El documento enfatiza la importancia de vivir en el espíritu y la relación personal con Dios a través de Jesucristo, destacando que la obediencia, amor y fidelidad deben ser dirigidos a Él y no a los hombres. Se mencionan varias escrituras que refuerzan la idea de que el Espíritu Santo habita en los que creen y les guía en sus vidas. Además, se aborda la necesidad de alejarse de la carne y de los ídolos para convertirse en verdaderos hijos de Dios, prometiendo que todo lo que sucede es para su bien.