El documento habla sobre la siembra y cosecha espiritual. Aunque sembrar para el Espíritu parezca no dar resultados inmediatos, no es en vano porque la recompensa es la vida eterna. Al sembrar para el Espíritu a través del estudio de la Palabra de Dios y obedeciendo su voluntad, disfrutamos de vida aquí en la tierra y nos lleva a la felicidad eterna en el cielo. En cambio, sembrar para la carne solo da corrupción, por lo que debemos vivir para