La teoría de la tectónica de placas ha evolucionado, desechando la existencia de la astenosfera como clave para el movimiento continental. Se identifican tres tipos de límites entre placas: divergentes, convergentes y transformantes, que explican diversos procesos geológicos. El fenómeno del paleomagnetismo ha valido para demostrar que los continentes estuvieron alguna vez unidos en el supercontinente Pangea.