Incrustar presentación
Descargar para leer sin conexión










Juan del Jarro era un limosnero pobre que dormía en las bancas del centro de la ciudad. Siempre cargaba un jarro de terracota, y aunque parecía un simple limosnero, en realidad podía ver el futuro y conocía el calendario de memoria. Un día, le dijo correctamente a una mujer el nombre del padre de su hijo no nacido, dejándola asombrada por su sabiduría. Hoy en día, sus restos se encuentran en un panteón y es recordado como una leyenda popular de la región.









