La autobiografía de Flavio Josefo describe su noble ascendencia sacerdotal y real, su educación en Jerusalén donde destacó por su inteligencia a los 14 años, y su exploración de las tres sectas judías a los 16 años. Relata cómo viajó a Roma a los 26 años para liberar a sacerdotes presos, y cómo regresó a Judea donde intentó en vano contener la rebelión contra Roma. Describe también los conflictos en Tiberíades y Giscala entre facciones pro y anti-romanas.