Este documento presenta dos ideas bíblicas sobre el concepto de salvación: 1) La salvación proviene de Dios, no del hombre, y 2) La necesidad de salvación se origina en la caída del hombre. Explica que solo Cristo podía salvar al hombre porque cumplió con los requisitos de ser perfecto y sin pecado para pagar el precio de la redención. Finalmente, resume los cuatro pasos por los que atraviesa el creyente para ser salvo: sabiduría, justificación, santificación y redención.