El documento describe el Altar de Sacrificios en el Santuario como el lugar donde los pecadores traían animales inocentes para confesar sus pecados y recibir el perdón a través del sacrificio. Explica que estos rituales apuntaban a la obra de Cristo en la cruz para proveer el perdón. También detalla tres pasos para experimentar el perdón de Dios: 1) admitir que somos pecadores, 2) arrepentirse, y 3) confesar nuestros pecados.