Los experimentos con hepatitis que Saul Krugman realizó entre 1956 y 1971 en niños con discapacidad mental en Willowbrook constituyen un caso crucial para el desarrollo de la ética de la investigación. La legitimidad ética de la investigación con menores, el presunto beneficio obtenido, el consentimiento paternal y el contexto de hacinamiento donde se realizaron fueron elementos clave del debate. El conocimiento de este caso histórico es necesario para los profesionales de salud pública, ya que ayuda a comprender la complejidad ética de la toma de decisiones.