• Los padres atraviesan al recibir la noticia de que su hijo
tiene una discapacidad.
• Seguido por una fase de sufrimiento en la que se puede
caer en el victimismo y la autocompasión.
• Después llegaría la fase de negación.
(tendemos a rechazar la idea de que nuestro niño sea
discapacitado y empezamos a buscar segundas, terceras y
cuartas opiniones médicas).
• Ira y resentimiento al descubrir que la verdad no se
puede negar.
• Finalmente, llegamos a la fase de aceptación.
(asimilamos la discapacidad de nuestro hijo y nos
preparamos para vivir con ella).
Estas fases son teóricas y no quiere decir que
todos los padres las atraviesen, pero suelen ser
comunes y conocerlas hace que sea más fácil
lidiar con ellas.
• Buscar segundas opiniones es una buena opción casi en
cualquier ámbito de la vida (y no solo motivados porque
no estemos de acuerdo con la primera que hemos
recibido). Así, antes de someter a nuestro hijo a
determinado tratamiento, antes de probar un
medicamento determinado o antes de tomar cualquier
decisión, por mínima que parezca, es mejor pararse,
pensar en frío y, si lo consideramos necesario, buscar
una segunda opinión.
• Contar con la ayuda de un profesional es una decisión
muy personal. Para algunos padres contar con el apoyo
de una persona externa es muy útil, sin embargo para
otros es casi una tortura ya que no se sienten cómodos
exponiéndose a un desconocido que en algunas
ocasiones juzga nuestro comportamiento como padres y
nuestra forma de hacer las cosas.
• Este punto es aplicable a cualquier padre, pero para los
padres de niños con discapacidad es especialmente
relevante. Seguramente tengamos que escuchar muchas
veces por parte de profesores, médicos e incluso amigos que
nuestro hijo “no puede” hacer algo, pero no debemos olvidar
que los límites los marcamos nosotros, y que puede ser que
para nuestro niño aprender a hacer algo en concreto suponga
un esfuerzo superior, pero eso en ningún caso quiere decir
que jamás vaya a poder.
• Hay que saber reconocer que nuestro niño tiene límites
(como los tiene cualquier niño) y que nosotros también
los tenemos. Esto quiere decir que si nuestro horario no
nos permite estar todo el día con el niño, no pasa nada,
es lo habitual para la mayoría de padres y la
sobreprotección no nos conducirá a nada bueno.
•
• De nuevo insistimos: un niño es un niño. Y un niño
normalmente hará travesuras y hará que nos enfademos.
El hecho de que nuestro hijo sea discapacitado no quiere
decir que no debamos educarlo como a cualquier otro
niño. Debemos aprender a discernir entre los actos que
pueden ser consecuencia de su discapacidad y los que,
simplemente, son cosas de niños.
• A veces estamos tan centrados en los sacrificios que
requiere nuestro hijo, que nos olvidamos de que para él
somos Papá y Mamá, y que somos responsables
también de hacer que crezca en un ambiente feliz y
distendido. Así que más allá de encargarnos de terapias,
doctores y demás.
DEBEMOS RECORDAR DISFRUTAR DE NUESTRO
NIÑO, HACERLO FELIZ Y SERLO NOSOTROS MISMOS.
• https://www.fundacionandaconmig
o.com/guia-para-padres-de-ninos-
discapacitados/

Trabajo con padres

  • 2.
    • Los padresatraviesan al recibir la noticia de que su hijo tiene una discapacidad. • Seguido por una fase de sufrimiento en la que se puede caer en el victimismo y la autocompasión. • Después llegaría la fase de negación. (tendemos a rechazar la idea de que nuestro niño sea discapacitado y empezamos a buscar segundas, terceras y cuartas opiniones médicas).
  • 3.
    • Ira yresentimiento al descubrir que la verdad no se puede negar. • Finalmente, llegamos a la fase de aceptación. (asimilamos la discapacidad de nuestro hijo y nos preparamos para vivir con ella). Estas fases son teóricas y no quiere decir que todos los padres las atraviesen, pero suelen ser comunes y conocerlas hace que sea más fácil lidiar con ellas.
  • 4.
    • Buscar segundasopiniones es una buena opción casi en cualquier ámbito de la vida (y no solo motivados porque no estemos de acuerdo con la primera que hemos recibido). Así, antes de someter a nuestro hijo a determinado tratamiento, antes de probar un medicamento determinado o antes de tomar cualquier decisión, por mínima que parezca, es mejor pararse, pensar en frío y, si lo consideramos necesario, buscar una segunda opinión.
  • 5.
    • Contar conla ayuda de un profesional es una decisión muy personal. Para algunos padres contar con el apoyo de una persona externa es muy útil, sin embargo para otros es casi una tortura ya que no se sienten cómodos exponiéndose a un desconocido que en algunas ocasiones juzga nuestro comportamiento como padres y nuestra forma de hacer las cosas.
  • 6.
    • Este puntoes aplicable a cualquier padre, pero para los padres de niños con discapacidad es especialmente relevante. Seguramente tengamos que escuchar muchas veces por parte de profesores, médicos e incluso amigos que nuestro hijo “no puede” hacer algo, pero no debemos olvidar que los límites los marcamos nosotros, y que puede ser que para nuestro niño aprender a hacer algo en concreto suponga un esfuerzo superior, pero eso en ningún caso quiere decir que jamás vaya a poder.
  • 7.
    • Hay quesaber reconocer que nuestro niño tiene límites (como los tiene cualquier niño) y que nosotros también los tenemos. Esto quiere decir que si nuestro horario no nos permite estar todo el día con el niño, no pasa nada, es lo habitual para la mayoría de padres y la sobreprotección no nos conducirá a nada bueno. •
  • 8.
    • De nuevoinsistimos: un niño es un niño. Y un niño normalmente hará travesuras y hará que nos enfademos. El hecho de que nuestro hijo sea discapacitado no quiere decir que no debamos educarlo como a cualquier otro niño. Debemos aprender a discernir entre los actos que pueden ser consecuencia de su discapacidad y los que, simplemente, son cosas de niños.
  • 9.
    • A vecesestamos tan centrados en los sacrificios que requiere nuestro hijo, que nos olvidamos de que para él somos Papá y Mamá, y que somos responsables también de hacer que crezca en un ambiente feliz y distendido. Así que más allá de encargarnos de terapias, doctores y demás. DEBEMOS RECORDAR DISFRUTAR DE NUESTRO NIÑO, HACERLO FELIZ Y SERLO NOSOTROS MISMOS.
  • 10.