Este documento discute la dificultad de vivir la virtud de la castidad en la sociedad moderna. Explica que la inclinación desordenada al pecado transmitida desde Adán y Eva hace difícil dominar los instintos, especialmente el sexual. También señala que los medios de comunicación y algunos gobiernos promueven una educación que presenta la castidad como anormal y fomenta la libertad sexual sin límites. No obstante, la castidad sigue siendo posible y necesaria para el desarrollo humano.