La vegetación española es diversa, con aproximadamente 6000 especies, y se clasifica en formaciones climáticas y secundarias, siendo los bosques caducifolios y matorrales los principales tipos. Los robles y hayas son árboles característicos de estos bosques, con el roble creciendo en altitudes más bajas y el haya adaptándose bien a suelos húmedos. Además, la repoblación con eucaliptos y pinos ha generado críticas por su impacto en el suelo y el riesgo de incendios.