Este documento describe las lecciones que las personas con síndrome de Down nos enseñan. Nos enseñan a apreciar lo cotidiano, a ser pacientes en un mundo rápido, y a amar de forma desinteresada. Además, disfrutan plenamente de la vida a pesar de las dificultades, y son expertos en sentir la alegría y el entusiasmo en cada momento.