La Guerra del Pacífico (1879-1884) fue desencadenada por disputas territoriales y económicas entre Chile, Bolivia y Perú, particularmente por la explotación del salitre en el desierto de Atacama. Las tensiones se intensificaron con el incremento de impuestos bolivianos a las compañías chilenas en 1878, lo que llevó a Chile a ocupar Antofagasta y, posteriormente, a la declaración formal de guerra por parte de Bolivia y Perú. El conflicto evidenció rivalidades regionales y culminó con la victoria chilena, alterando el mapa político de Sudamérica.