Literatura 6º



Dejar de ser mono de Augusto Monterroso

EL espíritu de investigación no tiene límites. En los Estados Unidos y en Europa han descubierto a últimas fechas que
existe una especie de monos hispanoamericanos capaces de expresarse por escrito, réplicas quizá del mono diligente que a
fuerza de teclear una máquina termina por escribir de nuevo, azarosamente, los sonetos de Shakespeare. Tal cosa, como es
natural, llena estas buenas gentes de asombro, y no falta quien traduzca nuestros libros, ni, mucho menos, ociosos que los
compren, como antes compraban las cabecitas reducidas de los jíbaros. Hace más de cuatro siglos que fray Bartolomé de las
Casas pudo convencer a los europeos de que éramos humanos y de que teníamos un alma porque nos reíamos; ahora
quieren convencerse de lo mismo porque escribimos.


Instrucciones para llorar, de Julio Cortázar

Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un
llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u
ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos
últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación
hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un
pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto,
se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco
contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

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Baby H. P., de Juan José Arreola
Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso Baby H.P., un
aparato que está llamado a revolucionar la economía hogareña.
El Baby H.P. es una estructura de metal muy resistente y ligera que se adapta con perfección al delicado cuerpo infantil, mediante
cómodos cinturones, pulseras, anillos y broches. Las ramificaciones de este esqueleto suplementario recogen cada uno de los
movimientos del niño, haciéndolos converger en una botellita de Leyden que puede colocarse en la espalda o en el pecho, según
necesidad. Una aguja indicadora señala el momento en que la botella está llena. Entonces usted, señora, debe desprenderla y
enchufarla en un depósito especial, para que se descargue automáticamente. Este depósito puede colocarse en cualquier rincón de
la casa, y representa una preciosa alcancía de electricidad disponible en todo momento para fines de alumbrado y calefacción, así
como para impulsar alguno de los innumerables artefactos que invaden ahora los hogares.
De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta
convulsiva, pensando en que es una fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro horas del
día se transforma, gracias al Baby H.P., en unos inútiles segundos de tromba licuadora, o en quince minutos de música
radiofónica.
Las familias numerosas pueden satisfacer todas sus demandas de electricidad instalando un Baby H.P. en cada uno de sus
vástagos, y hasta realizar un pequeño y lucrativo negocio, trasmitiendo a los vecinos un poco de la energía sobrante. En los
grandes edificios de departamentos pueden suplirse satisfactoriamente las fallas del servicio público, enlazando todos los
depósitos familiares.
El Baby H.P. no causa ningún trastorno físico ni psíquico en los niños, porque no cohíbe ni trastorna sus movimientos. Por el
contrario, algunos médicos opinan que contribuye al desarrollo armonioso de su cuerpo. Y por lo que toca a su espíritu, puede
despertarse la ambición individual de las criaturas, otorgándoles pequeñas recompensas cuando sobrepasen sus récords habituales.
Para este fin se recomiendan las golosinas azucaradas, que devuelven con creces su valor. Mientras más calorías se añadan a la
dieta del niño, más kilovatios se economizan en el contador eléctrico.
Los niños deben tener puesto día y noche su lucrativo H.P. Es importante que lo lleven siempre a la escuela, para que no se
pierdan las horas preciosas del recreo, de las que ellos vuelven con el acumulador rebosante de energía.
Los rumores acerca de que algunos niños mueren electrocutados por la corriente que ellos mismos generan son completamente
irresponsables. Lo mismo debe decirse sobre el temor supersticioso de que las criaturas provistas de un Baby H.P. atraen rayos y
centellas. Ningún accidente de esta naturaleza puede ocurrir, sobre todo si se siguen al pie de la letra las indicaciones contenidas
en los folletos explicativos que se obsequian en cada aparato.
El Baby H.P. está disponible en las buenas tiendas en distintos tamaños, modelos y precios. Es un aparato moderno, durable y
digno de confianza, y todas sus coyunturas son extensibles. Lleva la garantía de fabricación de la casa J. P. Mansfield & Sons, de
Atlanta, Ill.
Literatura 6º



      Test, de Nicanor Parra

      Qué es un antipoeta:
      Un comerciante en urnas y ataúdes?
      Un sacerdote que no cree en nada?
      Un general que duda de sí mismo?
      Un vagabundo que se ríe de todo
      Hasta de la vejez y de la muerte?
      Un interlocutor de mal carácter?
      Un bailarín al borde del abismo?
      Un narciso que ama a todo el mundo?
      Un bromista sangriento
      Deliberadamente miserable
      Un poeta que duerme en una silla?
      Un alquimista de los tiempos modernos?
      Un revolucionario de bolsillo?
      Un pequeño burgués?
      Un charlatán?
      un dios?
      un inocente?
      Un aldeano de Santiago de Chile?
      Subraye la frase que considere correcta.

      Qué es la antipoesía:
      Un temporal en una taza de té?
      Una mancha de nieve en una roca?
      Un azafate lleno de excrementos humanos
      Como lo cree el padre Salvatierra?
      Un espejo que dice la verdad?
      Un bofetón al rostro
      Del Presidente de la Sociedad de Escritores?
      (Dios lo tenga en su santo reino)
      Una advertencia a los poetas jóvenes?
      Un ataúd a chorro?
      Un ataúd a fuerza centrífuga?
      Un ataúd a gas de parafina?
      Una capilla ardiente sin difunto?

      Marque con una cruz
      La definición que considere correcta.


Oración, de Juan Gelman

Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una con mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Ardeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mi como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.
Con esta sed quemándome.

La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.
Literatura 6º

Oriental de pollo y jamón, de Susana Langer

Ingredientes:
  Una cebolla, un puerro, un apio
  picado
   Un pocillo de aceite.
  Una zanahoria pelada.
  Una cabeza de tomate triturado.
  100 gr. De Miguel en cuchillos
  afilados.
  ¼ de pollo destrozado. (Afuera
  llueve. No limpié los baños).
  ½ taza de champignones en lá-
minas
  Una copa de vino blanco con
vidrio triturado.
  Sal, pimienta, salsa de soja.
  Un pocillo de caldo.

Procedimiento:
        Rehogar la rutina con Miguel, el puerro y el apio en el aceite. Agregar la zanahoria y cocinar unos minutos. Añadir
el tomate, la angustia, el pollo, la cuenta de Entel, el crédito vencido, el vino, los champignones y condimentos. Calcinar
unos treinta minutos más. Finalmente incorporar el caldo, dejar unos minutos para tirar bien y caer con la pasta de su
elección sobre la mesa de su cocina. Caer ahí y dejarse estar, hasta que vengan los chicos con sus dedos pringosos que
engrasan el pelo y pidan agua y pidan pis y pidan caca y levantarse como todos los días y abrir la heladera y encender la luz
del baño y darse cuenta de que el rollo de papel higiénico se terminó y colocar otro y mirarse al espejo y ver, no sé, ver una
mujer gris, desconocida, con el pelo aceitado y ojos de robot.


                              -----------------------------------------------------------------------




Los discursos, de Javier Villafañe.

       Damas y caballeros: Salud por los perseguidos y los pobres perseguidores y por los líricos señalados por la miseria y
el dolor. Por las espaldas que cargan bolsas en todos los puertos del mundo. Por los nadadores que cruzan los ríos de frente
a frente y llegan a la otra orilla sin aliento. Por los héroes y por los filatélicos y los colombófilos. Por los ortopedistas y por
los pintores que se les acaba el pomo de óleo en la nariz del modelo y le faltan la boca, un lunar y el mentón para que el
modelo se parezca al retrato y salgan los dos del brazo con el mismo marco. Por los fotógrafos y por las amas de leche.
Salud.
       Damas y caballeros: Salud. Saludo al campo y al trigo. A las vacas pariendo. Al toro. Al vatídico. Al veterinario. Al
agrimensor. Al constructor de establos. Al balido de la oveja. A la lana. Al colchón. Al sueño con todos los gremios unidos
de la mano desde el tornillo al carpintero. Salud.
       Damas y caballeros: Salud. Viva la revolución social. Vivan la Iglesia y la Sinagoga. Vivan todos los templos u sus
dioses. Viva Mahoma sentado tomando leche con Jesús. Viva Jesús en la cruz tomando vino con Mahoma. Viva Buda en
cuclillas y los Mil Budas alrededor. Vivan las leyes de Moisés. El ojo del ahogado no engorda a los peces. Salud.
       Damas y caballero: Salud. A los caballos los vamos a comer. Van a venir uno detrás del otro con el pelaje distinto y
uno por uno entrarán en el mar y los comeremos como ellos nos comieron a nosotros. No somos amuletos. Somos hierbas
con dientes. Salud.
       Damas y caballeros: ja jo ju.




Oración de un desocupado            de Juan Gelman
Padre,
Literatura 6º

desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
              bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
           este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
por que no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
         bájate, qué han hecho
de tu criatura, Padre?
         un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?

                                  ---------------------------------------------------------------
La botella, de Eduardo Galeano
En la mañana de su desdicha, Jorge Pérez se echó a caminar. Caminó sin saber por qué, sin saber a dónde, obedeciendo a sus
piernas, que estaban más vivas que él y se movían sin consultarlo.
Aquella mañana, Jorge se había quedado sin trabajo. En un santiamén, y sin explicaciones, había sido echado de su empleo de
muchos años en la refinería de petróleo. Y al llegar a casa había recibido carta de su único hijo, que era toda la familia que le
quedaba. El hijo le decía que se sentía de lo más bien navegando en alta mar y no pensaba volver.
Sin nada, sin nadie, Jorge se echó a caminar a la hora en que nada ni nadie hace sombra en el mundo. Bajo el sol vertical, las
piernas lo fueron llevando a lo largo de la costa sur de Puerto Rosales. Y por allí andaba, mirando sin ver, cuando le golpeó los
ojos el fulgor de una botella atrapada entre los juncos. Jorge se agachó en el barro y la recogió. Era una botella de vino, pero no
era vino lo que tenía adentro. En la botella, cerrada con tapón y lacre, había papales. No hay dos sin tres, temió Jorge, pero más
pudo la curiosidad. Rompió el pico contra una piedra y encontró unos dibujos, algo borroneados por el agua que se había filtrado.
Eran dibujos de soles y gaviotas, soles que volaban, gaviotas que brillaban. También había una carta, que había venido desde
Bahía Blanca navegando por el mar y estaba dirigida a quien encuentre este mensaje:
Hola, soy Martín.
Yo tengo ocho anios.
A mí me gustan los nioqis, los huebos fritos y el color berde.
A mí me gusta dibujar.
Yo busco un amigo por los caminos del agua.
Literatura 6º

Literatura con vallas de Leo Maslíah


El ómnibus se detuvo en el kilómetro doscientos once. Marisa bajó y el chofer también, para entregarle su equipaje.
Cuando el ómnibus retomó su marcha Marisa empezó a caminar. Eran parajes de tierras rojizas. Ignoro por qué tenían
este color; en verdad no sé nada de geología.
Marisa caminó un par de kilómetros y se sentó a descansar sobre su equipaje. Ignoro si hacía calor o frío porque no sé
nada de meteorología (además yo no estaba allí). Marisa quería levantarse y seguir su camino, pero tenía dolores en la
pelvis. Nada puedo decir, por desgracia, sobre el origen de estos dolores, porque carezco de los más elementales
conocimientos de ginecología.
Marisa hizo acopio de fuerzas y se levantó. Para orientarse mejor sacó de su bolso unos binoculares (o quizá fuera un
catalejo; no sé nada sobre instrumentos ópticos) y echó una ojeada a los confines de su visibilidad. Avistó una figura
humana, mosqueando en el horizonte. Caminó hacia ella. La figura caminaba a su vez hacia Marisa. Esto es lo que
creo, aunque no me respalda en ello ningún conocimiento de geometría.
Unos minutos después la figura se hizo reconocible para Marisa. Era un hombre. Andaba casi desnudo y estaba
peinado y maquillado con arreglo a las normas vigentes en el grupo humano, tribu, clan o a lo que fuera que él
pertenecía. No quiero dar detalles sobre esto por miedo a meter la pata, ya que no sé absolutamente nada de
antropología.
Cuando lo tuvo cerca, Marisa sacó su cámara fotográfica. Creo que se puso a regular el fotómetro, y no sé cuántas
cosas más. Marisa era una excelente fotógrafa, pero yo no solamente no lo soy sino que no tengo la más puta idea de
cómo se saca una foto. Parece que aquel hombre tampoco la tenía, porque cuando vio el artefacto se asustó. Se acercó
a Marisa y le arrancó la cámara de las manos. No conforme con esto, le arrancó también la ropa y —ya con más
delicadeza— se sacó él mismo la poca que traía puesta.
Entonces ocurrió algo que me veo incapacitado de describir, quizá por falta de experiencia personal en la materia. No
sé nada sobre sexo, y creo que por ahí corría el asunto. (Perdón si en algún momento me expreso de forma confusa o
incorrecta; es que no sé nada de gramática.) En verdad la única disciplina que domino es la literatura. Sinceramente,
creo que sé más que nadie en esta materia. Pero ya no puedo escribir más, lo siento. Mi falta de formación en otras
disciplinas me lo impide, interponiéndose constantemente entre mi pluma y mis lectores. Esta traba merecería de mi
parte, sin duda, un profundo estudio, pero yo no lo puedo hacer porque no sé nada de epistemología.

Sólo me queda entonces decir adiós, y gracias (no sé si corresponde despedirme así; perdón, pero es que no sé nada
sobre modales).

FONTANARROSA, Roberto: Mierda

El uso de la palabra MIERDA es una cuestión de educación, ya que nadie puede negar que la usamos para
múltiples circunstancias relacionadas con muchísimas cosas, por ejemplo:

* Ubicación geográfica: "Andate a la mierda"
* Adjetivo calificativo: "Sos una mierda"
* Momento de escepticismo: "No te creo ni mierda"
* Deseo de venganza: "Lo voy a hacer mierda"
* Accidente: "Se hizo mierda"
* Efecto visual: "No se ve una mierda"
* Sensación olfativa: "Huele a mierda"
* Deseo de despedirnos: "Váyanse a la mierda"
* Especulación de conocimiento: "¿Qué mierda es eso?"
* Momento de sorpresa: "¡A la mierda!"
* Actitud de resentimiento: "No me regaló una mierda"
* Sensación gustativa: "Esto tiene gusto a mierda"
* Acto de impotencia: "No anda esta mierda"
* Deseo de ánimo: "Apurate con esa mierda"
* Situación de desorden: "Todo está hecho una mierda"
* Rechazo despectivo: "Qué se cree la mierda esa"
* Situación alquimista: "Todo lo que toca se vuelve mierda"
Literatura 6º


¿Cómo nos arreglaríamos sin esta palabra?

Textos recorrido géneros

  • 1.
    Literatura 6º Dejar deser mono de Augusto Monterroso EL espíritu de investigación no tiene límites. En los Estados Unidos y en Europa han descubierto a últimas fechas que existe una especie de monos hispanoamericanos capaces de expresarse por escrito, réplicas quizá del mono diligente que a fuerza de teclear una máquina termina por escribir de nuevo, azarosamente, los sonetos de Shakespeare. Tal cosa, como es natural, llena estas buenas gentes de asombro, y no falta quien traduzca nuestros libros, ni, mucho menos, ociosos que los compren, como antes compraban las cabecitas reducidas de los jíbaros. Hace más de cuatro siglos que fray Bartolomé de las Casas pudo convencer a los europeos de que éramos humanos y de que teníamos un alma porque nos reíamos; ahora quieren convencerse de lo mismo porque escribimos. Instrucciones para llorar, de Julio Cortázar Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Baby H. P., de Juan José Arreola Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso Baby H.P., un aparato que está llamado a revolucionar la economía hogareña. El Baby H.P. es una estructura de metal muy resistente y ligera que se adapta con perfección al delicado cuerpo infantil, mediante cómodos cinturones, pulseras, anillos y broches. Las ramificaciones de este esqueleto suplementario recogen cada uno de los movimientos del niño, haciéndolos converger en una botellita de Leyden que puede colocarse en la espalda o en el pecho, según necesidad. Una aguja indicadora señala el momento en que la botella está llena. Entonces usted, señora, debe desprenderla y enchufarla en un depósito especial, para que se descargue automáticamente. Este depósito puede colocarse en cualquier rincón de la casa, y representa una preciosa alcancía de electricidad disponible en todo momento para fines de alumbrado y calefacción, así como para impulsar alguno de los innumerables artefactos que invaden ahora los hogares. De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva, pensando en que es una fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro horas del día se transforma, gracias al Baby H.P., en unos inútiles segundos de tromba licuadora, o en quince minutos de música radiofónica. Las familias numerosas pueden satisfacer todas sus demandas de electricidad instalando un Baby H.P. en cada uno de sus vástagos, y hasta realizar un pequeño y lucrativo negocio, trasmitiendo a los vecinos un poco de la energía sobrante. En los grandes edificios de departamentos pueden suplirse satisfactoriamente las fallas del servicio público, enlazando todos los depósitos familiares. El Baby H.P. no causa ningún trastorno físico ni psíquico en los niños, porque no cohíbe ni trastorna sus movimientos. Por el contrario, algunos médicos opinan que contribuye al desarrollo armonioso de su cuerpo. Y por lo que toca a su espíritu, puede despertarse la ambición individual de las criaturas, otorgándoles pequeñas recompensas cuando sobrepasen sus récords habituales. Para este fin se recomiendan las golosinas azucaradas, que devuelven con creces su valor. Mientras más calorías se añadan a la dieta del niño, más kilovatios se economizan en el contador eléctrico. Los niños deben tener puesto día y noche su lucrativo H.P. Es importante que lo lleven siempre a la escuela, para que no se pierdan las horas preciosas del recreo, de las que ellos vuelven con el acumulador rebosante de energía. Los rumores acerca de que algunos niños mueren electrocutados por la corriente que ellos mismos generan son completamente irresponsables. Lo mismo debe decirse sobre el temor supersticioso de que las criaturas provistas de un Baby H.P. atraen rayos y centellas. Ningún accidente de esta naturaleza puede ocurrir, sobre todo si se siguen al pie de la letra las indicaciones contenidas en los folletos explicativos que se obsequian en cada aparato. El Baby H.P. está disponible en las buenas tiendas en distintos tamaños, modelos y precios. Es un aparato moderno, durable y digno de confianza, y todas sus coyunturas son extensibles. Lleva la garantía de fabricación de la casa J. P. Mansfield & Sons, de Atlanta, Ill.
  • 2.
    Literatura 6º Test, de Nicanor Parra Qué es un antipoeta: Un comerciante en urnas y ataúdes? Un sacerdote que no cree en nada? Un general que duda de sí mismo? Un vagabundo que se ríe de todo Hasta de la vejez y de la muerte? Un interlocutor de mal carácter? Un bailarín al borde del abismo? Un narciso que ama a todo el mundo? Un bromista sangriento Deliberadamente miserable Un poeta que duerme en una silla? Un alquimista de los tiempos modernos? Un revolucionario de bolsillo? Un pequeño burgués? Un charlatán? un dios? un inocente? Un aldeano de Santiago de Chile? Subraye la frase que considere correcta. Qué es la antipoesía: Un temporal en una taza de té? Una mancha de nieve en una roca? Un azafate lleno de excrementos humanos Como lo cree el padre Salvatierra? Un espejo que dice la verdad? Un bofetón al rostro Del Presidente de la Sociedad de Escritores? (Dios lo tenga en su santo reino) Una advertencia a los poetas jóvenes? Un ataúd a chorro? Un ataúd a fuerza centrífuga? Un ataúd a gas de parafina? Una capilla ardiente sin difunto? Marque con una cruz La definición que considere correcta. Oración, de Juan Gelman Habítame, penétrame. Sea tu sangre una con mi sangre. Tu boca entre a mi boca. Tu corazón agrande el mío hasta estallar. Desgárrame. Caigas entera en mis entrañas. Anden tus manos en mis manos. Tus pies caminen en mis pies, tus pies. Ardeme, árdeme. Cólmeme tu dulzura. Báñeme tu saliva el paladar. Estés en mi como está la madera en el palito. Que ya no puedo así, con esta sed quemándome. Con esta sed quemándome. La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.
  • 3.
    Literatura 6º Oriental depollo y jamón, de Susana Langer Ingredientes: Una cebolla, un puerro, un apio picado Un pocillo de aceite. Una zanahoria pelada. Una cabeza de tomate triturado. 100 gr. De Miguel en cuchillos afilados. ¼ de pollo destrozado. (Afuera llueve. No limpié los baños). ½ taza de champignones en lá- minas Una copa de vino blanco con vidrio triturado. Sal, pimienta, salsa de soja. Un pocillo de caldo. Procedimiento: Rehogar la rutina con Miguel, el puerro y el apio en el aceite. Agregar la zanahoria y cocinar unos minutos. Añadir el tomate, la angustia, el pollo, la cuenta de Entel, el crédito vencido, el vino, los champignones y condimentos. Calcinar unos treinta minutos más. Finalmente incorporar el caldo, dejar unos minutos para tirar bien y caer con la pasta de su elección sobre la mesa de su cocina. Caer ahí y dejarse estar, hasta que vengan los chicos con sus dedos pringosos que engrasan el pelo y pidan agua y pidan pis y pidan caca y levantarse como todos los días y abrir la heladera y encender la luz del baño y darse cuenta de que el rollo de papel higiénico se terminó y colocar otro y mirarse al espejo y ver, no sé, ver una mujer gris, desconocida, con el pelo aceitado y ojos de robot. ----------------------------------------------------------------------- Los discursos, de Javier Villafañe. Damas y caballeros: Salud por los perseguidos y los pobres perseguidores y por los líricos señalados por la miseria y el dolor. Por las espaldas que cargan bolsas en todos los puertos del mundo. Por los nadadores que cruzan los ríos de frente a frente y llegan a la otra orilla sin aliento. Por los héroes y por los filatélicos y los colombófilos. Por los ortopedistas y por los pintores que se les acaba el pomo de óleo en la nariz del modelo y le faltan la boca, un lunar y el mentón para que el modelo se parezca al retrato y salgan los dos del brazo con el mismo marco. Por los fotógrafos y por las amas de leche. Salud. Damas y caballeros: Salud. Saludo al campo y al trigo. A las vacas pariendo. Al toro. Al vatídico. Al veterinario. Al agrimensor. Al constructor de establos. Al balido de la oveja. A la lana. Al colchón. Al sueño con todos los gremios unidos de la mano desde el tornillo al carpintero. Salud. Damas y caballeros: Salud. Viva la revolución social. Vivan la Iglesia y la Sinagoga. Vivan todos los templos u sus dioses. Viva Mahoma sentado tomando leche con Jesús. Viva Jesús en la cruz tomando vino con Mahoma. Viva Buda en cuclillas y los Mil Budas alrededor. Vivan las leyes de Moisés. El ojo del ahogado no engorda a los peces. Salud. Damas y caballero: Salud. A los caballos los vamos a comer. Van a venir uno detrás del otro con el pelaje distinto y uno por uno entrarán en el mar y los comeremos como ellos nos comieron a nosotros. No somos amuletos. Somos hierbas con dientes. Salud. Damas y caballeros: ja jo ju. Oración de un desocupado de Juan Gelman Padre,
  • 4.
    Literatura 6º desde loscielos bájate, he olvidado las oraciones que me enseñó la abuela, pobrecita, ella reposa ahora, no tiene que lavar, limpiar, no tiene que preocuparse andando el día por la ropa, no tiene que velar la noche, pena y pena, rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente. Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, que me muero de hambre en esta esquina, que no sé de qué sirve haber nacido, que me miro las manos rechazadas, que no hay trabajo, no hay, bájate un poco, contempla esto que soy, este zapato roto, esta angustia, este estómago vacío, esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre cavándome la carne, este dormir así, bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido te digo que no entiendo, Padre, bájate, tócame el alma, mírame el corazón, yo no robé, no asesiné, fui niño y en cambio me golpean y golpean, te digo que no entiendo, Padre, bájate, si estás, que busco resignación en mí y no tengo y voy a agarrarme la rabia y a afilarla para pegar y voy a gritar a sangre en cuello por que no puedo más, tengo riñones y soy un hombre, bájate, qué han hecho de tu criatura, Padre? un animal furioso que mastica la piedra de la calle? --------------------------------------------------------------- La botella, de Eduardo Galeano En la mañana de su desdicha, Jorge Pérez se echó a caminar. Caminó sin saber por qué, sin saber a dónde, obedeciendo a sus piernas, que estaban más vivas que él y se movían sin consultarlo. Aquella mañana, Jorge se había quedado sin trabajo. En un santiamén, y sin explicaciones, había sido echado de su empleo de muchos años en la refinería de petróleo. Y al llegar a casa había recibido carta de su único hijo, que era toda la familia que le quedaba. El hijo le decía que se sentía de lo más bien navegando en alta mar y no pensaba volver. Sin nada, sin nadie, Jorge se echó a caminar a la hora en que nada ni nadie hace sombra en el mundo. Bajo el sol vertical, las piernas lo fueron llevando a lo largo de la costa sur de Puerto Rosales. Y por allí andaba, mirando sin ver, cuando le golpeó los ojos el fulgor de una botella atrapada entre los juncos. Jorge se agachó en el barro y la recogió. Era una botella de vino, pero no era vino lo que tenía adentro. En la botella, cerrada con tapón y lacre, había papales. No hay dos sin tres, temió Jorge, pero más pudo la curiosidad. Rompió el pico contra una piedra y encontró unos dibujos, algo borroneados por el agua que se había filtrado. Eran dibujos de soles y gaviotas, soles que volaban, gaviotas que brillaban. También había una carta, que había venido desde Bahía Blanca navegando por el mar y estaba dirigida a quien encuentre este mensaje: Hola, soy Martín. Yo tengo ocho anios. A mí me gustan los nioqis, los huebos fritos y el color berde. A mí me gusta dibujar. Yo busco un amigo por los caminos del agua.
  • 5.
    Literatura 6º Literatura convallas de Leo Maslíah El ómnibus se detuvo en el kilómetro doscientos once. Marisa bajó y el chofer también, para entregarle su equipaje. Cuando el ómnibus retomó su marcha Marisa empezó a caminar. Eran parajes de tierras rojizas. Ignoro por qué tenían este color; en verdad no sé nada de geología. Marisa caminó un par de kilómetros y se sentó a descansar sobre su equipaje. Ignoro si hacía calor o frío porque no sé nada de meteorología (además yo no estaba allí). Marisa quería levantarse y seguir su camino, pero tenía dolores en la pelvis. Nada puedo decir, por desgracia, sobre el origen de estos dolores, porque carezco de los más elementales conocimientos de ginecología. Marisa hizo acopio de fuerzas y se levantó. Para orientarse mejor sacó de su bolso unos binoculares (o quizá fuera un catalejo; no sé nada sobre instrumentos ópticos) y echó una ojeada a los confines de su visibilidad. Avistó una figura humana, mosqueando en el horizonte. Caminó hacia ella. La figura caminaba a su vez hacia Marisa. Esto es lo que creo, aunque no me respalda en ello ningún conocimiento de geometría. Unos minutos después la figura se hizo reconocible para Marisa. Era un hombre. Andaba casi desnudo y estaba peinado y maquillado con arreglo a las normas vigentes en el grupo humano, tribu, clan o a lo que fuera que él pertenecía. No quiero dar detalles sobre esto por miedo a meter la pata, ya que no sé absolutamente nada de antropología. Cuando lo tuvo cerca, Marisa sacó su cámara fotográfica. Creo que se puso a regular el fotómetro, y no sé cuántas cosas más. Marisa era una excelente fotógrafa, pero yo no solamente no lo soy sino que no tengo la más puta idea de cómo se saca una foto. Parece que aquel hombre tampoco la tenía, porque cuando vio el artefacto se asustó. Se acercó a Marisa y le arrancó la cámara de las manos. No conforme con esto, le arrancó también la ropa y —ya con más delicadeza— se sacó él mismo la poca que traía puesta. Entonces ocurrió algo que me veo incapacitado de describir, quizá por falta de experiencia personal en la materia. No sé nada sobre sexo, y creo que por ahí corría el asunto. (Perdón si en algún momento me expreso de forma confusa o incorrecta; es que no sé nada de gramática.) En verdad la única disciplina que domino es la literatura. Sinceramente, creo que sé más que nadie en esta materia. Pero ya no puedo escribir más, lo siento. Mi falta de formación en otras disciplinas me lo impide, interponiéndose constantemente entre mi pluma y mis lectores. Esta traba merecería de mi parte, sin duda, un profundo estudio, pero yo no lo puedo hacer porque no sé nada de epistemología. Sólo me queda entonces decir adiós, y gracias (no sé si corresponde despedirme así; perdón, pero es que no sé nada sobre modales). FONTANARROSA, Roberto: Mierda El uso de la palabra MIERDA es una cuestión de educación, ya que nadie puede negar que la usamos para múltiples circunstancias relacionadas con muchísimas cosas, por ejemplo: * Ubicación geográfica: "Andate a la mierda" * Adjetivo calificativo: "Sos una mierda" * Momento de escepticismo: "No te creo ni mierda" * Deseo de venganza: "Lo voy a hacer mierda" * Accidente: "Se hizo mierda" * Efecto visual: "No se ve una mierda" * Sensación olfativa: "Huele a mierda" * Deseo de despedirnos: "Váyanse a la mierda" * Especulación de conocimiento: "¿Qué mierda es eso?" * Momento de sorpresa: "¡A la mierda!" * Actitud de resentimiento: "No me regaló una mierda" * Sensación gustativa: "Esto tiene gusto a mierda" * Acto de impotencia: "No anda esta mierda" * Deseo de ánimo: "Apurate con esa mierda" * Situación de desorden: "Todo está hecho una mierda" * Rechazo despectivo: "Qué se cree la mierda esa" * Situación alquimista: "Todo lo que toca se vuelve mierda"
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    Literatura 6º ¿Cómo nosarreglaríamos sin esta palabra?