ZEA Y LA FILOSOFÍA IBEROAMERICANA
Ciertamente, el pensamiento de Leopoldo Zea surge en constante
diálogo con las circunstancias y comienza su desarrollo en la década de
los años cuarenta del siglo XX. Filósofos mexicanos como Caso, Ramos,
Reyes y pensadores exilados: Gaos, Xirau, Nicol y otros conforman
una filosofía mexicana que es el núcleo más relevante del pensamiento
iberoamericano en esos años. El reconocimiento por parte de Zea de la
significación del pensamiento mexicano y también del estudio e
investigación de la cultura mexicana desde una perspectiva y enfoque
antropológico es algo presente en el planteamiento de este pensador.
Que sea problematizable el discurso filosófico europeo en el sentido de
no ser la interpretación única de la realidad es algo positivo. Porque es
cierto que los problemas iberoamericanos poseen peculiaridades
propias que son objeto de reflexión, al igual que lo son potencialmente
los conflictos del continente europeo.
La actitud filosófica probablemente es más profunda y directa en el
continente americano, porque la situación social es más crítica que la
que se vive en general en Europa. Ante esto parece muy necesario el
desarrollo de un profundo filosofar referido esencialmente al contexto
político y social iberoamericano. De lo que es muy consciente Zea como
se observa en sus obras.
La influencia de Ortega está presente en Zea ya que la reflexión sobre
la circunstancia puede crear nuevas posibilidades de transformación
de las estructuras de la realidad social. La dualidad de estilos del
pensar entre Europa y América está determinada, a mi juicio, por el
diferente contexto de estas dos partes del mundo y también por
factores económicos y antropológicos. De hecho, que Zea considere que
lo propio y característico de lo americano sea la separación respecto a
lo europeo no es algo negativo. No puede ser de otro modo, porque las
circunstancias históricas y geográficas han delimitado idiosincrasias
parecidas pero diferentes. Lo que aumenta en cierta forma el valor de
lo americano como algo original y que convive en diálogo enriquecedor
con lo europeo a través de una lengua común que es el español.
Indudablemente, los problemas americanos en el decenio de los años
cuarenta del siglo XX respondían tomando como referencia las
reflexiones de Zea a una especie de revolución anticolonial respecto a
las metrópolis occidentales.
La interculturalidad es fundamental para Zea, porque son lo que
potencia en mayor grado el resultado positivo del diálogo en la
sociedad para el avance en la resolución de los problemas sociales que
asolan a la humanidad. La colaboración y el diálogo constructivo y

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colaborativo son la base de nuevos enfoques fundamentados en
relaciones solidarias y no opresivas o verticales.
La filosofía mexicana de Zea busca decididamente soluciones a los
específicos problemas americanos desde su propia y directa
perspectiva que es diferente de la europea. Uno de sus últimos libros
titulado Filosofar a la altura del hombre expresa el interés por lo
humano que ha estado siempre presente en su reflexión, y que se ha
centrado sobre todo en lo antropológico.
La negación de filosofías de la historia universalistas y eurocentristas
como las de Hegel y Marx se fundamenta en el profundo
convencimiento de que la historicidad de la realidad destruye
cualquier pretensión de reactualización del pasado o la posibilidad de
un sentido racional y universal de la historia, en su sentido más
profundo y radical.
La actividad crítica y reflexiva de la filosofía conduce inexorablemente
según Zea y Salazar Bondy a un pensamiento hispanoamericano que
inicia la búsqueda de soluciones a la diversidad de problemas que
afectan a los seres humanos, y a las sociedades en las que viven. En este
orden de cosas, los planteamientos de Zea son, a mi juicio, aplicables a
la situación actual en pleno siglo XXI.
Además frente a la necesidad de cambios estructurales que Zea
reconoce como indispensables para el desarrollo económico, también
insiste en que independientemente de las grandes dificultades que
afrontan los pueblos americanos, la capacidad de crear nuevas
posibilidades para lograr realmente una sociedad más justa, solidaria,
equitativa e igualitaria es superior.
La posible resolución de los grandes problemas iberoamericanos es
para Zea un ensayo general que puede servir de ejemplo para la
renovación de todo el planeta, de tal forma que se logre una existencia
más justa y humana para todos los individuos. La realización de un
nuevo hombre parte para Zea de la rotunda afirmación de ser
creativos en un diálogo profundo que investigue la realidad de las
cosas, y aporte soluciones eficaces a los grandes retos de la situación
socioeconómica.

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ZEA Y LA FILOSOFÍA IBEROAMERICANA

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    ZEA Y LAFILOSOFÍA IBEROAMERICANA Ciertamente, el pensamiento de Leopoldo Zea surge en constante diálogo con las circunstancias y comienza su desarrollo en la década de los años cuarenta del siglo XX. Filósofos mexicanos como Caso, Ramos, Reyes y pensadores exilados: Gaos, Xirau, Nicol y otros conforman una filosofía mexicana que es el núcleo más relevante del pensamiento iberoamericano en esos años. El reconocimiento por parte de Zea de la significación del pensamiento mexicano y también del estudio e investigación de la cultura mexicana desde una perspectiva y enfoque antropológico es algo presente en el planteamiento de este pensador. Que sea problematizable el discurso filosófico europeo en el sentido de no ser la interpretación única de la realidad es algo positivo. Porque es cierto que los problemas iberoamericanos poseen peculiaridades propias que son objeto de reflexión, al igual que lo son potencialmente los conflictos del continente europeo. La actitud filosófica probablemente es más profunda y directa en el continente americano, porque la situación social es más crítica que la que se vive en general en Europa. Ante esto parece muy necesario el desarrollo de un profundo filosofar referido esencialmente al contexto político y social iberoamericano. De lo que es muy consciente Zea como se observa en sus obras. La influencia de Ortega está presente en Zea ya que la reflexión sobre la circunstancia puede crear nuevas posibilidades de transformación de las estructuras de la realidad social. La dualidad de estilos del pensar entre Europa y América está determinada, a mi juicio, por el diferente contexto de estas dos partes del mundo y también por factores económicos y antropológicos. De hecho, que Zea considere que lo propio y característico de lo americano sea la separación respecto a lo europeo no es algo negativo. No puede ser de otro modo, porque las circunstancias históricas y geográficas han delimitado idiosincrasias parecidas pero diferentes. Lo que aumenta en cierta forma el valor de lo americano como algo original y que convive en diálogo enriquecedor con lo europeo a través de una lengua común que es el español. Indudablemente, los problemas americanos en el decenio de los años cuarenta del siglo XX respondían tomando como referencia las reflexiones de Zea a una especie de revolución anticolonial respecto a las metrópolis occidentales. La interculturalidad es fundamental para Zea, porque son lo que potencia en mayor grado el resultado positivo del diálogo en la sociedad para el avance en la resolución de los problemas sociales que asolan a la humanidad. La colaboración y el diálogo constructivo y 1
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    colaborativo son labase de nuevos enfoques fundamentados en relaciones solidarias y no opresivas o verticales. La filosofía mexicana de Zea busca decididamente soluciones a los específicos problemas americanos desde su propia y directa perspectiva que es diferente de la europea. Uno de sus últimos libros titulado Filosofar a la altura del hombre expresa el interés por lo humano que ha estado siempre presente en su reflexión, y que se ha centrado sobre todo en lo antropológico. La negación de filosofías de la historia universalistas y eurocentristas como las de Hegel y Marx se fundamenta en el profundo convencimiento de que la historicidad de la realidad destruye cualquier pretensión de reactualización del pasado o la posibilidad de un sentido racional y universal de la historia, en su sentido más profundo y radical. La actividad crítica y reflexiva de la filosofía conduce inexorablemente según Zea y Salazar Bondy a un pensamiento hispanoamericano que inicia la búsqueda de soluciones a la diversidad de problemas que afectan a los seres humanos, y a las sociedades en las que viven. En este orden de cosas, los planteamientos de Zea son, a mi juicio, aplicables a la situación actual en pleno siglo XXI. Además frente a la necesidad de cambios estructurales que Zea reconoce como indispensables para el desarrollo económico, también insiste en que independientemente de las grandes dificultades que afrontan los pueblos americanos, la capacidad de crear nuevas posibilidades para lograr realmente una sociedad más justa, solidaria, equitativa e igualitaria es superior. La posible resolución de los grandes problemas iberoamericanos es para Zea un ensayo general que puede servir de ejemplo para la renovación de todo el planeta, de tal forma que se logre una existencia más justa y humana para todos los individuos. La realización de un nuevo hombre parte para Zea de la rotunda afirmación de ser creativos en un diálogo profundo que investigue la realidad de las cosas, y aporte soluciones eficaces a los grandes retos de la situación socioeconómica. 2