Iósif Stalin, líder soviético desde los años 30 hasta su muerte en 1953, instauró un régimen totalitario, implementando una rápida industrialización y colectivización a costa de grandes sufrimientos humanos. A pesar de su cruel dictadura y las purgas políticas, logró convertir a la Unión Soviética en una gran potencia, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial. Su legado ha sido profundamente controvertido, pasando de ser un símbolo del socialismo internacional a ser denunciado por sus crímenes y el culto a la personalidad en la desestalinización posterior.