I. La misericordia de Dios es perfecta y está anclada en su amor eterno y justicia verdadera, siendo pura, pacífica, amable y clemente. II. Los misericordiosos son aquellos que sienten compasión por los que sufren y les brindan apoyo material y espiritual, imitando la misericordia de Dios. III. Ser misericordioso beneficia al prójimo y a uno mismo, y obedecer el mandato divino de amar y ser misericordioso asegura la recompensa de Dios