SIDA 
ANGIE CORREA
 El síndrome de inmunodeficiencia adquirida, conocido por 
su acrónimo sida,1 es el conjunto de enfermedades de 
muy diverso tipo (generalmente, procesos infecciosos o 
tumorales) que resultan de la infección por el virus de la 
inmunodeficiencia humana (VIH). El uso de medicamentos 
combinados puede controlar la replicación del virus y 
fortalecer el sistema inmunitario; la consecuencia es que la 
infección se convierte en crónica y no deriva en sida, algo 
que, en su evolución natural y en la mayoría de los 
pacientes, ocurriría, como media, a los diez años del 
contagio, produciéndose la muerte en un periodo de tres 
a cinco años.2 
 Clínicamente, el sida es declarado cuando un paciente 
seropositivo presenta un conteo de linfocitos T CD4 inferior 
a 200 células por mililitro cúbico de sangre. En esta 
condición, el sistema inmune se halla gravemente 
deteriorado, de modo que el paciente queda expuesto a 
diversos procesos patológicos generados por un conjunto 
de infecciones oportunistas. Cuando las condiciones de los 
servicios médicos no permiten la realización de pruebas de 
laboratorio, se declara que un paciente ha desarrollado 
sida cuando presenta enfermedades que se consideran 
definitorias del síndrome.
 En un sentido estricto, el sida no es una enfermedad 
causada por el virus de inmunodeficiencia humana. 
De hecho, el VIH sólo es el agente etiológico de 
algunos procesos patológicos como el complejo de 
demencia asociado al sida. El sida es expresión de 
una inmunosupresión que aumenta las 
probabilidades de que un portador del VIH 
desarrolle enfermedades causadas por infecciones 
que, en personas con sistemas inmunes normales, no 
se presentarían. Entre estas se encuentran la 
infección por Histoplasma, Toxoplasma y Candida 
albicans, microorganismos que se encuentran en 
ambientes cotidianos o en el organismo humano, 
pero que sólo son patógenos generalmente en 
condiciones de inmunosupresión. La prevalencia de 
las enfermedades oportunistas varía en función de 
las condiciones de vida de cada país o localidad. 
Por ejemplo, en 1994, en México casi el 70% de las 
personas con sida habían enfermado por infección 
de citomegalovirus, mientras que en Tailandia la 
proporción era de 4%.3

Sida

  • 1.
  • 2.
     El síndromede inmunodeficiencia adquirida, conocido por su acrónimo sida,1 es el conjunto de enfermedades de muy diverso tipo (generalmente, procesos infecciosos o tumorales) que resultan de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). El uso de medicamentos combinados puede controlar la replicación del virus y fortalecer el sistema inmunitario; la consecuencia es que la infección se convierte en crónica y no deriva en sida, algo que, en su evolución natural y en la mayoría de los pacientes, ocurriría, como media, a los diez años del contagio, produciéndose la muerte en un periodo de tres a cinco años.2  Clínicamente, el sida es declarado cuando un paciente seropositivo presenta un conteo de linfocitos T CD4 inferior a 200 células por mililitro cúbico de sangre. En esta condición, el sistema inmune se halla gravemente deteriorado, de modo que el paciente queda expuesto a diversos procesos patológicos generados por un conjunto de infecciones oportunistas. Cuando las condiciones de los servicios médicos no permiten la realización de pruebas de laboratorio, se declara que un paciente ha desarrollado sida cuando presenta enfermedades que se consideran definitorias del síndrome.
  • 3.
     En unsentido estricto, el sida no es una enfermedad causada por el virus de inmunodeficiencia humana. De hecho, el VIH sólo es el agente etiológico de algunos procesos patológicos como el complejo de demencia asociado al sida. El sida es expresión de una inmunosupresión que aumenta las probabilidades de que un portador del VIH desarrolle enfermedades causadas por infecciones que, en personas con sistemas inmunes normales, no se presentarían. Entre estas se encuentran la infección por Histoplasma, Toxoplasma y Candida albicans, microorganismos que se encuentran en ambientes cotidianos o en el organismo humano, pero que sólo son patógenos generalmente en condiciones de inmunosupresión. La prevalencia de las enfermedades oportunistas varía en función de las condiciones de vida de cada país o localidad. Por ejemplo, en 1994, en México casi el 70% de las personas con sida habían enfermado por infección de citomegalovirus, mientras que en Tailandia la proporción era de 4%.3