EL CONFLICTO RELIGIOSO 
2:11-21 (2:9) 
Los conflictos entre líderes no son nuevos, ya en los tiempos del Apóstol existían,...
EXHORTACIÓN A VOLVER AL CAMINO 
3:1-18 
El reversionismo es una verdad universal en el mundo cristiano, los gálatas se 
ha...
B. La influencia de las religiones paganas: 
1. El gnosticismo. 
Movimiento religioso de los primeros siglos de la era cri...
EL PELIGRO DEL LEGALISMO 
La actitud de aquellos a quienes el Apóstol les llama falsos hermanos (Gal. 2:4) 
habían introdu...
B. Legalismo en la Iglesia de hoy 
"Hola, soy Wolfe y soy un legalista. Hace apenas 10 minutos que acabo de censurar a 
al...
vemos. Antes de señalar al otro, inspecciona tu consciencia y pregúntate si 
lo que sientes no es más por celos o envidia ...
3. Se creen únicos. 
Los legalistas creen que poseen la verdad, y atacan a todo aquel que discrepe 
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esas áreas donde muy frecuentemente incurrimos en el error de juzgar al otro, con 
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El conflicto religioso el legalismo epistolas

  1. 1. EL CONFLICTO RELIGIOSO 2:11-21 (2:9) Los conflictos entre líderes no son nuevos, ya en los tiempos del Apóstol existían, la Iglesia sería seriamente debilitada a causa de estos conflictos, ya sea propiciado por los líderes o por sus seguidores como el caso de 1ª Corintios, de la manera que sea los resultados golpearían fuertemente el cuerpo de Cristo, en la Iglesia de Antioquia de Pisidia se sufrió esta desagradable experiencia. Analicemos este evento. I. La razón del conflicto. (Gal. 2:11) A. La Hipocresía de Pedro “Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?” B. El legalismo de los judíos. (Gal. 2:12) “Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles ” C. El propósito de los judíos. (Gal. 2:16) “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe” II. El peligro del judaísmo para la Iglesia. Pedro había permitido que la presión de los judaizantes que siempre andaban cerca, le llevara a alejarse de los gentiles cuando llegaron ciertos judillos influyentes de Jerusalén, esta influencia estaba poniendo en peligro la Iglesia: A. Afectaría la unidad de la Iglesia (2:14) B. Invalidaría el principio de la justificación divina para los hombres. (Gal. 2:16) C. Les llevaría a perder su libertad (Gal. 2:17,18) D. Negarían la suficiencia de Cristo para liberar al hombre (2:19-20) E. Menospreciaban la gracia de Dios (2:21) Conclusión. La declaración fuerte que derrota el argumento de los judaizantes es este: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20
  2. 2. EXHORTACIÓN A VOLVER AL CAMINO 3:1-18 El reversionismo es una verdad universal en el mundo cristiano, los gálatas se habían identificado en este problema, demostrando así el peligro en cuestión de salvación que corría tal Iglesia. Este tema trata de la exhortación del Apóstol para convencer a los Gálatas a volver al camino mediante algunas interrogantes. I. ¿quién os fascinó (embrujó) para no obedecer a la verdad? Con esta pregunta el Apóstol apela a: A. La inteligencia de los Gálatas. Este era un pueblo inteligente y perspicaz, de manera que el retroceso espiritual causa gran asombro en la vida del Apóstol Pablo. B. La instrucción de los Gálatas…vosotros ante cuyos ojos…Este pasaje revela la intensidad con la que este pueblo había sido instruido en la palabra. Cristo había sido descrito claramente en su sacrificio y ellos no tenían la menor duda acerca de esto, Pablo les dice: “Ustedes ya lo saben” C. La posibilidad de ser víctimas del ilusionismo. La magia era como una ciencia en su mejor apogeo en este tiempo, y muchos magos y hechiceros se hacían pasar por religiosos para engañar a las personas. D. La experiencia cristiana de los Gálatas en su conversión. II. ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? A. La actitud de los Gálatas podía cambiarlo todo B. Una pregunta irónica: “La ley tiene que ver con el que hacer del hombre; la fe tiene que ver con el que hacer de Dios” C. La ley y la fe están en contraste. III. ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? Hay que tomar en cuenta que ningún religioso va a abandonar sus creencias mientras crea en su verdad. Usted no abandonaría el evangelio hasta que crea en otra verdad. ¿Qué influencias había sobre esta Iglesia? A. La influencia de las religiones mitológicas. Esto tiene que ver con la adoración de los dioses del Olimpo, quienes tenían sus propios heraldos.
  3. 3. B. La influencia de las religiones paganas: 1. El gnosticismo. Movimiento religioso de los primeros siglos de la era cristiana considerado herético. Sus raíces vienen del helenismo grecorromano. Insistían en la salvación mediante una sabiduría secreta o gnosis. Proclamaban el conocimiento superior basado especialmente en principios filosóficos, misterios de iniciación, ciertas doctrinas cristianas y elementos de magia. Su carácter escogido le permitió penetrar las comunidades cristianas de los primeros siglos. 2. El Agnosticismo. De a (privativo) y gnosis (conocimiento). La creencia de que no es posible saber si existe Dios. 3. Los Nicolaítas. Secta de la antigüedad. Grupo del primer siglo de la era cristiana mencionado en el libro de Apocalipsis. Los cristianos más ortodoxos acusaron a sus miembros de promiscuidad y de orgías. Otros entienden que se trataba probablemente de fornicación en el sentido de idolatría. Se les identifica con un «Nicolás, prosélito de Antioquía» mencionado en los Hechos de los Apóstoles. Conclusión. Pablo habla de empezar la experiencia en el Espíritu, y acabar en la carne. Las palabras que usa son los términos griegos normales para iniciar y completar un sacrificio. La primera, enárjesthai, es la palabra para echar granos de cebada por encima y alrededor de la víctima, que era lo primero que se hacía en un sacrificio; y la segunda, epiteleisthai, es la palabra que se usaba para completar el ritual de cualquier sacrificio. Al usar estas dos palabras, Pablo muestra que considera la vida cristiana como un sacrificio que se ofrece a Dios.
  4. 4. EL PELIGRO DEL LEGALISMO La actitud de aquellos a quienes el Apóstol les llama falsos hermanos (Gal. 2:4) habían introducido una serie de normas a obedecer en las cuales fundamentaban la salvación. El cumplimiento estricto de estas normas; aunque no eran malas, llevaría al sometimiento de un pesado yugo de esclavitud religiosa. ¿Cuál era el peligro que representaba el legalismo a las Iglesias de Galacia? I. Definición de legalismo Concepto que afirma que la religión o la moralidad consisten en la obediencia estricta a un código legal establecido. Tiene una connotación peyorativa (Despectiva) y una conformidad que no toma en cuenta el espíritu íntimo o el propósito de las leyes, y degenera en una mera observancia de sus elementos externos y formales. El legalismo está en oposición con la salvación por gracia. Requiere obediencia a la ley sin consideración de las consecuencias y se apoya en el derecho a la redención por las buenas obras. Los legalistas interpretan y aplican la Biblia como si fuese un código legal. II. El legalismo cristiano A. Historia del legalismo Los fariseos confiaban en su conocimiento meramente intelectual, en su interpretación tradicional de las leyes de Dios y se consideraban a sí mismos justos, exaltándose por creerse más buenos, o más santos o más religiosos o más sabios que los demás. (Lucas 18:9-14) Los fariseos eran legalistas religiosos que habían logrado desarrollar un método de interpretación de los libros de la ley, la cual requería prácticas minuciosas y detallistas para llegar a la santidad. Jesús les llamó hipócritas porque “aparentaban” ser justos, pero su corazón estaba lleno de maldad.
  5. 5. B. Legalismo en la Iglesia de hoy "Hola, soy Wolfe y soy un legalista. Hace apenas 10 minutos que acabo de censurar a alguien". Me imagino presentándome de este modo en una reunión de los "Adictos Legalistas Anónimos". Diría que todo empezó con cosas pequeñas, como pensar que yo era especial porque guardaba la ley, para luego menospreciar a la gente que no tenía las mismas creencias que yo. Las cosas empeoraron. Empecé a creer que no había más cristianos excepto aquellos de mi iglesia. Mi legalismo se alimentaba con la idea de que yo poseía la verdadera versión de la historia de la iglesia, y que el resto del mundo había sido engañado. Mi adicción se hizo tan grave que ni siquiera buscaba el compañerismo de las personas del mundo, y enseñé a otros cristianos amigos míos a ser tan intolerantes como yo. Como las raíces de la mala hierba, el legalismo se arraiga en las mentes de los cristianos. En ocasiones, algunas puntas de la raíz se rompen y permanecen mucho tiempo después de que las raíces principales sean arrancadas. Estoy seguro de que se puede salir de ahí, pero el legalismo es, probablemente, parecido al alcoholismo en el hecho de que nunca podemos decir que estamos recuperados completamente. III. ¿Cómo hemos de manejar estos asuntos controversiales que constantemente se levantan entre los hermanos? A. Reconocer que la vida cristiana consta de diferentes etapas dentro de un proceso de santificación; unos maduran más rápidamente que otros. Los más maduros muchas veces van perdiendo el interés por ciertas cosas que no son pecaminosas en sí, pero que debido a la etapa de madurez espiritual en que se encuentran, ya no le atraen como antes. Por su parte, los que son menos maduros se sienten atraídos por estas cosas y Pablo se refiere a ellos como hermanos ‘débiles en la fe’. B. No olvidar que si nos encontramos en una etapa más avanzada espiritualmente, es solo por la gracia de Dios y no por nuestros propios esfuerzos. C. No juzgar. Cuando pasamos juicio sobre el otro nos estamos tomando una atribución que solo le pertenece a Dios y al hacer eso, pecamos. Pero aún muchas veces estamos juzgando al otro cuando en nuestras vidas existen cosas mucho más grande con las cuales estamos pecando y ni siquiera las
  6. 6. vemos. Antes de señalar al otro, inspecciona tu consciencia y pregúntate si lo que sientes no es más por celos o envidia que por cualquier otra cosa. D. No ser piedra de tropiezo para otros. “Por consiguiente, ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano”. No hagas algo que a tu hermano lo vaya a llevar a la crítica o la ira porque a hacer eso estás pecando contra tu hermano. IV. Cosas en nuestros corazones que nos llevan a tener actitudes legalistas y condenatorias. A. En el corazón legalista hay una ausencia de gracia hacia sí mismo y hacia los demás. Cuando falla, tiene gran dificultad en perdonarse a sí mismo y se auto-condena más allá del perdón concedido por Dios. Pero así mismo, tiene una gran dificultad de ver al otro a través de ojos de gracia. B. Esa persona frecuentemente es ciega hacia sus propias faltas y magnifica las faltas de los demás. Lo que le hace ciega hacia sus propias faltas es la viga en su ojo que le hace pensar que tiene más santidad que otros. Esa persona se ve con frecuencia como más madura, más espiritual y más centrada en Dios que otros. C. Esa persona por lo general es muy orientado hacia las tareas. Por tanto cuando él o ella no ve a otros haciendo ciertas tareas que ellos sí hacen, ellos juzgan a esas personas por no estar haciendo las tareas que ellos consideran de valor. Miden a otros según su propia capacidad. D. El espíritu legalista con frecuencia usa su propia estándar para juzgar a otros. Muchas veces escuchamos a personas legalistas decir con regularidad “yo no haría eso”, pero no podemos olvidar que nosotros no somos el estándar por el cual Dios juzga las cosas. V. Características de los legalistas 1. Critican y juzgan todo lo que les rodea. Ven la paja en el ojo ajeno, pero no ven la viga en el propio. Murmuran entre sí e inyectan dudas a los que le rodean respecto a determinada persona, por lo general alguien que no es fariseo como ellos. 2. Son Hipócritas. Jesús les llamó hipócritas porque “aparentaban” ser justos, pero su corazón estaba lleno de maldad.
  7. 7. 3. Se creen únicos. Los legalistas creen que poseen la verdad, y atacan a todo aquel que discrepe de sus interpretaciones, o defienden su verdad a capa y espada. 4. Son superficialistas y formalistas Los legalistas cuidan mucho las apariencias, pero se olvidan fácilmente del amor y la justicia de Dios. Si Dios fuera legalista, desde cuando todos nosotros estuviéramos muertos. Le dan más importancia a la forma que al fondo del hombre. Conclusión. Desgraciadamente, los fariseos están activos y vivos en la iglesia de hoy, como lo estuvieron hace más de dos mil años cuando crucificaron a mi Señor. Se esconden, espían, levantan sus oídos para oír pláticas ajenas, y luego esparcen rumores falsos. Dejan que los incautos (ingenuo) confíen en ellos y en cuanto éstos se equivocan, abren sus fauces para acusarles y luego devorarles. Confrontar a un legalista es participar de legalismo. Lo primero que dirán es, perdóname, no lo volveré a hacer, pero inmediatamente después toman ofensa, y actúan en consecuencia, preparan planes de destrucción, y los ejecutan. Solo la gracia, el Poder y la protección sobrenatural de Dios pueden librarnos de sus maquinaciones. El legalismo dentro del pueblo de Dios (Romanos 14) Uno de los males que más descontento genera dentro del pueblo de Dios es la actitud legalista. Parece ser que este es un mal incurable ya que aún no ha habido un momento en la historia durante la cual el pueblo de Dios haya estado libre de esta enfermedad. Al hablar de este tema inmediatamente nos viene a la mente el legalismo de los fariseos, siendo ellos los que mejor tipificaron este tipo de actitudes pecaminosas. Existen prácticas que son claramente identificadas en la Palabra como pecaminosas, pero también hay prácticas que no están claramente estipuladas y requieren cierto juicio o interpretación por parte del creyente. Es precisamente en
  8. 8. esas áreas donde muy frecuentemente incurrimos en el error de juzgar al otro, con lo cual con frecuencia pecamos. En los tiempos del apóstol Pablo, habían dos o tres asuntos que con frecuencia eran discutidos entre hermanos en la fe y que generaban discusión, entre estos, la necesidad de circuncidarse o no, el ingerir carne o solo vegetales, días a observar, etc. La carta a los Gálatas fue escrita precisamente por estas razones. Los judíos que ya habían creído en la salvación por gracia, como enseña la Palabra, estaban tratando de enseñar nuevamente que las obras eran necesarias para ser salvo, en lugar de ver las obras como evidencia de nuestra salvación, como enseñan las Escrituras. En nuestros días, hay otro tema controversial que con frecuencia genera críticas y actitudes pecaminosas y es el tema de la música. Hay un sector de la iglesia que entiende que los himnos son las únicas canciones que deben ser entonadas dentro de las iglesias y que estos himnos solo deben ir acompañados de piano o de órgano. Otros no vemos la adoración de esa manera y entonamos canciones de adoración contemporáneas acompañadas de diferentes instrumentos musicales. Los que apoyan la adoración tradicional acusan a los de adoración contemporánea de irreverentes, y los que prefieren la adoración contemporánea tildan a los otros de aburridos. En el proceso ambos están pecando porque todos estos hermanos disfrutan inmensamente su tipo de música y adoración. Tenemos que reconocer que de la misma manera que lo sagrado de la adoración no depende de un piano o de un órgano (la iglesia primitiva no tenía piano ni órgano), el gozo del Señor tampoco depende del tipo de música o de los instrumentos que se prefieran. ¿Cómo hemos de manejar estos asuntos controversiales que constantemente se levantan entre los hermanos? 1. Reconocer que la vida cristiana consta de diferentes etapas dentro de un proceso de santificación; unos maduran más rápidamente que otros. Los mas maduros muchas veces van perdiendo el interés por ciertas cosas que no son pecaminosas en sí, pero que debido a la etapa de madurez espiritual en que se encuentran, ya no le atraen como antes. Por su parte, los que son menos maduros se sienten atraídos por estas cosas y Pablo se refiere a ellos como hermanos ‘débiles en la fe’.
  9. 9. 2. No olvidar que si nos encontramos en una etapa más avanzada espiritualmente, es solo por la gracia de Dios y no por nuestros propios esfuerzos. 3. No juzgar. Cuando pasamos juicio sobre el otro nos estamos tomando una atribución que solo le pertenece a Dios y al hacer eso, pecamos. Pero aún muchas veces estamos juzgando al otro cuando en nuestras vidas existen cosas mucho más grande con las cuales estamos pecando y ni siquiera las vemos. Antes de señalar al otro, inspecciona tu consciencia y pregúntate si lo que sientes no es mas por celos o envidia que por cualquier otra cosa; o si es una cuestión de preferencia; o si es una cuestión de madurez y que el otro no ha llegado donde Dios te ha llevado por gracia. 4. No ser piedra de tropiezo para otros. Versículo 13 “Por consiguiente, ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano”. En el contexto de la iglesia de Corinto, unos hermanos creían que era pecado comer carne sacrificada a los ídolos y otros creían que no, Pablo les instruye que si estaban en presencia de un hermano que creía que era pecado comer carne sacrificada a los ídolos, pues que se abstuvieran de comerla para no ser piedra de tropiezo para ese otro hermano. En otras palabras, no hagas algo que a tu hermano lo vaya a llevar a la crítica o la ira porque a hacer eso estás pecando contra tu hermano. Cosas en nuestros corazones que nos llevan a tener actitudes legalistas y condenatorias. 1. En el corazón legalista hay una ausencia de gracia hacia sí mismo y hacia los demás. Cuando falla, tiene gran dificultad en perdonarse a sí mismo y se auto-condena mas allá del perdón concedido por Dios. Pero así mismo, tiene una gran dificultad de ver al otro a través de ojos de gracia. Esa persona no sabe aplicar al otro, la gracia que él ha recibido de parte de Dios. 2. Esa persona frecuentemente es ciega hacia sus propias faltas y magnifica las faltas de los demás. Lo que le hace ciega hacia sus propias faltas es la viga en su ojo que le hace pensar que tiene más santidad que otros. Esa persona se ve con frecuencia como mas madura, más espiritual y mas centrada en Dios que otros.
  10. 10. 3. Esa persona por lo general es muy orientado hacia las tareas. Por tanto cuando él o ella no ve a otros haciendo ciertas tareas que ellos sí hacen, ellos juzgan a esas personas por no estar haciendo las tareas que ellos consideran de valor. Y puede ser que otros debieran estar haciendo las tareas que ellos hacen; pero el problema está en considerar que el hacer esas tareas en mi vida son motivo para que Dios se sienta más complacido conmigo. 4. Otra característica del legalista es su espíritu crítico. Cada vez que él o ella no se siente cómodo, critican y condenan aquello que no le hace sentir cómodo. 5. El espíritu legalista con frecuencia usa su propia estándar para juzgar a otros. Muchas veces escuchamos a personas legalistas decir con regularidad “yo no haría eso”, pero no podemos olvidar que nosotros no somos el estándar por el cual Dios juzga las cosas. 6. El espíritu legalista no reconoce la individualidad de los llamados. Dios llama a algunos a hacer algunas cosas y a otros otras, y quizás Dios quiere hacer diferentes cosas en distintos lugares. Examinemos nuestros corazones para ver si hay alguna de estas actitudes legalistas que tengamos que erradicar de nuestro testimonio cristiano.

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