“ Hay regalos que no te conviene recibir ...”
Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar ...
—  Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansa...
El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó: —  ¿Cuándo alguien te ofrece algo que no ...
—  Por supuesto que no –contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.
—  Bueno –prosiguió el profesor–, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, e...
—  Muy sencillo –replicó el profesor–, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furi...
—  Muchacho –concluyó el profesor en tono gentil–, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me intere...
“ Cada día, en todo momento –también tú y yo–, escogemos qué emociones o sentimientos poner en el corazón, y lo que sea és...
“ ¿Qué escogiste tú ... ?”
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Reflexion

  1. 1. “ Hay regalos que no te conviene recibir ...”
  2. 2. Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:
  3. 3. — Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora. El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado.
  4. 4. El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó: — ¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes? El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.
  5. 5. — Por supuesto que no –contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.
  6. 6. — Bueno –prosiguió el profesor–, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar. — No entiendo a qué se refiere –dijo el alumno confundido.
  7. 7. — Muy sencillo –replicó el profesor–, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo –mi amigo– en verdad prefiero obsequiarme mi propia serenidad.
  8. 8. — Muchacho –concluyó el profesor en tono gentil–, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero sí depende de mí lo que cargo en el mío.
  9. 9. “ Cada día, en todo momento –también tú y yo–, escogemos qué emociones o sentimientos poner en el corazón, y lo que sea ésta en nosotros hasta que decidimos cambiarlo. Es tan grande la libertad que nos da ser personas, que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices”.
  10. 10. “ ¿Qué escogiste tú ... ?”

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