El Shemá, que proviene de Deuteronomio 6:4, es una declaración fundamental del judaísmo que hace énfasis en la unicidad de Dios y la importancia de vivir en obediencia. Su recitación se realiza en oraciones diarias y en momentos significativos, y refleja creencias judías básicas sobre la relación entre Dios y la tierra de Israel. Jesús también hace referencia al Shemá en el Nuevo Testamento, enfatizando su relevancia en el amor y la obediencia hacia Dios y el prójimo.