ORGANIZAN
Librería Platero
Biblioteca Juan Leiva
HORARIO
De 9:30 a 14:00 horas
Martes, miércoles y jueves
Octubre 2019
La Barca de la Florida
FERNANDO QUIÑONES (1930-
1998). Nacido en Chiclana de la
Frontera, se trasladó a Cádiz a
los pocos meses de su
nacimiento.
La obra de Quiñones abarca
todos los géneros y destaca por
lo fecunda y variada. Así,
sobresale en su producción lírica libros como Ascanio o
libro de las flores, Cercanía de la gracia, Retratos
violentos y oda al cante, En vida, Tiempos, Los poemas
flamencos y un relato de lo mismo o su serie de
Crónicas. Su vocación experimental le lleva a ser autor
de varias obras de teatro, como Tres piezas de horror,
Carmen, Andalucía en pie y El grito.
No obstante, la parte más popular de su producción
es su obra narrativa, con novelas como Las mil noches
de Hortensia Romero, La canción del Pirata, y La
visita, y multitud de relatos breves y novelas cortas:
Cinco historias del vino, La gran temporada, Viento
Sur, Tusitala, El amor de Soledad Acosta o Los ojos del
tiempo.
Hay que añadir su actividad reflexiva, que le ha
hecho autor de cientos de artículos periodísticos,
antologías y ensayos, algunos acerca de literatura y
otros, no menos importantes, sobre temas tan diversos
como los toros, el flamenco o los viajes.
Fernando Quiñones no sólo ha logrado el beneplácito
de los lectores, sino también el de la crítica, que le ha
otorgado diversos premios. Las mil noches de Hortensia
Romero y La canción del pirata fueron finalistas del
Premio Planeta. Por su parte, sus poemarios han sido
reconocidos con prestigiosas distinciones, como el
accésit del Premio Adonais para Cercanía (1956), el
premio de poesía Leopoldo María Panero en 1963 con
En vida, el premio internacional de poesía El Olivo en
1973 para Memorandum o el premio internacional
Ciudad de Melilla en 1984 con Las crónicas de
Hispania. El listado continúa con los numerosos
galardones a sus relatos breves, entre los que destacan el
prestigioso Premio de novela Café Gijón en 1989
gracias a su obra Encierro y fuga de San Juan de
Aquitania, así como el Premio Literario La Nación de
Buenos Aires por la colección de relatos La gran
temporada (1960).
Fallece en Cádiz el 17 de noviembre de 1998.
Fuente: https://www.uca.es/fernando-quinones-chozas/
XV FERIA DEL LIBRO
2019
IES Vega del Guadalete
Del 22 al 24 de octubre
Este año nuestra XV FERIA DEL LIBRO la
dedicamos a la figura y la obra del escritor Fernando
Quiñones, chiclanero de nacimiento y gaditano de
alma, en cuyo conocimiento profundizaremos con la
EXPOSICIÓN “Fernando Quiñones en imágenes”.
En el año 2018 se conmemoró el vigésimo
aniversario de su fallecimiento, fecha que se
aprovechó para recuperar una de las trayectorias
literarias más originales del siglo XX donde hay espacio
para prácticamente todos los géneros: la poesía, los
relatos, la novela, el periodismo y el ensayo.
En relación con su figura reproducimos el artículo
“Quiñones en los tiempos del twitter” de Yolanda
Vallejo en el que se reivindica la lectura de la obra de
nuestro autor:
De todas las batallas que puede uno librar, la
peor y la más encarnizada es siempre contra uno
mismo. Mucho peor que luchar contra el tiempo,
contra la distancia, o incluso contra el olvido. La
sombra que proyectamos se convierte, en la mayor
parte de las ocasiones en nuestro peor enemigo.
Podríamos poner ejemplos miles, millones; si
embargo, de eso quien más sabe es el llamado –no
sé muy bien por qué, ni por quién- canon literario.
Esa letanía oficial de autores que engrosan los
manuales de historia de la literatura y que, aun
luchando contra sí mismos, se convierten en los
indispensables, en los referentes, en los que al final
todo el mundo lee, o –dice- haber leído.
Pero, como en todo, el descarte de esa lista
resulta siempre mucho más interesante que la lista
en sí.
fama, en noches de flamenco y arte, en baches de
mala muerte, huyendo siempre de los tópicos. Con
una prosa tan cuidada, con una sensibilidad tan
delicada, y mimando tanto al lector desde el
respeto más absoluto, que era prácticamente
imposible que el mezquino mundo de las letras lo
reconociera entre los mal llamados “grandes”. Dos
veces le ocurrió, cuando los premios literarios aún
no eran castings de audiencias; dos veces finalista
con dos novelas extraordinarias. Poco le importó a
Fernando. Su talento estaba muy por encima
incluso de él mismo.
Y ahí empezó a perder la batalla. Sus
“mijitas” encerraban la esencia de todo lo que fue,
de todo lo que fuimos y de todo lo que somos, no
se podía decir más con menos; pero él ya estaba
peleando en otros campos. En estos tiempos de
Twitter –tanto Twitter y eso, no me puedo resistir-
Fernando Quiñones habría sido un referente. Pero,
por eso mismo, no debemos permitir que su obra
se quede en meras “referencias”, en meros tuits
con más o menos gracia.
A Fernando no le hace falta que recordemos
sus “hazañas”, sus idas y venidas por la ciudad,
sus miles de anécdotas. A Fernando no le hacen
falta ni espacio ni tiempo. A Fernando le hacen
falta lectores. Y ese es el mejor homenaje que le
podemos hacer. En estos tiempos de Twitter, lea a
Fernando Quiñones.
Y luego hablamos.
https://eltercerpuente.com/quinones-en-los-tiempos-del-twitter/
Porque en los que
supuestamente no pasaron
el filtro, es donde se
conservan intactos los
nutrientes de nuestra mejor
literatura. Y casi siempre
fueron desechados por
cuestiones ajenas a la
calidad de sus textos; unos por su ideología, otros
por el capricho del gusto, y los que más por
cuestiones económicas, de trapicheo mercantilista,
para entendernos. Es el caso de Fernando
Quiñones, por ejemplo, cuyo principal enemigo
recogía plásticos en la Caleta y se adornaba la
frente de mojarritas.
Él mismo se comió su obra, su magnífica
obra, y nos dejó un catálogo de anécdotas en las
que el autor se había convertido en personaje. Sus
denodados esfuerzos por hacer literatura en las
esquinas de la sociedad, su empeño por poner el
foco en los habitantes de la marginalidad de la
España del desarrollismo, su coherencia a la hora
de sentir y escribir, su afán por describir el
universo de una Andalucía a la que todos miraban
–y siguen mirando- por encima del hombro, no
fueron suficientes para que la obra, la inmensa
obra, de Fernando Quiñones sea hoy un referente
en el mundo de las letras.
Porque si Juan Marsé retrató como nadie a
los charnegos en la cosmopolita Barcelona de los
años cincuenta, Fernando Quiñones hizo lo propio
con ese Cádiz que aún respiraba por la herida de la
posguerra mientras se reinventaba en casas de mala
Fernando Quiñones

Tríptico XV feria del libro 2019

  • 1.
    ORGANIZAN Librería Platero Biblioteca JuanLeiva HORARIO De 9:30 a 14:00 horas Martes, miércoles y jueves Octubre 2019 La Barca de la Florida FERNANDO QUIÑONES (1930- 1998). Nacido en Chiclana de la Frontera, se trasladó a Cádiz a los pocos meses de su nacimiento. La obra de Quiñones abarca todos los géneros y destaca por lo fecunda y variada. Así, sobresale en su producción lírica libros como Ascanio o libro de las flores, Cercanía de la gracia, Retratos violentos y oda al cante, En vida, Tiempos, Los poemas flamencos y un relato de lo mismo o su serie de Crónicas. Su vocación experimental le lleva a ser autor de varias obras de teatro, como Tres piezas de horror, Carmen, Andalucía en pie y El grito. No obstante, la parte más popular de su producción es su obra narrativa, con novelas como Las mil noches de Hortensia Romero, La canción del Pirata, y La visita, y multitud de relatos breves y novelas cortas: Cinco historias del vino, La gran temporada, Viento Sur, Tusitala, El amor de Soledad Acosta o Los ojos del tiempo. Hay que añadir su actividad reflexiva, que le ha hecho autor de cientos de artículos periodísticos, antologías y ensayos, algunos acerca de literatura y otros, no menos importantes, sobre temas tan diversos como los toros, el flamenco o los viajes. Fernando Quiñones no sólo ha logrado el beneplácito de los lectores, sino también el de la crítica, que le ha otorgado diversos premios. Las mil noches de Hortensia Romero y La canción del pirata fueron finalistas del Premio Planeta. Por su parte, sus poemarios han sido reconocidos con prestigiosas distinciones, como el accésit del Premio Adonais para Cercanía (1956), el premio de poesía Leopoldo María Panero en 1963 con En vida, el premio internacional de poesía El Olivo en 1973 para Memorandum o el premio internacional Ciudad de Melilla en 1984 con Las crónicas de Hispania. El listado continúa con los numerosos galardones a sus relatos breves, entre los que destacan el prestigioso Premio de novela Café Gijón en 1989 gracias a su obra Encierro y fuga de San Juan de Aquitania, así como el Premio Literario La Nación de Buenos Aires por la colección de relatos La gran temporada (1960). Fallece en Cádiz el 17 de noviembre de 1998. Fuente: https://www.uca.es/fernando-quinones-chozas/ XV FERIA DEL LIBRO 2019 IES Vega del Guadalete Del 22 al 24 de octubre
  • 2.
    Este año nuestraXV FERIA DEL LIBRO la dedicamos a la figura y la obra del escritor Fernando Quiñones, chiclanero de nacimiento y gaditano de alma, en cuyo conocimiento profundizaremos con la EXPOSICIÓN “Fernando Quiñones en imágenes”. En el año 2018 se conmemoró el vigésimo aniversario de su fallecimiento, fecha que se aprovechó para recuperar una de las trayectorias literarias más originales del siglo XX donde hay espacio para prácticamente todos los géneros: la poesía, los relatos, la novela, el periodismo y el ensayo. En relación con su figura reproducimos el artículo “Quiñones en los tiempos del twitter” de Yolanda Vallejo en el que se reivindica la lectura de la obra de nuestro autor: De todas las batallas que puede uno librar, la peor y la más encarnizada es siempre contra uno mismo. Mucho peor que luchar contra el tiempo, contra la distancia, o incluso contra el olvido. La sombra que proyectamos se convierte, en la mayor parte de las ocasiones en nuestro peor enemigo. Podríamos poner ejemplos miles, millones; si embargo, de eso quien más sabe es el llamado –no sé muy bien por qué, ni por quién- canon literario. Esa letanía oficial de autores que engrosan los manuales de historia de la literatura y que, aun luchando contra sí mismos, se convierten en los indispensables, en los referentes, en los que al final todo el mundo lee, o –dice- haber leído. Pero, como en todo, el descarte de esa lista resulta siempre mucho más interesante que la lista en sí. fama, en noches de flamenco y arte, en baches de mala muerte, huyendo siempre de los tópicos. Con una prosa tan cuidada, con una sensibilidad tan delicada, y mimando tanto al lector desde el respeto más absoluto, que era prácticamente imposible que el mezquino mundo de las letras lo reconociera entre los mal llamados “grandes”. Dos veces le ocurrió, cuando los premios literarios aún no eran castings de audiencias; dos veces finalista con dos novelas extraordinarias. Poco le importó a Fernando. Su talento estaba muy por encima incluso de él mismo. Y ahí empezó a perder la batalla. Sus “mijitas” encerraban la esencia de todo lo que fue, de todo lo que fuimos y de todo lo que somos, no se podía decir más con menos; pero él ya estaba peleando en otros campos. En estos tiempos de Twitter –tanto Twitter y eso, no me puedo resistir- Fernando Quiñones habría sido un referente. Pero, por eso mismo, no debemos permitir que su obra se quede en meras “referencias”, en meros tuits con más o menos gracia. A Fernando no le hace falta que recordemos sus “hazañas”, sus idas y venidas por la ciudad, sus miles de anécdotas. A Fernando no le hacen falta ni espacio ni tiempo. A Fernando le hacen falta lectores. Y ese es el mejor homenaje que le podemos hacer. En estos tiempos de Twitter, lea a Fernando Quiñones. Y luego hablamos. https://eltercerpuente.com/quinones-en-los-tiempos-del-twitter/ Porque en los que supuestamente no pasaron el filtro, es donde se conservan intactos los nutrientes de nuestra mejor literatura. Y casi siempre fueron desechados por cuestiones ajenas a la calidad de sus textos; unos por su ideología, otros por el capricho del gusto, y los que más por cuestiones económicas, de trapicheo mercantilista, para entendernos. Es el caso de Fernando Quiñones, por ejemplo, cuyo principal enemigo recogía plásticos en la Caleta y se adornaba la frente de mojarritas. Él mismo se comió su obra, su magnífica obra, y nos dejó un catálogo de anécdotas en las que el autor se había convertido en personaje. Sus denodados esfuerzos por hacer literatura en las esquinas de la sociedad, su empeño por poner el foco en los habitantes de la marginalidad de la España del desarrollismo, su coherencia a la hora de sentir y escribir, su afán por describir el universo de una Andalucía a la que todos miraban –y siguen mirando- por encima del hombro, no fueron suficientes para que la obra, la inmensa obra, de Fernando Quiñones sea hoy un referente en el mundo de las letras. Porque si Juan Marsé retrató como nadie a los charnegos en la cosmopolita Barcelona de los años cincuenta, Fernando Quiñones hizo lo propio con ese Cádiz que aún respiraba por la herida de la posguerra mientras se reinventaba en casas de mala Fernando Quiñones