Este documento trata sobre la importancia de educar los sentimientos. En pocas oraciones, argumenta que es necesario aprender a escuchar los mensajes de los sentimientos para lograr la paz interior y la evolución espiritual. También sugiere que cuando se aceptan y comprenden los sentimientos en lugar de juzgarlos, se puede tomar decisiones responsables que conduzcan al bienestar. Finalmente, propone que la doctrina espírita brinda orientación para este proceso de autoconocimiento.