La violencia doméstica involucra abuso físico, psicológico y coerción económica. Se desarrolla en fases de tensión creciente, episodios agudos de violencia y períodos de calma aparente. Los maltratadores suelen venir de hogares violentos y tienen inseguridad e impulsividad. Las víctimas se sienten responsables y codependientes del abusador a pesar del maltrato, debido al aislamiento y control ejercido por el agresor.