Las células primitivas almacenaban la información hereditaria en el ARN en lugar del ADN que usan las células actuales. El ADN fue descubierto en 1869 por Miescher, quien lo aisló de los núcleos celulares y lo denominó nucleína. Posteriormente, se descubrió que el ADN contiene la información genética en forma de genes y dirige la síntesis de proteínas a través de su secuencia de nucleótidos.