La teología de la prosperidad sostiene que la bendición financiera y el bienestar físico son la voluntad de Dios, y que la fe y las donaciones aumentarán la riqueza. Se originó de la mezcla del pentecostalismo con las creencias del Nuevo Pensamiento sobre el poder de la mente. Fue popularizado por líderes como Oral Roberts en los años 50-60, y luego se extendió a través del televangelismo. Si bien es controvertida, sigue siendo una creencia influyente hoy en día.