El documento critica duramente a las FARC-EP por 40 años de sometimiento al pueblo colombiano, secuestros, reclutamiento de menores, desplazamiento forzado de campesinos, tráfico de drogas y armas, y por poner en peligro la vida de Clara Rojas y su hijo Emanuel que mantienen en cautiverio. También denuncia la indiferencia de la gente ante la crueldad de la guerra y pide no callar más ante las víctimas inocentes.