Los cuatro tigres asiáticos - Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur - experimentaron altas tasas de crecimiento económico basadas en la industrialización, las exportaciones y la inversión extranjera. A pesar de su éxito inicial, sufrieron una crisis financiera en 1997 debido a déficits comerciales y la devaluación de sus monedas. Estos países se han recuperado desde entonces centrándose en sectores como la tecnología, los servicios y la manufactura avanzada.