El documento argumenta que el sábado, no el domingo, es el verdadero día de reposo instituido por Dios. Señala que Cristo guardó y santificó el sábado, no el domingo, y que la Biblia nunca menciona el domingo como día de reposo. Concluye que el sábado es el sello de la fe y dependencia en Dios como Creador, mientras que el domingo simboliza la autoridad y obra del hombre.