Un día sin internet causaría un caos generalizado y pondría en crisis a muchas actividades diarias y negocios. Las personas estarían desconectadas unas de otras sin comunicación móvil o acceso a redes sociales. Las transacciones bancarias y de compra se detendrían, causando pérdidas millonarias para las empresas. Sería una catástrofe global que llevaría mucho tiempo en resolverse.