solo intenté ser ejemplo,
para mi esposa y mis hijos
y, a pesar de los esfuerzos
no he logrado el objetivo.




                      51
Rimas en escala de grises



Pero, si quieres recordarme
como realmente he sido,
di, que fui el joven humilde
que Dios puso en tu camino
y que quiso acompañarte
hasta el último suspiro.

Soy el que siempre te quiso
y, que siempre te ha querido
el que hoy te pide perdón,
el que no fue comprendido.




                     52
Rimas en escala de grises

AMOR DE PELÍCULA

Casi tres décadas después
vuelvo a pasar por tu casa,
ya no conserva los colores
que revestían su fachada.

No es lo mismo el jardín
con las flores del ayer.
No se divisa el rosedal,
el jazminero ni el clavel.
Grata melodía la inunda
mas, nada tiene que ver
con el estilo romántico,
nuestro deleite y placer.

Es fría y húmeda esta noche.
Llovizna y apenas si puedo ver
el umbral donde aguardabas
con la sonrisa a flor de piel,
tus calzados de taco aguja
en tus delgados y finos pies,
y, bonitas piernas torneadas,
exhibían su lozana desnudez.

Consagrada Reina del Estudiante,
soberana del inmigrante después,
un justo tributo a tu belleza,
a tu elegancia y dotes de mujer.




                      53
Rimas en escala de grises

Recordé las tardes de domingo,
la ceremonia que precedía al té,
la roja mermelada de ciruelas
y, las crocantes galletas “Express”.
Nuestra charla franca y amena
envuelta en tu aliento “fresh”
y, los “long play” de vinilo
que giraban en treinta y tres.

Nos conocimos en el cine “Rex”
y, nos citamos en el cine “Atlas”
y, así iniciamos nuestro amor
palpitando desde las butacas.

Nos reuníamos en “Zodíacos”
para beber un buen café.
Mientras giraban las cucharas,
nuestras cabezas locas, también.

Ingresaste a la universidad,
en otra provincia lejana.
Entonces, se creó un abismo
y, fuimos náufragos en la nada.
Mi tonto orgullo y tu ambición
pronto se dieron la espalda.

Dilatada y lenta fue la espera,
se prolongó hasta mis veintiséis;
cuando arribó “la buena nueva”
que contrajiste enlace también.




                      54
Rimas en escala de grises


Fui y soy el piloto comercial
que nunca obtuvo el “brevet”
y, tú la prestigiosa médica
que siempre anhelaste ser.

Un día marché del pueblo
al que poco suelo volver.
para olvidarme de los sitios
que juntos supimos recorrer.

Han pasado tantos años
y, no logro comprender
en qué recodo del camino
extravié a tamaña mujer.

Siento mi pecho agitado
mas, no me puedo contener,
ya se asoman las lágrimas
y comienzan a descender.




                    55
Rimas en escala de grises

ÁNGEL DE RIZOS DORADOS

Un recuerdo marcado a fuego
y, remembranzas que laten,
logran inyectarse por los ojos
y, fluyen tibias por la sangre.
Entonces siento que vives;
que te remontas como un ave,
con grandes alas desplegadas
que dejan estelas en el aire.
Porque no existe otra forma
que yo conciba imaginarte.
Llena de luz y plena de vida
y, un sendero por delante,
que temiste poder recorrer
quién sabe por qué desaires.
Quizás amaste con toda alma
y, alguien no supo valorarte.
Fue tu opción, un día de enero,
cuando apenas se iba la tarde,
que para arrancar el engaño
y, la vileza de algún cobarde,
al altar de los sacrificios,
dócil, acudiste a ofrendarte.
Reiteradas veces creo verte
transitando por las calles
con tu cabellera dorada
y, tu espigado y fino talle.
Quizás sea una ilusión óptica
donde a cada instante renaces.




                     56
Rimas en escala de grises

El film de mis retinas captura
cientos de escenas reales,
sin trucos, ni efectos especiales,
sin dobles, máscaras ni maquillaje.
Digno exponente del séptimo arte.
Por lo efímera que fue tu estadía
y, por el vértigo impuesto al rodaje,
el celuloide del Cineasta Celestial
generó una obra de cortometraje.
Ahora, nos miras desde las alturas
porque te has ganado las llaves.
Desde la Tierra, nuestra cárcel,
que nos aprisiona y nos angustia,
te proclamamos nuestro ángel,
siempre eterna Anahí Solange.

             “La vida y la muerte
                   son uno.
              Así como son uno
               el río y el mar”.




                      57
Rimas en escala de grises


NOHELÍ

Versos para esa mujer
que me amó en silencio
y, que a pesar del tiempo
no supe corresponder.

Versos para esa mujer
que arrancó mil besos
de los labios tiesos,
que siguen sin responder.

Versos para esa mujer
que en un pequeño retrato
y, en la prisión de un marco
un amor supo contener.

Versos para esa mujer
que me quiso tanto
y, por no causarme daño
me trató siempre de usted.

Versos para esa mujer
que me amó en silencio
con un celo hermético
que es digno reconocer.

Versos para esa mujer
que vivió de recuerdos
y, se sumió en un sueño
del que no pudo volver.



                     58
Rimas en escala de grises




Versos para esa mujer
que me prodigó amor leal
y, que por cuestión de moral
no me atreví a querer.

Versos para esa mujer
que cada noche soñó conmigo
y, me supo asignar un sitio
en lo más profundo de su ser.

Versos para esa mujer
que mirando desde lejos
se proyectó en un espejo
donde reflejó su querer.

Versos para esa mujer
que no formó un hogar
y, que optó por aguardar
un amor que no pudo ser.




                    59

Rimas en escala.docx

  • 1.
    Rimas en escalade grises Martínez, Amílcar del Valle Rima en escala de grises. - 1a ed. - Chaco: el autor, 2010. 60 p.; 23x16 cm. ISBN 978-987-05-9516-8 1. Antología Poética. I. Título CDD A861 Fecha de catalogación: 30/09/2010 1
  • 2.
    Rimas en escalade grises Dedicado a mi esposa e hijos Mi casa suplica: “No me abandones aquí está tu pasado”. Y, el camino me incita: “Ven, sígueme, yo soy tu futuro”. Y, yo les digo a mi casa y al camino: “Si me quedo, en mi estadía, existe el deseo de marcharme; y si parto, en mi partida, existe el deseo de quedarme. Sólo el amor y la muerte pueden transformar todas las cosas”. (Khalil Gibrán) 2
  • 3.
    Rimas en escalade grises PRETEXTO “Todos los protagonistas. pueblos, ciudades, lugares y sitios que se citan en la presente obra existen o existieron, son reales. Para preservar la identidad de las personas no se consignan apellidos. Cualquier semejanza con la ficción es mera casualidad”. Amílcar Martínez 3
  • 4.
    Rimas en escalade grises LA ESPERA En este momento, solamente espero. Preso de la incertidumbre, espero. Una última llamada, un simple SMS, abrir mi blog y, consultar el correo. Camino en mi fría habitación, como un rehén del silencio. Nada escucho mas, nada veo, tú me has vuelto sordo y ciego. Me tengo ganada esta prisión, fría por fuera, gélida por dentro, por aquella tarde del sexto mes cuando me invadió el invierno. Tú, mi estrella, mi candente sol, partiste llevando todo el fuego. Siento agrietarse mis arterias y, helarse la médula de mis huesos. Desconozco el frío de lo eterno, pero en otra dimensión penetro. Puedo viajar lejos con la mente, pero jamás desanclar mi cuerpo. 4
  • 5.
    Rimas en escalade grises Me he creído un hombre fuerte. Nunca frágil, siempre entero, y, estoy juntando los harapos de un amor que eché por el suelo. Inerme en mi lecho. Tieso, inmóvil. La puerta sin llaves, sólo espero. dime que encontraste la felicidad, entonces, mi espera irá muriendo. (Obra galardonada con la 7ª Mención en el Certamen Internacional de Poesía organizado por la Sociedad Argentina De Escritores: S.A.D.E.) 5
  • 6.
    Rimas en escalade grises 3,55 A.M. De la ocre y agrietada pared pende un antiquísimo reloj. Sus manecillas giran alocadas en una esférica persecución. En tanto absorto lo observo, algo parece llamar mi atención. las agujas de repente marcan el instante de su abrupto adiós. Fue, tres cincuenta y cinco A.M. cuando se disparó mi corazón en un vertiginoso y loco frenesí que dentro mi tórax arremetió. Parado en el borde de la cornisa que separa la calma de la desazón. y, desafiando el abismo sideral, busqué la razón de la sinrazón. La respuesta provino del silencio, que impío, mis oídos taladró, al mantenerla mansa y callada como el alba que apagó su voz. 6
  • 7.
    Rimas en escalade grises MAESTRA DEL AMOR Por ti aprendí, que el amor cuando se enquista, duele. Que la ausencia es angustia Y, llenar tal vacío no se puede. Que el abandono es una daga que las fibras íntimas hiere. Por ti aprendí, que el amor, cuando el corazón rebasa por su mísera capacidad entre cenizas se derrama. Por ti aprendí, que los mitos que el amor supo generar, son creaciones de la inocencia y engendros de la ingenuidad. Porque para el amor, hay edad, que es menester considerar. que las barreras siempre están como la distancia o el vil metal. Que existen prejuicios sociales que no se pueden soslayar y, fantasías como la nuestra que no se concretarán jamás. 7
  • 8.
    Rimas en escalade grises LOS PIES… Claro, que pesan los pies, Claro, que pesan los años. Torpes, rudos y cansinos, van mosaico tras mosaico. Cansados, lentos y pausados Y, el equilibrio buscando. van dejando las improntas de un hombre octogenario. Han sido el cimiento móvil de los sueños edificados y, quizás alguna loca utopía también hayan soportado. Son un par de pies fatigados que se van acariciando, De blanca goma y negra lona están hechos los calzados. se adaptaron a su forma Y, sin oponerse se amoldaron. Cuántos durmientes removidos, cuántos senderos transitados. sea, entumecidos por el frío sea, dilatados por el cansancio. Comenzó su vida sobre ellos, con tesón, pala, masa y pico. 8
  • 9.
    Rimas en escalade grises Chapoteando en el lodazal con botas punteras de acero reparando tramo por tramo. y, tendiendo los hilos férreos para que surcara “El Belgrano”. Así, su vida se fue apagando, Y, con ella los pies capitularon. Tanto lo habían acompañado y, en esta ocasión se rebelaron. Quizás con cierta resignación El hombre se fue entregando, con la docilidad de los mansos, que a su fe se abandonaron. Hasta que apagó sus ojos Y, su rostro se tiñó de opaco. Se marchó con el invierno, con la pausa de sus pasos; Lentos, rudos pero firmes y, peldaño tras peldaño, Va trepando la escalera que lo lleva hacia el mundo de la paz y del descanso. 9
  • 10.
    Rimas en escalade grises PASIÓN INFERNAL Con voracidad te enciendes y, me consumes en tu fuego. De tu llama candente de amor me empiezo a sentir prisionero. Te avivas entre las sábanas y, dejas el lecho ardiendo. Eres fragor de las brasas, combustión de leños secos. y, yo un temerario suicida que entre ellos me sumerjo. Tus largas uñas de diabla, me sacuden los más interno. se clavan en mi espalda y, abren surcos en mi cuerpo. Así, entre gritos y gemidos, no tenemos temor del incendio. Entonces, siento que tu calor debe ser del mismo infierno. 10
  • 11.
    Rimas en escalade grises SEMBLANZA DE MI MUERTE El día y hora de mi muerte, intuyo que estarán conmigo, la penumbra y la soledad. los sueños rotos y el frío. Han sido siempre mi compañía, cruel motivo de mis desvelos, que en las noches de insomnio rondaron en torno a mi lecho. Me han dicho que la vida está hecha de momentos, y, es un instante la muerte que cede paso a lo eterno. Que es infinito el tiempo celestial y, ya no cuentan los momentos, que no existen los calendarios, ni relojes testigos del tiempo. Desconozco su formal presencia, inexplicable, súbita o repentina. como quiera que se presente tomará posesión de mi vida. 11
  • 12.
    Rimas en escalade grises Las manchas en la pared. por caprichos de la humedad se pobló de aves nocturnas que acechan en la oscuridad. Esa noche tenebrosa y gélida tendré temor de sus garras, del filo de sus picos corvos que vendrán por carne y alma. 12
  • 13.
    Rimas en escalade grises RETRATO DE AMOR INMIGRANTE Tu cuerpo ígneo, sensor térmico. Y, entre el sopor de tus senos ¡Qué fresca y reparadora resulta, La fronda densa de tus cabellos! Tu boca, damasco en almíbar. boca que evocan mis versos, boca que pronuncia: “Te quiero”. Y, boca que me colma de besos. Hermosa criatura. Espiga címbrea Tez inmaculada, piel de tu cuello. El bajo vientre, la noche oscura. Luna de nácar, tus muslos tersos. Cascada áurea, reflejos del sol, se descuelgan por tus hombros, caen sobre tu cintura de mimbre, y rebasan la capacidad de asombro. Tus ojos claros, canicas de cristal, esferas de puro cielo europeo, del suelo que es crisol de razas, es la mujer que quise y, que quiero. 13
  • 14.
    Rimas en escalade grises TIMADOR DE LA VIDA Ausculto mis signos vitales ¿Estoy muerto o estoy vivo? Muerto no puede ser, porque todavía respiro Tengo el pulso débil Y, atenuados mis latidos. tal vez un poco muerto, quizás un poco vivo. ¿Quién me da una bofetada? ¿Quién me grita al oído? Un latigazo por la espalda Y, comprobar que estoy vivo. Yo, forjador de ilusiones. yo, fabricantes de sueños. Les pido que me perdonen porque me marcho muy lejos. He sido un pésimo timador. Apostando a todo o nada, con salud plena y juventud “fichas de vida” apostaba. 14
  • 15.
    Rimas en escalade grises Sobre la hipnótica felpa, entre barajas y ruletas Y, casi sin darme cuenta, La jugada ya estaba hecha. Me voy con mal tiempo, arrastrado por el viento, que no me cobra el boleto por un viaje hasta el cielo. Yo, que te imploré señor. yo, que elevé mis ruegos. ¡Cuántas veces dijiste no! ¡Cuántas veces! No recuerdo. 15
  • 16.
    Rimas en escalade grises RECETA PARA EL OLVIDO I Te has marchado para olvidarte, sin embargo, no has podido olvidarme. En vano has intentado abstraerte, pues, nos resultó fácil abstraerme. Empecinada, has buscado distanciarte y, sólo has conseguido acercarme. has buscado mil formas de condenarme, pero, ilusa de ti, lograste condenarte. Acaso has huido para sepultarme pero, sólo has logrado resucitarme. Has buscado, una vez más, convencerte, Con el único propósito de convencerme que no serás mía. Que deje de quererte. y, la sabia lejanía, te enseñó a quererme. 16
  • 17.
    Rimas en escalade grises RECETA PARA EL OLVIDO II Tengo un anecdotario para contarte y tú, tendrás el propio para contarme. más que nunca en la vida, suplico verte, deseo encontrarte para encontrarme. A muchas pruebas, me has sometido, con la firme intención de eliminarme. Sin embargo, pude resistir al olvido. no vencerás al amor. Deja de ensañarte. En cierta manera, quisiste escaparte pero, olvidaste que debías dejarme, llevaste una porción de mí, al mudarte. En tus maletas atascadas te llevaste el caudal de amor que supe brindarte y, lo que guardaste, por temor a darme. 17
  • 18.
    Rimas en escalade grises INFIDELIDAD EN EL POTRERO Siempre te he querido sólo mía sin embargo, tuve que disputarte. Fuimos dos, tres, cuatro y, más, tratando a tu paso, interceptarte. Y, te tornaste casi imprevisible en tus raudos vuelos por el aire. Por esta razón, sólo uno a la vez, pudo poseerte por un instante. De chiquillo me sedujo tu piel; tersa, curvilínea y brillante. Besando aquel par de muslos, audaz, lamiste mis pectorales. Veloz y sigilosa, te vi elevarte y, una vez más, a disputarte. Tu coqueteo fue con cada uno, pero, con ninguno te quedaste. 18
  • 19.
    Rimas en escalade grises Alguien te asestó un puntapié, con desprecio, creyó rechazarte, parecía que ibas a otros brazos; el ingenuo creído, quiso atraparte. Pero, te escurriste bajo su cuerpo y, en la trama de hilos te enredaste. En momentos fuiste toda nuestra. en otras circunstancias de nadie, en este caso, la alegría de alguien. que corona su hazaña triunfante. 19
  • 20.
    Rimas en escalade grises FEBRERO SIN AMOR Acabo de inhumar el cadáver, los restos fósiles de tu amor, sobre de ellos he dejado caer tierra, lágrimas y mucho dolor. Un puñado de nubes púrpuras trazaban arcos y curvas extrañas sobre el ápice de las casuarinas, que veían sus sombras proyectadas. Remontó paulatinamente el sol, cediéndole paso a la mañana de otro febrero más, sin tu amor. Siempre me dio y, quitó con saña, trocando en un navío mi corazón que en mares de febrero, naufraga. 20
  • 21.
    Rimas en escalade grises A PESAR DE TODO Tu mirada vítrea me sangra, tu boca ardiente me quema tu respiración me sofoca porque eres llama de hoguera. Tus caricias son latigazos tu voz diáfana, me subyuga y, a pesar de todo esto, no tuve intentos de fuga. No proferí gritos de ayuda y, me hice adicto al flagelo que la médula me desnuda. Quizás, haya perdido el cielo o, que nadie visite mi tumba en este resquebrajado suelo. 21
  • 22.
    Rimas en escalade grises ESCANEANDO ROSTROS En vano busco tu rostro entre cientos de rostros tatuados en las paredes por ocurrencias del moho. Miran desde la penumbra, escaneados por mis ojos, desde arriba hacia abajo y, desde un lateral a otro. Mis búsquedas sin éxito no hallan los contornos de rasgos finos y suaves del más atractivo rostro. Percibo que por instantes, se diluyen entre hongos y, los escaneos intensivos culminan en cuencos rojos. 22
  • 23.
    Rimas en escalade grises Ese singular collage digital creado por hongos y moho. me recuerda que yaces allí, dentro del enigmático fondo. Desde ese estratégico sitio casi imperceptible a todos, logras mantenerme en vigilia en tu loco raid persecutorio. Eres fuerte en la oscuridad, tienes la visión de un felino, Y, yo soy un zorro astuto lleno de mañas y atrevido. 23
  • 24.
    Rimas en escalade grises SU NOMBRE ES CONVICCIÓN Las tardecitas de domingos me traen cierta melancolía, intuyo que tú también tienes una sensación similar a la mía. Con tus maletas de poca ropa pero. de ilusiones repletas, marchabas a proseguir estudios en la ciudad de Las Breñas. Rememoro las charlas previas, antes que arribara el tren con el sol castigando el rostro junto al primer paso a nivel. Cualquier tema era pretexto para ameritar la espera cruel, abordábamos de todo un poco y, como es obvio, de River Plate. Próximo a la hora dieciocho raudamente llegaba el tren. te veía ascender la escalera pulgar arriba en señal de okey. Cuántas tardes de domingos, veía alejarte, una y otra vez. con la mochila llena de sueños y, la convicción de querer ser. 24
  • 25.
    Rimas en escalade grises Transcurrieron seis largos años una porción de mi vida se fue. El esfuerzo no ha resultado vano aún tengo dificultades para creer: Que ya hayas cumplido veinte, que otro título anheles tener. que en ciertas circunstancias des solo la cabeza en la pared. Eres un chico con convicciones, siempre has demostrado ser, en ocasiones un poco acelerado pero, a eso no lo puedo resolver. No has sido un niño afortunado, has sufrido uno que otro revés, toda la suerte de este mundo en algún sitio está esperándote. Recuerda que posees juventud, que tienes una vida por recorrer, las etapas se queman a su tiempo en el momento preciso de arder. Tu pasión enorme por las letras te fue arrastrando a recorrer. los senderos del verso y la prosa que airoso has podido someter. 25
  • 26.
    Rimas en escalade grises INDIGENCIA DE AMOR Llevaste contigo mis ojos sobre tus hombros desnudos y, la epidermis de mis manos en la tersura de tus muslos. Me arrancaste el corazón y lo redujiste a colgajo, como un péndulo de amor yendo a uno y otro lado. Me desgarraste los labios, que tanto te habían amado, en el último de los besos; confieso, el más apasionado. Te vas con la triste humedad, de mis lágrimas de anoche que rodaron por tu cuello y, cayeron en tu escote. 26
  • 27.
    Rimas en escalade grises Soy un hombre eviscerado, una estructura ósea sin alma que guardó siempre su fe mas, perdió la esperanza. Te vas y me quedo huérfano, sin amparo y sin consuelo, con la boca entreabierta y, la vista fija en el cielo. “El dolor es esencial a la vida y no proviene del exterior, sino que cada uno lo llevamos dentro de nosotros mismos, como un manantial que no se agota”. (Arthur Schopenhauer) 27
  • 28.
    Rimas en escalade grises TRES BARAJAS Verte, el sólo hecho de verte; en verdad, me pone muy feliz. Me agrada mucho tu sonrisa. Te suplico, nunca dejes de reír. Apenas eras un retoñito, el momento que te conocí y, casi dos décadas después una atractiva mujer conocí. Deseo que no te incomodes; siento mucho aprecio por ti. cuando tu vas, estoy de vuelta; la vida misma se presenta así. Quizás como los pececillos, que identifican a tu signo; los dos buscando lo mismo pero, por distintos caminos. Supongo que deberías saber que puedes contar conmigo, solo tres barajas me bastan: apoyo, comprensión y cariño. Ahora cerraré estos versos que están llenos de emoción, tal vez, sin belleza literaria, pero, con pureza de corazón. 28
  • 29.
    Rimas en escalade grises TESTIGO TEMEROSO _Vayamos a tomar algo; Así charlamos un rato. Esa fue su presentación después de tantos años. En el vértigo de la ciudad, donde nadie conoce a nadie, nuestras miradas colisionaron Y, sentí que me faltaba el aire. Fue un beso y un abrazo, Yo diría, interminables. me bebí todo su aliento Y, me sentí un miserable. Nos cruzamos hasta el café. Reinaba un clima agradable. El rico aroma de la infusión tenía un efecto estimulante. La tomé de los hombros Y, apuré nuestros pasos. Pálido estaba su rostro y, con signos de cansancio. 29
  • 30.
    Rimas en escalade grises Una mesa caoba del rincón fue nuestra común elección. Volteé mi torso y ordené: _Por favor: café para dos. Las cucharas giraban sonoras, más de lo habitual quizás. Siempre fue una constante, la dificultad para dialogar. _Cuéntame de María Ángeles. _Está espléndida y sueña con viajar. Cumplió los quince en marzo y, despliega alas para volar. -Congratulaciones a Marian, Ya que saludarla no pude, resulta que su residencia nunca en mi existencia supe. _Me interroga a menudo por ti. _ ¡Imposible ¡ ¡No me debe recordar! _He creado un video de viejas fotos y, por ese hombre suele preguntar. _Es otro de los tantos juegos, que me propone la vida, y, con las mejores barajas me gana todas las partidas. 30
  • 31.
    Rimas en escalade grises _Deliras, la vida no juega. Tampoco es un juego la vida. Bebe tranquilo tu café; que eso te anima y energiza. Salimos pausados del local. Nos despedimos en la esquina. Nuestros labios se sellaron cuando el sol se sumergía. Como si no quisiera ser testigo de nuestro casual reencuentro Y se cubrió sus rasgados ojos con el velo del ocaso rojinegro. 31
  • 32.
    Rimas en escalade grises RAMAS CAÍDAS En mis travesías por el monte he visto todo tipo de ramas que mecidas por el viento se arrullaban y, se besaban. En mi cotidiano trajinar he visto ramas cruzadas que yacían sobre el camino; por el viento cercenadas. El viento impío y cruel que antes las hamacaba no pudo verlas dichosas y, procedió a arrancarlas. A la vera del camino transitado, donde su sombra proyectaban con sus tiernos gajos quebrados huérfanas de corteza moraban. Por ser curioso observador, siempre me quedé a mirarlas, intuyendo que tenían emociones pero, no podían expresarlas. 32
  • 33.
    Rimas en escalade grises Quizás hayan sido testigos de una historia apasionada o, del último de los abrazos de una despedida sin palabras. Inermes sobre el sendero esperaban tornarse en brasas, que es la etapa intermedia entre las cenizas y las llamas. De cientos de ramas caídas nuestra vida está poblada, cada una tiene una impronta, que nadie quiere narrarla. 33
  • 34.
    Rimas en escalade grises AMOR… PERVERSO AMOR No me agradan tus besos. No me agradan tus caricias. Ni esos ojos perversos, cargados de tanta malicia. No me gustan tus artimañas. No comparto tus triquiñuelas. Quién engaña, solo se engaña y, paga dos veces su soberbia. No me agrada que te ufanes, tampoco que te vanaglories. No pretendas que yo te ame, ni pretendas que yo te odie. Porque me eres indiferente y, no me duelen tus heridas. No pretendas que te recuerde, bólido fatal de amor suicida. No quiero padecer más dolor, basta de llagas y estigmas. Los caprichos del corazón, por poco me cuestan la vida. 34
  • 35.
    Rimas en escalade grises SOCORRO Tenue y fría, cae la llovizna urdiendo cortinas de otoño. Fina, intermitente y gris va empapando mi rostro. Plomiza la tarde de abril; con calles de ripio y lodo; me recuerda a otra tarde cuando partí dejando todo. Aquí quedaron mis amigos. que calaron en lo más hondo, el hogar, la familia, un amor que extravié en algún recodo. Siempre vuelvo de improviso y, no encuentro aquellos ojos que se hicieron carne en mí y, cargo sobre mis hombros. Otras manos veo agitarse, mil caras que no conozco. No más tus palomas blancas, ni el resplandor de tus ojos. 35
  • 36.
    Rimas en escalade grises Aquel desborde de lágrimas. Tu desconsuelo y el sollozo, los capturé en mis retinas para no olvidarme tu rostro. Tú, mi dulce encanto veraniego, en mi triste ocaso te rememoro como un ave que batió sus alas para esfumarse entre el polvo. El amor que nos prodigamos se fue muriendo de a poco y, el tiempo y la distancia conspiraron contra el retorno. Como un sabueso de la red, subí cada una de tus fotos. Trepé los muros de facebook y, de mil maneras pedí socorro. Me gasté en intentos vanos, en largos rastreos infructuosos, quizás en una suerte de ascensión. te hayas diluido en el cosmos. 36
  • 37.
    Rimas en escalade grises BÚSQUEDA VANA Cuanto cielo he surcado, tantos caminos he recorrido, que no advertí la presencia del duende del descuido. El maldito estaba acechando y, me engañó como a un niño. En un momento de distracción me birló el bien más querido. Montes, esteros y cañadas, Cuevas, madrigueras y nidos, removí viejos troncos caídos y, de ti no encontré vestigios. Desconozco cómo se escapó. si se escurrió por un bolsillo, entre los barrotes de mis dedos lo tenía prisionero, era mío. Le pregunté al agua mansa y, me devolvió tus suspiros: Pero, pude hallar tus colores, en aquel arco iris bendito. 37
  • 38.
    Rimas en escalade grises Ando buscando un amor que hace tiempo he perdido. Quizás en las hierbas se mece o, entre cardos se ha caído. Este triste y trágico final. es otra burla del destino. Puede ser que volatilizó y, en el cielo perdió brillo. Tendrá destino de navegante, en las barcas del infinito que van devorando espacios llevándose lo que era mío. Penetró en otra dimensión que fue creando el olvido. Y, hoy sigo buscando un amor que hace tiempo he perdido. 38
  • 39.
    Rimas en escalade grises PRESA DE UN CAPRICHO Tú no sientes amor por mí, lo tuyo es mero capricho. Conmigo tú no serás feliz. ni yo seré feliz contigo. Porque nunca comprendiste que la dicha tiene otro matiz, y, que en su paleta de colores no existen el sepia ni el gris. No te comportas como adulto, Lejos han quedado los niños. Dices que de ti me burlo. porque nunca he sufrido. Sabes que nunca he sido tuyo, porque nunca me has querido; yo, quiero retomar el rumbo con la que siempre me quiso, Haces gala de lo absurdo. Te victimizas con tus delirios y, te flagelas de puro gusto como intentando hallar alivio. Eres presa de un capricho, no me trates de confundir, con la que siempre me quiso, construiré una vida feliz. 39
  • 40.
    Rimas en escalade grises FIGURA EMERGENTE En el fino hilo que separa, la cordura de la locura. Entre racional e irracional, de repente surgió tu figura. Lancé mis brazos como dagas para cortar la noche oscura, Intentando alcanzar tu piel y, volver a sentir tu tersura. Saborear de nuevo tu miel, ser cautivo de tu hermosura y, morir en el éxtasis de placer. Soy un mortal como tú, criatura, que no tiene tiempo para perder. La vida corre y, la sangre apura. 40
  • 41.
    Rimas en escalade grises VÍSPERAS DE OTOÑO Melancolía en la noche. Afuera, azota el viento. castigando las paredes enmohecidas por el tiempo. Pienso en ti y, en mi también. Vas tras las estelas de tus sueños. Tal vez, algún día comprenderás la agonía de vivir de recuerdos. Esta lluvia anuncia al otoño. El verano ya toca a su fin. Siento desplomarse las gotas sobre las láminas de zinc. Ha transcurrido mucho tiempo, desde que te fuiste de mi lado. Una horrible y cruel depresión habita en mi pecho acongojado. Ya vendrán las nubes grises y cubrirán el azulado cielo. Yo, me precipito a despedirlo, quizás, ya no vuelva a verlo. 41
  • 42.
    Rimas en escalade grises A LA LUZ DE LA LUNA Buscan mis labios tu boca; mis manos buscan las tuyas. Quisiera detener el tiempo y, que nadie lo interrumpa. La luna nos hace compañía, hoy, más pálida que nunca, con sus reflejos de plata proyecta nuestras figuras. Dos siluetas entrelazadas en las sombras se dibujan. Son dos seres que se aman, dos seres que se buscan. La brisa entre los árboles una canción de amor arrulla. Y, yo permanezco embriagado, no quiero que esto concluya. Que no se muera este amor nacido a la luz de la luna. Pues, nadie llorará más que yo en la eternidad de su tumba. 42
  • 43.
    Rimas en escalade grises PRIMOGÉNITA DEL QUEBRACHAL Avia Terai, corazón de madera, primogénita del quebrachal. Eres lágrima fresca de rocío sobre el blanco algodonal. Sangre roja de tanino, labios dulces de mistol. Yo recorrí tus caminos en jornadas de sol a sol. Volutas de humo azulado. Tibio polvo de tus calles, que en el lienzo de mi rostro, se han grabado al detalle. Sierpes trazan las picadas en tus montes aledaños y, al compás de un sapucay cae un árbol centenario. Avia Terai, La Forestal. Así, quisieron bautizarte. Hoy te tomo como mía, no sé si podré dejarte. 43
  • 44.
    Rimas en escalade grises MONTE ESPESO Avia Terai, mi bello solar, nuevos versos me inspiras. porque sé cómo mirarte cuando tus ojos me miran. Allá en el ochenta y tantos, del milenio que quedó atrás, nos fundimos en un abrazo que nunca voy a olvidar. Me ofreciste lo que tenías, trabajo y, tan sólo trabajo. Yo acepté tamaño desafío y, aquí me tenés luchando. Te entregué mi juventud. Allá quedó en tus caminos. Nada te pido a cambio ni me siento arrepentido. Me diste mucho en la vida y, quiero ser agradecido; por el pan puesto en la mesa y, por la sonrisa de mis niños. 44
  • 45.
    Rimas en escalade grises LÍNEAS AMARILLAS Yacen mis poemas furtivos, ya amarillos; obra del tiempo. Son mi vida y así los vivo porque otra vida no tengo. Hace frío. Es día lluvioso y, atraviesa mi memoria, un fragmento de mi historia que califico de maravilloso. Libros gastados, ya agrietados, puso el destino en mis manos. Lo que mi mente ha cultivado, jamás podrá ser arrebatado. En mi travesía por la Tierra, mis huellas quedarán grabadas. La obra que mi corazón encierra en líneas quedará plasmada. Versos anidados, clandestinos. Quizás, gestados al alba. que como la copa de vino pone jolgorio en el alma. Sepan mis adorables hijos, de este humilde legado y, que si Dios nos bendijo, es para fortalecer los lazos. 45
  • 46.
    Rimas en escalade grises CORAZÓN ADJUDICADO Púrpura remontaba el sol, aquella mañana de verano. Se escurría el último mes, se escapaba de mis manos. Observaba la hoguera voraz, que trazaba siluetas de humo. _ ¿Cómo iba yo a saberlo, que deseaba que fuera suyo? ¡Tan cerca y tan distantes! No me percaté del tributo de sus ojos hacia los míos. como jamás hallaré alguno. Cubierta la cara en las manos, deshecha reventó en llantos. Quería un sitio en mi corazón cuando ya había sido ocupado. Había llegado el instante, que se detiene el mundo. Derrumbado en un rincón, triste, pensativo y taciturno. Una joven y agraciada mujer hizo los méritos necesarios y, no me quedó otra opción que tener que adjudicarlo. 46
  • 47.
    Rimas en escalade grises Preparados ya mis bártulos, atascado el baúl del auto. Dejaba otro volumen de vida y, un corazón descompensado. Presuroso ascendí al vehículo. entonces, ella corrió, lo recuerdo, me aprisionó contra su cuerpo y me dedicó una foto con un beso. 47
  • 48.
    Rimas en escalade grises EL PIJAMA BLANCO Nunca olvidaré la imagen de aquella madrugada fría debajo de tu pijama blanco y, con tus lágrimas tibias. Aquel fin de semana que pasamos juntos, quedará en mis ojos y, en los labios tuyos. Bajo las sábanas frías, la calidez de tus senos y, el murmullo de tu voz, susurrándome: “te quiero”. Tus palabras de aliento, despidiéndome de nuevo, como otros tantos lunes hasta el viernes del regreso. Tu cuerpo contra mi cuerpo, las caricias de mis manos y, tus arterias palpitando bajo de ese pijama blanco. En la terminal de ómnibus, esos momentos recuerdo; tu más triste sonrisa y, el último de tus besos. 48
  • 49.
    Rimas en escalade grises SUEÑOS ROTOS Un frío lapidario rezará: “Aquí yace un gran iluso”, el que porfió por el cambio pero, que al final no pudo. No, porque no quiso. No, porque no supo. Porque se quedó solo y, otro rol no le cupo. Se marchó con sus maletas, atascadas de bellos sueños, rumbo a la estrella difusa que brilló cuando era fuego. Volverá con el tiempo, en la sangre renovada de otro joven soñador que tendrá su mirada. Al ver sus ojos vidriosos edificando nuevos sueños, emergerá aquella figura del umbral de los recuerdos. Cuando alguien apuesta todo. arriesga a desangrar anhelos, por una herida de muerte abierta en el medio del pecho. 49
  • 50.
    Rimas en escalade grises PRELUDIO DE AMOR Vendrán muchos otoños. Otros momentos de amar, mas, ninguno como aquel que nos supo encontrar. Inventaremos otros, quizás, pero no podremos modelar en el mármol de recuerdo ese tibio mediodía otoñal. Las plantas se mutilarán en su afán de retoñar. Y, yo ofrendaré la vida para volverte a amar. Muerto estará mi cuerpo. Por siempre vivo mi amor, aunque tú ya no sientas los latidos de mi corazón. Amalgamaré la tierra. El viento será mi voz. La lluvia mis lágrimas cuando llore tu amor. 50
  • 51.
    Rimas en escalade grises INCOMPRENSIÓN Si una mañana despiertas y, yo ya no estoy contigo, porque la mano de Dios ya haya obrado conmigo. No quiero que desfallezcas con el corazón compungido. No quiero una sola lágrima porque, jamás la he merecido. No quiero el beso del adiós sobre mis labios aún tibios. que conocerán el frío eterno después del último latido. Concluyo que será mejor que me eches al olvido porque, si he obrado mal me merezco tal castigo. Solo intenté ser ejemplo, para mi esposa y mis hijos y, a pesar de los esfuerzos no he logrado el objetivo. 51
  • 52.
    Rimas en escalade grises Pero, si quieres recordarme como realmente he sido, di, que fui el joven humilde que Dios puso en tu camino y que quiso acompañarte hasta el último suspiro. Soy el que siempre te quiso y, que siempre te ha querido el que hoy te pide perdón, el que no fue comprendido. 52
  • 53.
    Rimas en escalade grises AMOR DE PELÍCULA Casi tres décadas después vuelvo a pasar por tu casa, ya no conserva los colores que revestían su fachada. No es lo mismo el jardín con las flores del ayer. No se divisa el rosedal, el jazminero ni el clavel. Grata melodía la inunda mas, nada tiene que ver con el estilo romántico, nuestro deleite y placer. Es fría y húmeda esta noche. Llovizna y apenas si puedo ver el umbral donde aguardabas con la sonrisa a flor de piel, tus calzados de taco aguja en tus delgados y finos pies, y, bonitas piernas torneadas, exhibían su lozana desnudez. Consagrada Reina del Estudiante, soberana del inmigrante después, un justo tributo a tu belleza, a tu elegancia y dotes de mujer. 53
  • 54.
    Rimas en escalade grises Recordé las tardes de domingo, la ceremonia que precedía al té, la roja mermelada de ciruelas y, las crocantes galletas “Express”. Nuestra charla franca y amena envuelta en tu aliento “fresh” y, los “long play” de vinilo que giraban en treinta y tres. Nos conocimos en el cine “Rex” y, nos citamos en el cine “Atlas” y, así iniciamos nuestro amor palpitando desde las butacas. Nos reuníamos en “Zodíacos” para beber un buen café. Mientras giraban las cucharas, nuestras cabezas locas, también. Ingresaste a la universidad, en otra provincia lejana. Entonces, se creó un abismo y, fuimos náufragos en la nada. Mi tonto orgullo y tu ambición pronto se dieron la espalda. Dilatada y lenta fue la espera, se prolongó hasta mis veintiséis; cuando arribó “la buena nueva” que contrajiste enlace también. 54
  • 55.
    Rimas en escalade grises Fui y soy el piloto comercial que nunca obtuvo el “brevet” y, tú la prestigiosa médica que siempre anhelaste ser. Un día marché del pueblo al que poco suelo volver. para olvidarme de los sitios que juntos supimos recorrer. Han pasado tantos años y, no logro comprender en qué recodo del camino extravié a tamaña mujer. Siento mi pecho agitado mas, no me puedo contener, ya se asoman las lágrimas y comienzan a descender. 55
  • 56.
    Rimas en escalade grises ÁNGEL DE RIZOS DORADOS Un recuerdo marcado a fuego y, remembranzas que laten, logran inyectarse por los ojos y, fluyen tibias por la sangre. Entonces siento que vives; que te remontas como un ave, con grandes alas desplegadas que dejan estelas en el aire. Porque no existe otra forma que yo conciba imaginarte. Llena de luz y plena de vida y, un sendero por delante, que temiste poder recorrer quién sabe por qué desaires. Quizás amaste con toda alma y, alguien no supo valorarte. Fue tu opción, un día de enero, cuando apenas se iba la tarde, que para arrancar el engaño y, la vileza de algún cobarde, al altar de los sacrificios, dócil, acudiste a ofrendarte. Reiteradas veces creo verte transitando por las calles con tu cabellera dorada y, tu espigado y fino talle. Quizás sea una ilusión óptica donde a cada instante renaces. 56
  • 57.
    Rimas en escalade grises El film de mis retinas captura cientos de escenas reales, sin trucos, ni efectos especiales, sin dobles, máscaras ni maquillaje. Digno exponente del séptimo arte. Por lo efímera que fue tu estadía y, por el vértigo impuesto al rodaje, el celuloide del Cineasta Celestial generó una obra de cortometraje. Ahora, nos miras desde las alturas porque te has ganado las llaves. Desde la Tierra, nuestra cárcel, que nos aprisiona y nos angustia, te proclamamos nuestro ángel, siempre eterna Anahí Solange. “La vida y la muerte son uno. Así como son uno el río y el mar”. 57
  • 58.
    Rimas en escalade grises NOHELÍ Versos para esa mujer que me amó en silencio y, que a pesar del tiempo no supe corresponder. Versos para esa mujer que arrancó mil besos de los labios tiesos, que siguen sin responder. Versos para esa mujer que en un pequeño retrato y, en la prisión de un marco un amor supo contener. Versos para esa mujer que me quiso tanto y, por no causarme daño me trató siempre de usted. Versos para esa mujer que me amó en silencio con un celo hermético que es digno reconocer. Versos para esa mujer que vivió de recuerdos y, se sumió en un sueño del que no pudo volver. 58
  • 59.
    Rimas en escalade grises Versos para esa mujer que me prodigó amor leal y, que por cuestión de moral no me atreví a querer. Versos para esa mujer que cada noche soñó conmigo y, me supo asignar un sitio en lo más profundo de su ser. Versos para esa mujer que mirando desde lejos se proyectó en un espejo donde reflejó su querer. Versos para esa mujer que no formó un hogar y, que optó por aguardar un amor que no pudo ser. 59