La pro actividad implica asumir el control de la propia conducta de manera activa mediante la toma de iniciativa y responsabilidad sobre las acciones propias. Las personas proactivas se centran en aquello sobre lo que pueden influir y toman decisiones basadas en valores, mientras que las personas reactivas se ven afectadas por las circunstancias externas y se centran en lo que está fuera de su control. Ser proactivo no significa ser hiperactivo sino asumir la libertad de elección sobre las circunstancias.