El documento resume tres estilos artísticos: el arte bizantino, que se desarrolló a partir del siglo IV como continuación del arte paleocristiano y consideró a Bizancio como el sucesor del Imperio Romano; el arte romano, que se exportó a todo el Imperio romano y estuvo influenciado por el arte etrusco y griego; y el arte gótico, que se desarrolló en Europa Occidental desde el siglo XII hasta el Renacimiento y se expandió de Francia al resto de Occidente con variaciones regionales.