La banda ancha, definida en la norma I.113 de la ITU-T, es un servicio que permite tasas de transmisión superiores a 2 mbps, originándose de la evolución de la RDSI. Esta tecnología, al permitir velocidades de hasta 100 mbps, facilita la integración de múltiples servicios avanzados, incluidos teleservicios y servicios interactivos. La red se estructura para manejar diferentes tipos de tráfico, optimizando el uso de recursos y mejorando la experiencia del usuario.