Durante la dictadura franquista en España, hubo escasez de alimentos debido a la guerra, la política económica y el aislamiento. El gobierno implementó un sistema de racionamiento mediante cartillas que asignaban cantidades semanales limitadas de productos básicos como aceite, azúcar y pan a cada persona. Las cartillas clasificaban a las personas en categorías según su situación social y laboral. Aunque las raciones eran insuficientes, el sistema fomentó la creatividad culinaria para preparar platos con ingredientes alternativos.