Las mujeres trabajadoras sexuales exigen la creación de un marco legal que reconozca sus derechos laborales y garantice condiciones dignas de trabajo, en contraposición a la precariedad y discriminación que enfrentan actualmente. La falta de regulación en América Latina resulta en violación de derechos humanos, mientras que países como Uruguay poseen leyes que limitan su efectividad. Organizaciones internacionales han respaldado la despenalización del trabajo sexual, enfatizando la necesidad de proteger y reconocer a estas trabajadoras como profesionales.