Sermadre

364 visualizaciones

Publicado el

sermaderunaaventura.com

Publicado en: Salud y medicina
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
364
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
2
Acciones
Compartido
0
Descargas
0
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Sermadre

  1. 1. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.com PRÓLOGO ESCRITO POR BELÉN, Mamá sin complejos Mi querida amiga Silvia ha querido que dedicara unas palabras aeste proyecto que inicia, uno más relacionado con su blog “Ser madre:¡toda una aventura!” Silvia y yo nos conocimos gracias a nuestros blogs. La red, esagran tela de araña que hemos ido tejiendo, nos ha ido uniendo. Muchashemos sido las madres que hemos buscado aquello que nos faltaba enesta inmensa tela: comprensión, cariño, apoyo, una sonrisa, una mamáque entendiera lo que hacíamos con nuestro pequeño, una palabraamable sin juzgarnos…. Y aunque parezca mentira y sin darnos cuenta,de repente se había creado la Tribu 2.0, un grupo de madres con ideascomunes acerca de cómo queremos criar a nuestros hijos. Y lo másimportante, qué cosas no queremos para ellos. La maternidad ha supuesto un antes y un después en mi historia.Mi hijo irrumpió en mi vida y sacudió todos mis principios y prioridades.Cuando le tuve en mis brazos supe que nada volvería a ser igual. No meequivocaba, mi vida ahora es infinitamente mejor. Mi hijo es mi tesoro, mi amor, mi ángel, mi guía, pero también es mimaestro, pues me enseña cada día a ser mejor mujer, mejor madre. Meobliga a reinventarme a menudo para poder seguir adelante. Y aunque nosiempre es fácil me siento orgullosa de él, de la familia que hemosconstruído y de la maravillosa relación que tenemos. Mientras escriboestas líneas le tengo a mi lado diciéndome “mami, te quiero muchísimo”.¿Quién puede superar algo así?. La Tribu 2.0 fue todo un descubrimiento para mi, como lo fue paramuchas de nosotras. Era increíble encontrar a tantas madres que, comoyo, tenían inquietudes, intereses y modos de ver la crianza de un modomuy distinto a lo que se estilaba. ¿Pero aún le das teta?, ¿no me digas que duerme en vuestracama?, ¿no le fuerzas a comer un poco más?, ¿no le llevas a la guarde?,¿no trabajas?. Todas esas preguntas eran hechas sin pudor aún cuandoconocían las respuestas, y conseguían avergonzarme. Después no,cuando dejé de sentirme el bicho raro, cuando mis compañeras, misamigas, mis comadres me hicieron ver la naturalidad de mi maternidad,conseguí sentirme orgullosa de mi misma y de mi elección. Conocí a Silvia cuando yo comenzaba a sentirme empoderada conmi maternidad, cuando me sentía segura de mi misma, de cómo estabacriando a mi hijo. Ella estaba iniciando la aventura, y vi que sentía losmismos miedos, las mismas dudas, las mismas inquietudes, que yo tuve
  2. 2. Ser madre: ¡toda una aventura!un día. Leía su historia, gracias a su blog, y me veía a mi misma enaquellas líneas. Me di cuenta que todas anhelamos lo mismo, la libertadde ejercer la maternidad a nuestro antojo. Cada madre debe sentir quepuede elegir, debe sentir que no hay normas impuestas. A partir de ahí recuerdo que Silvia comenzó a cambiar, porqueempezó a crecer, a sentirse segura, había comenzado suempoderamiento. En su blog se apreciaba cómo ella se sentía, susentradas, sus secciones, su segundo blog (Mi menú sin leche), todo eranproyectos cuyo único fin era vivir su maternidad en estado puro y podercontarlo a quien quisiera leerlo. Y de eso se trata, de que todas y cada una de nosotras salgamosdel armario y vivamos la maternidad en estado puro, sin frenos, sinataduras, sin convencionalismos. ¡Gracias Silvia!. 2
  3. 3. Ser madre: ¡toda una aventura! Hace un año exactamente que inicié mi blog “Ser madre: ¡toda una aventura!”, con ganas, ilusión y mucho, muchísimo amor. En un primer momento lo creé como un espacio de desahogo y diario virtual de mi día a día como madre. Mi única idea era que mi hijo pudiera leerlo cuando fuera algo más mayor y descubriera en cada post la pasión que su madre siente por él y el milagro tan grande que supuso para nuestras vidas su ansiada llegada. Pero poco a poco el blog se fue transformando en “mi casa”; en una casa en donde dar rienda suelta a la creatividad, al fluir de sentimientos y, por supuesto, al contacto con “mis vecinos” de barrio. Sin saberlo comencé a formar parte de la tribu 2.0, un grupo de madres y padres especialmente preocupados por la maternidad y con gran una sensibilidad para comunicar todas las emociones que sus hijos les transmiten cada día. Y post a post, comentario a comentario, he ido tejiendo una extensa de red de conocidos y, ¿por qué no decirlo?, de amigos, con los que comparto mucho más que la simple visión de nuestra maternidad. Con casi 200 post escritos y centenares de visitas diarias, este primer año se merecía ser celebrado por todo lo alto. De ahí surgió la idea de crear este e- book; un libro digital recopilatorio de los mejores post, los que más han significado para mí, los que más aceptación o controversia han causado y los que resumen, a grandes rasgos, mis dos años y medio de maternidad. Amigo lector, ¡que lo disfrutes!3
  4. 4. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.com A mi marido, compañero y padre de mi vida, gracias por encontrarme, por estar ahí y por animarme a crear el blog. Sabes que este hecho ha supuesto para mí un antes y un después en mi forma de entender la maternidad. A vosotros, mis lectores, gracias por descubrirme, por leerme, seguirme y sostenerme en los malos momentos. Gracias por vuestro apoyo y vuestras alegrías. Gracias por haber estado, por estar ahora y por lo que vendrá. A mi querida Belén, Mamá sin Complejos, simplemente gracias por ser así.
  5. 5. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.comContenidoEL EMBARAZO ..................................................................................................................... 7 La larga espera (1ª parte) ............................................................................................... 8 La larga espera (2ª parte) ............................................................................................... 9 La larga espera (3ª parte) ............................................................................................. 10 Cuando los hijos no llegan ............................................................................................ 12 Lección de anatomía ..................................................................................................... 14EL PARTO........................................................................................................................... 16 El dolor que me produce recordar cómo llegaste a este mundo ................................. 17EL PORSTPARTO ................................................................................................................ 19 ¿Esa de ahí soy yo? Historias reales de post-parto (1ª parte) ...................................... 20 ¿Esa de ahí soy yo? Historias reales de post-parto (2ª parte) ...................................... 21LA LACTANCIA ................................................................................................................... 24 Desenterrando fantasmas: mi experiencia con la lactancia ......................................... 25 En contra de la lactancia materna ................................................................................ 28REFLEXIONES ..................................................................................................................... 30 Tic, tac, tic, tac…............................................................................................................ 31 Viviendo deprisa ........................................................................................................... 31 Carta a mi niño .............................................................................................................. 33 Un tesoro llamado hermano ......................................................................................... 34 Felicidades mamás ........................................................................................................ 36CUANDO LAS COSAS SE TUERCEN .................................................................................... 38 Un angelito en el cielo .................................................................................................. 39 Un sueño roto ............................................................................................................... 41CONCILIACIÓN REAL YA .................................................................................................... 43 Manifestación bloguera por la verdadera conciliación en España ............................... 44 La madre que hubiera sido y la madre que soy ............................................................ 45SER MADRE ....................................................................................................................... 47 Abortada operación retirada de pañal ......................................................................... 48 Mami no te vayas .......................................................................................................... 49
  6. 6. Ser madre: ¡toda una aventura! La explosión del lenguaje .............................................................................................. 50 El niño del saco ............................................................................................................. 51 Soy una malísima madre ............................................................................................... 52 Cuando es mamá quién enferma.................................................................................. 53ALERGIA ALIMENTARIA ..................................................................................................... 55 Alergia a la leche: un trastorno alimenticio cada vez más frecuente ........................... 56ANIMALES Y NIÑOS ........................................................................................................... 60 ¿Cómo osas tener gato estando embarazada? ............................................................ 61 Un amor casi maternal.................................................................................................. 62 Cuando un niño y un perro se ven por primera vez ..................................................... 63AGRADECIMIENTOS .......................................................................................................... 65 6
  7. 7. Ser madre: ¡toda una aventura!EL EMBARAZOCuando el test de embarazo nos indica que pronto nosconvertiremos en madres nuestro mundo se tambalea. En esemomento surgen dudas, miedos, preocupaciones y ansiedad.Ansiedad por lo desconocido (aunque no seas primeriza ningúnembarazo es igual que el anterior) y sobre todo por saber sidesempeñaremos correctamente nuestro papel como madres.Así viví yo mi embarazo, así lo escribí y así sentí cada mes. 7
  8. 8. Ser madre: ¡toda una aventura!La larga espera (1ª parte) A los nueves meses de embarazo se los denomina “la dulceespera”. ¡Seguro que el término se lo inventó un hombre que,evidentemente, no sabe lo que es estar embarazada!. “Espera” sí, y muy larga. Demasiado larga, diría yo (siempre hepensado que siete meses sería el tiempo ideal). Pero ¿”dulce”?. Tobilloshinchados, retención de líquidos, vómitos y náuseas, lumbago, ardor deestómago… Que yo sepa no veo nada de dulce en todo eso. Sí que escierto que el fondo (o sea, el bebé en cuestión que llevas dentro) esdulcísimo, pero la forma (todo lo que acontece alrededor) es una sucesiónde incomodidades por las que, irremediablemente, tenemos que pasar. En mi caso no es justo que me queje pues tuve un embarazoperfecto. De libro, diría yo. Como de libro fueron también todos y cadauno de los síntomas que fui padeciendo mes a mes. Mi olfato se alteró de tal manera que era capaz de detectarcualquier olor a varios metros de distancia. De pronto, las cosas normalesde mi día a día comenzaron a olerme fatal. Mi propia casa, el carísimoperfume que me regaló mi hermana, el interior del coche, ciertas comidas,mi compañera de trabajo (¡espero no herir susceptibilidades!)… ¡Fue unauténtico calvario convertirse en sabueso durante tres meses! Hay mamás que dicen que lo que peor llevaron fue el cansancio yel sueño. Por suerte (¡o por desgracia!) a mí no me tocó pasar por esopero sí tuve el efecto contrario, una absoluta hiperactividad a cualquierhora del día; sobre todo por la noche (¡no penséis mal!). Era incapaz dedormirme. ¡Venga a dar vueltas y vueltas en la cama, con los ojosabiertos como platos y la mente en ebullición!. Y lo peor es que, a pesarde pasarme la noche en vela me levantaba espídica y con ganas de hacermuchas cosas (¡incluso me daba por pasar la aspiradora a las 07:30 de lamañana antes de ir a trabajar: ¿sería el famoso síndrome del nido?) Otra de las cosas que llevé fatal fueron las arcadas y las nauseasa todas horas del día (¿a quién se le ocurrió decir que las náuseas sonsólo matutinas?). Eso de tener todo el día el estómago como si acabarade bajar de una montaña rusa era algo realmente incómodo. Por fortuna,y según dicen los libros, las náuseas suelen desaparecer en la semana 12y, como un reloj, se me fueron en ese momento. Psicológicamente, el primer trimestre del embarazo también esduro. Al impacto de enfrentarte de pronto con la noticia de que vas a sermadre se une el temor a que el embarazo se pueda malograr pues es enlos tres primeros meses cuando mayor es el riesgo de aborto. Además,los dolores abdominales (al menos en mi caso) son más o menos 8
  9. 9. Ser madre: ¡toda una aventura!intensos y constantes por lo que nunca sabes cuando llega el punto en elque debes empezar a preocuparte. A pesar de todas estas incomodidades cuando superas elprimer trimestre empieza la mejor etapa del embarazo, esa en la querealmente sientes que estás embarazada y en la que comienza aestablecerse un vínculo mágico con tu pequeño. (Entrada publicada el 19 de febrero de 2011)La larga espera (2ª parte) Superado el primer trimestre se supone que comienza la etapa másbonita del embarazo. Empiezas a sentir a tu bebé, las náuseas se han idoy la tripa va creciendo pero no es todavía tan abultada como paraimpedirte hacer tu vida normal. Ya no puedes disimular tu embarazo y lagente de pronto se vuelve súper amable contigo. Recuerdo perfectamente el día en que empecé a notar a mipequeño. Era Semana Santa y estaba disfrutando de unos días dedescanso en la playa. Ese mismo día cumplía mi semana 20 de embarazoy de pronto comencé a sentir unos leves movimientos, similares al aleteode una mariposa en mi interior. ¡Complicado describir una sensación asíporque no es comparable a ninguna otra que hayas tenido previamenteen tu vida!. Instintivamente me toqué la tripa y sonreí: ahí estaba micampeón, haciendo sus primeras piruetas dentro de mi tripa. Normalmente suele ser también en esta semana cuando tedesvelan el sexo de tu bebé. Aunque no sea algo importante (al menospara mí no lo era) sí que es ilusionante poder poner por fin nombre a tupequeña lentejita. Nosotros ya sabíamos que esperábamos un niño desdela semana 14. El doctor se aventuró mucho diciéndonoslo tan pronto pero,al parecer, se veía muy claramente. A medida que la tripa aumenta también lo hace el ardor deestómago, sobre todo a última hora del día. En mi caso además seacrecentaba mucho porque mi niño estaba sentado como un rey, y sucabeza me presionaba continuamente la boca del estómago haciéndomemuy difíciles las digestiones. En este momento es cuando también te hacen la temida pruebadel azúcar con el consiguiente estricto régimen que hay que acatar si losniveles salen elevados. 9
  10. 10. Ser madre: ¡toda una aventura! Hoy en día los médicos están muy pendientes del peso que secoge durante el embarazo pues un peso elevado puede dificultar la tareade parto o crear problemas futuros de salud para el bebé. Hasta el sextomes de embarazo mi peso había sido más que ideal. La enfermera merecordaba a menudo lo bien que lo estaba haciendo engordando menosincluso de 1 kilo por mes. Pero resultó que los niveles de azúcar medieron bastante bajos, y unido al bajo peso que había cogido hasta lafecha, mi médico cometió el error de darme carta blanca para comer. Noes que hasta el momento me hubiera contenido con la comida, ¡alcontrario!, pero sí me había contenido mucho con los dulces. Así que lavía libre se convirtió en desayunos diarios con croissant a la plancha, enmeriendas plagadas de bollería industrial y en tardes de tortitas con nataen el VIPS dos o tres veces por semana. ¿Resultado?: 19 kilos de más alfinal del embarazo. ¡Menos mal que el angelito nació por cesárea porquecreo que hubiera sido incapaz de expulsar casi 4 kilos de niño! Y en un abrir y cerrar de ojos te das cuenta de que el segundotrimestre ha pasado y piensas que, con la cantidad de cosas que tienesque comprar y preparar para la llegada de tu pequeño, el tercertrimestre se pasará más rápido incluso que éste, pero te equivocas.Comienza el trimestre más largo de todo el embarazo; el más pesado, elmás desesperante y el más incómodo. Cuanto más se acerca el momentomás lejos parece estar la meta... (Entrada publicada el 19 de febrero de 2011)La larga espera (3ª parte) Conviene recordar que estar embarazada no es estar enferma. Sepuede hacer una vida casi normal hasta el último momento, aunque sí escierto que los síntomas que se tienen no deben ser menospreciadosporque no son precisamente moco de pavo. Del tercer trimestre recuerdo con horror mis tobillos depaquidermo del mismo tamaño que los muslos. Cuando conseguíamirarme los pies (sin caer en el intento) los veía ahí, palpitantes, moradosy con la piel a punto de resquebrajarse. Una vez se me ocurrió ponermeuna pulsera tobillera (era verano y yo soy muy coqueta) y por la noche,cuando me la fui a quitar se me había quedado literalmente clavada en lacarne. ¡Una odisea! Lo mejor es mantener los pies en alto y moverlosconstantemente para que no se queden anquilosados. Coger el sueño a estas alturas del embarazo también se hacedifícil sobre todo si, como yo, sólo sabes dormir boca abajo. Deberían 10
  11. 11. Ser madre: ¡toda una aventura!fabricar colchones con un agujero en medio en donde encajar la tripa ypoder pasar la noche un poco más cómoda. Dicen que lo ideal es dormirde lado (no te queda otra porque boca arriba es sumamente incómodo yademás puede resultar perjudicial para el feto) y con una almohada entrelas piernas. Mi cama de matrimonio, de 1,35 cm, se quedó pequeña y los tresúltimos meses hicieron insoportable la convivencia marital en el lecho. Oscuento: tres cuartas partes del colchón lo ocupábamos mis tresalmohadas (una para la cabeza, otra para levantar los pies y otra paraponerla entre las piernas) y yo. Quienes me conocen sabrán que soy deconstitución delgada, pero en aquel momento de mi embarazo measemejaba más a un torpe león marino de culo muy gordo (¡perdón por laexpresión!) que a otra cosa. Mi pobre marido quedaba recluido en unaesquina del colchón, con pavor a moverse para no ser engullido por miscarnes sudorosas (aquel verano fue uno de los más cálidos que se vivíanen la última década). Y es que los sofocos nocturnos fueron mi peor pesadilla. Siempreescuché que las embarazadas sienten más calor que el resto, pero no meimaginé que mi cuerpo pudiera llegar a ser una estufa en pleno mes deagosto. Era horroroso levantarse en mitad de la noche, empapada ensudor, con el camisón pegado al cuerpo y el pelo hecho una maraña.Había noches en las que el calor que sentía era tan inhumano que metenía que duchar empapándome bien el pelo para poder seguirdurmiendo. Yo no soy aficionada al aire acondicionado pero aquel veranose convirtió en mi mejor aliado. Lo ponía a toda pastilla por la noche y aldespertar, fresca como una lechuga, encontraba a mi marido, envuelto enuna manta que había rescatado del altillo del armario, acurrucado en unextremo del colchón y pidiéndome por favor que subiera un poco latemperatura (de 18º a 24º, por lo menos). Puede parecer que no hay molestia a la que el cuerpo no se adapteo no logre mitigar de algún modo pero sí existe una, al menos desde mivivencia particular, que me trajo varios quebraderos de cabeza en más deuna ocasión. Es normal que a medida que se acerca el momento final, lafrecuencia de micción aumente considerablemente. Probablementetengas que ir al baño cada dos por tres y en ocasiones… quizá no lleguesa tiempo. Sí chicas; a veces pasa eso. Sobre todo si la carrera hacia elcuarto de baño ha sido provocada por un ataque de risa causado por lastonterías que a tu marido le gusta decir para ponerte a prueba o por la risaabsurda que te causa un nuevo spot de televisión como, pongamos porejemplo, el de las mellizas de Bancaja. Entre la risa y la torpeza demovimiento el camino hacia el aseo parece hacerse larguísimo y la puertadel baño se ve cada vez más lejana. Resultado: ¿será que he rotoaguas?. No pasa nada. Mejor no darle más importancia que la que tiene yagradecer que ocurra dentro del propio hogar y no en la calle, porejemplo. 11
  12. 12. Ser madre: ¡toda una aventura! Después de haber pasado por este periplo de vicisitudes ya nocabe duda de que las mujeres estamos hechas de una pasta especialy ya nada va a asustarnos. ¿Y el parto?; el parto es tan sólo una horitacorta en comparación con todo lo que hemos tenido que pasar (Entrada publicada el 19 de febrero de 2011)Cuando los hijos no llegan Seguro que todos hemos escuchado alguna vez historiastristes de padres que buscan desesperadamente engendrar un hijosin éxito. Quizá incluso contemos con un caso cercano de un amigo ofamiliar en esta situación. Entonces sabremos lo realmente doloroso queresulta para estas personas el no poder tener un hijo de forma natural. Lanaturaleza a veces es muy cruel y cuando veo en el telediario lasescalofriantes noticias de recién nacidos tirados a la basura o asesinadospor sus madres me entra una indignación incontenible, al margen de laenorme pena de pensar en esa inocente criatura venida al mundo parasufrir. ¿Por qué hay mujeres que se quedan embarazadas sin ni siquierabuscarlo ni quererlo y otras desearían por encima de todo tener en susbrazos a un bebé? Por suerte la ciencia avanza por momentos y es cada vez mássencillo encontrar tratamientos a determinados problemas físicosque pueden dificultar el lograr un embarazo natural. Los médicosespecializados en el área de la genética se convierten en “dioses” paramuchos padres al darles por fin el hijo que esperaban. Llegados a este punto siempre me he planteado la duda de si, enalgunas ocasiones, haremos lo correcto manipulando “humanamente”lo que “naturalmente” se nos niega. Es decir, ¿tiene lógica que seconsiga en un laboratorio que una mujer de 45 años se quedeembarazada, cuando lo recomendable médicamente es que no se tenganhijos más allá de los 36 por el riesgo que para madre y feto esto supone?.Por un lado pienso que si la naturaleza no nos da un hijo pasada unacierta edad no se debería forzar de manera artificial un embarazo, no sólopor el riesgo que supone sino por lo antinatural que resulta ver a unospadres de 60 años batallando con un hijo en plena adolescencia. Pero porotro lado pienso que la sociedad avanza a un ritmo vertiginoso, cambia,se mueve… y nosotros debemos adaptarnos a ella. De este modo, escada vez más frecuente que los hijos se independicen tarde, se 12
  13. 13. Ser madre: ¡toda una aventura!emparejen pasados los 30 y decidan formar una familia cuando el relojbiológico está llegando a su fin. ¿Es justo entonces que estas personasya no tengan derecho a ser padres?. También existen casos de mujeresque quieren ser madres a toda costa pero no encuentran una parejaestable con la que lograr su sueño… ¿Deben esas mujeres renunciar a sudeseo por el mero hecho de no tener a su lado un hombre? Pero al mismotiempo, ¿es justo que se le niegue a un hijo el derecho de tener un padreincluso antes de haber nacido? A mi juicio, el área de la medicina reproductiva plantea muchosdilemas e interrogantes, a veces difíciles de resolver, pero lo que estáclaro es que mientras la sociedad siga yendo por este camino (y ya seríaextraño que diera un cambio radical) será cada vez más frecuente que lagente tenga que recurrir a la reproducción asistida para poder tenerdescendencia. Pero, más allá de “obrar el milagro” al conseguir un embarazocuando naturalmente parece imposible, la reproducción médicamenteasistida puede hacer muchas más maravillas como el conseguir liberar alos recién nacidos de determinadas enfermedades congénitas,seleccionado embriones sanos en un laboratorio mediante el llamadodiagnóstico genético pre-implantacional. Personalmente considero que esto es algo increíble, no sólopor el hecho de liberar a los niños de determinadas enfermedadescongénitas transmitidas por sus padres, sino porque esos padres quehace algunos años estaban abocados a no poder tener descendencia o atenerla corriendo un grave riesgo, ahora pueden respirar tranquilos con lacerteza absoluta de que su hijo, engendrado bajo esta técnica, nacerásano. Sin embargo, sectores como la Iglesia se muestra radicalmente encontra de estas técnicas por considerarlas inmorales, ilícitas y contrarias ala dignidad de la procreación humana. Está claro que nunca llueve a gusto de todos pero, más allá deciertas dudas que este tema me puede acarrear, considero que lareproducción asistida es un verdadero milagro del hombre gracias alcual muchas personas han vuelto a sonreír a la vida. (Entrada publicada el 19 de marzo de 2011) 13
  14. 14. Ser madre: ¡toda una aventura!Lección de anatomía Quienes me leéis desde hace tiempo, más o menos sabéis de lasdificultades que tuve durante el embarazo debido a la malformación quetengo en mi útero. Sin embargo, nunca he explicado detenidamente quées exactamente lo que tengo, cómo me lo detectaron y porqué debieronhacerme cesárea para que mi hijo naciera. Cuando me estaba formando en el interior del vientre de mi madre,en torno a las 16 semanas de gestación, se produjo un defecto en lafusión de los conductos de Müller encargados de formar los órganosdel aparato reproductor. Este defecto puede acarrear diversasmalformaciones anatómicas: Duplicidad completa de los órganos genitales internos (2 úteros, 2 vaginas y 2 cuellos uterinos) Duplicidad del útero y cuello pero vagina normal bien 1 único cuello uterino, 1 vagina normal y 1 útero con forma anómala (mi caso) En mi caso concreto la forma anómala afecta a las trompas y alútero de la siguiente forma. TROMPAS: Sólo me funciona correctamente una trompa, la otradebido a su extraña forma, imposibilita al óvulo llegar a tiempo al lugarindicado para ser fecundado. Es decir, cuando el óvulo llega ya se le ha"pasado el arroz" y muere. Tener la trompa en este estado puede acarrear además el riesgode que el óvulo sea fecundado en su momento justo pero en un lugarindebido produciéndose un embarazo ectópico o un aborto por causasanatómicas. ÚTERO: Mi útero es una mezcla de las siguientes malformaciones Útero bicorne: Útero con forma de corazón hundido en la parte central superior. El bebé tiene muy poco espacio para crecer y desarrollarse con normalidad Útero unicorne: útero con la mitad de tamaño que un útero normal y una única trompa de Falopio. Suele acarrear problemas para lograr embarazo y los bebés nacen muy prematuros Útero septo: Por fuera el útero tiene forma normal pero por dentro hay un tabique que lo divide longitudinalmente de arriba a abajo (es decir, lo parte en dos). Es imposible lograr un embarazo sin cirugía previa. El resultado de estas malformaciones puede ser: 14
  15. 15. Ser madre: ¡toda una aventura! Malformaciones en órganos adyacentes como riñones y vejiga (en mi caso ha quedado descartado) Abortos de repetición: es imposible saber si los 2 abortos que he tenido se han asociado a este hecho concreto, pero el dato queda ahí... Partos de riesgo por prematuridad: la escasa cavidad uterina hace (en la mayor parte de los casos) imposible que el feto pueda llegar a término, llegando a presentarse el parto antes de la fecha señalada (cuánto antes dependerá de cada caso concreto y del grado de la malformación) Cesárea por presentación podálica, transversal o longitudinal del bebé. Debido al poco espacio que tiene el feto en el útero, éste no puede girarse ni colocarse cabeza abajo para atravesar el canal de parto. Ya he comentado varias veces que mi hijo fue un milagro pues losmédicos no auguraban que llegara a superar el 7º mes de embarazo; noen vano, en la semana 28 me dieron la baja con reposo relativo. Sinembargo, quizá por la extraña postura que el peque se buscó,conseguimos llegar a la semana 37, momento en el cual se decidió no"arriesgar" y se me programó la cesárea. Algunas me habéis preguntado el motivo por el cual meprogramaron esta intervención en lugar de dejar que mi cuerpo sepusiera de parto solo. Os cuento el motivo: mi hijo venía colocado enforma de V, cabeza en una cavidad uterina, culete en mi pelvis y piernaspara arriba alojadas en la otra cavidad; esta postura hacía imposible elparto vaginal. Las contracciones de parto en úteros así suelen ocurriren acordeón, es decir contracciones que empujan al bebé de arriba aabajo pero al mismo tiempo también lo hacen de abajo a arriba,llegándose a producir sufrimiento fetal. Por tanto, viendo que el embarazohabía llegado a buen puerto y que el bebé no iba a colocarse jamás sedecidió no esperar a ponerme de parto para no arriesgar su salud. Espero no haberos aburrido con mi breve lección médica y que oshaya servido para entender un poco más sobre estas extrañas anomalíascongénitas que afectan al 1% de las mujeres y que, a veces, puedentener finales felices y esperanzadores ;-) (Entrada publicada el 15 de enero de 2012) 15
  16. 16. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.comEL PARTOCuando imaginamos el momento del parto pensamos en algomágico, grandioso y milagroso. Todas admiramos a las madres quedan a luz de forma natural, sin intervención médica ni anestesia, sóloayudadas por su fuerza y su instinto de empujar a la vida a su bebé.Pero no siempre el parto transcurre como uno desea y a veces secomplica, se instrumentaliza o acaba en cesárea. Soy de las quepiensan que los médicos no hacen cesáreas de forma gratuita. Creoque las cesáreas son, en la inmensa mayoría de los casos,necesarias y una ayuda vital para nacer. Sin embargo, el hecho detener que pasar por una cesárea no quita que las mujeres nopodamos ni debamos exigir unos derechos como pacientes y comomadres y un trato digno, humano y cálido por parte de quienes nosatienden.
  17. 17. Ser madre: ¡toda una aventura!El dolor que me produce recordar cómo llegastea este mundo Hace unos días volví a leer el post de Magia sobre el nacimiento desu pequeño y no pude evitar emocionarme hasta las lágrimas. Pensar enese parto natural, totalmente respetado, dejándose guiar por su instinto ypor la naturaleza, con dolor -lógicamente- pero perfectamente controladoy llevado... ¡qué envidia sana sentí al leerlo! Reconozco que yo no hubiera sido capaz de parir en casa comohizo ella porque carezco de ese valor especial que se necesita, pero apesar de que sabía desde el primer momento que mi hijo vendría almundo mediante cesárea, nunca perdí la oportunidad de soñar conuna intervención respetada y lo más natural posible. La cesárea dificultó mi sueño y el nacimiento de mi hijo acabóconvirtiéndose en una pesadilla. En el momento, con el chute hormonalque tenía encima, no me di cuenta de ello pero leyendo aposteriori testimonios como los vuestros he caído en la cuenta de lamierda de parto que tuve (perdón por la palabra), de lo indecente que fuetodo y del mal recibimiento que tuvo mi hijo al llegar a este mundo. ¡Ojaláhubiera hecho algo en su momento para cambiar las cosas! Tuve una cesárea programada al término de la semana 36. Fui alquirófano llorando a moco tendido y con el corazón a 200 pulsaciones.Estaba aterrada y me sentía muy sola. Supliqué hasta el últimomomento que dejaran entrar a mi marido conmigo, lo necesitaba a milado más que nunca, necesitaba su fuerza y su templanza, necesitabasentir su mano y sus palabras susurrándome al oído. Necesitabaescuchar que todo iba a salir bien. Pero poco les importó lo que yonecesitara y con un NO tajante zanjaron mi angustiosa petición. En elquirófano el ambiente era hostil: luz intensa, camilla estrechísima,profesionales médicos serios y mucho, muchísimo frío. Creo que jamáshabía sentido tanto miedo como el que me inspiraba aquel lugar... Me pincharon la anestesia epidural y a partir de ese momento mesentí como un animal de laboratorio: manos atadas a ambos lados de lacamilla, sonda (que me mantuvieron durante las 24 horas siguientes conla imposibilidad de movimiento que ello conllevaba), sábana colgandodel techo a la altura de mi pecho... Sabía que mi estado de nervios yansiedad estaban haciendo un flaco favor a mi pequeño pero no podíaevitarlo. Pobrecito, ¡cuánto estrés debí transmitirle en sus últimos minutosde vida dentro de mí! Quienes hayan pasado por una cesárea saben lo desagradableque es, los tirones que te dan, el cómo hurgan dentro de ti, el sentir como 17
  18. 18. Ser madre: ¡toda una aventura!apartan los tejidos de tu vientre, el notar como rompen la bolsa y el liquidoresbala bajo tu espalda, el notar cómo te abren y buscan a tu hijo que,hasta el momento, permanece ajeno a todo. La operación transcurriócon el único sonido de los latidos de mi corazón y mis quejidosinconsolables que a nadie parecía importar. La anestesista, bastante antipática y desagradable, me preguntó enun tono acusador que porqué lloraba. No supe qué responderleporque realmente ¡ni yo lo sabía!, quizá lloraba por miedo, por soledad,por lo desagradable de la intervención, por angustia, por nervios, porsentirme tan incomprendida, por sentirme atada... Cuando nació mi hijo me lo mostraron 2 segundos. Seguía conlas manos atadas y no pude ni siquiera acariciarle. Me lo acercaronpara que lo besara (¡un detalle por su parte!) y se lo llevaron. ¡¡Pobrecitomi niño!!, qué confusión tan grande debió sentir en esos momentos.Seguramente se preguntó que dónde estaría su mamá, el latidoacompasado de su corazón que tanta compañía le había hecho, el pechocálido sobre el que esperaba acurrucarse, la voz que esperaba escucharal otro lado... Lo alejaron de mí durante 2 largas horas que se hicieroninterminables. Al término de la sutura vinieron a decirme que mi hijoestaba perfecto y que se lo habían llevado a la habitación con mi marido.¿Y yo qué? Pues yo fui "aparcada" en una sala, totalmente sola,llorando más fuerte si cabe que cuando entré, agotada y superadapor tanto acontecimiento junto. Lejos de sacar fuerza, en ese momentome rendí y dejé que mis lágrimas brotaran silenciosas por las mejillas.Total, ¡nadie me estaba haciendo caso, ¿para qué llorar en alto?! Cuando subí a la habitación pude, por fin, sostener a mi hijo enbrazos. Pude mirarlo, abrazarlo, besarlo y oler su piel. Pude admirar cadamilímetro de su perfecto y diminuto cuerpo y pude, por fin, llorar defelicidad y no de angustia. Aquélla primera noche dormí con mi niño enla cama pero jamás olvidaré el tiempo que nos robaron. Esas dospreciadas primeras horas de vida en las que mi hijo fue arrancado de mivientre, separado de mí y alejado de mi pecho... No critico la cesárea sino que la asumo como la única vía posiblede traer a mi hijo al mundo, pero sí critico el proceso totalmenteartificial y deshumanizado que muchas veces implica estaintervención. Ojalá todos los hospitales abogaran por el contactotemprano piel con piel entre madre y bebé, por la lactancia maternaen los primeros segundos de vida y por la humanización, en lamedida de lo posible, de las cesáreas pues aunque nuestros hijos novengan al mundo de manera natural, también somos madres ytenemos el mismo derecho a sentirnos como tal desde el primerminuto. (Entrada publicada el 1 de agosto de 2011) 18
  19. 19. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.comEL PORSTPARTOA pesar de las molestias y los miedos, el embarazo es una etapabonita y muy lucida para la mujer. Parece que “todo vale”, los kilosde más son hermosos y la cara siempre luce resplandeciente.Pero el post-parto es otro cuento bien distinto del que nadie, niginecólogos ni matronas ni amigas, nos hablan. El post-parto es unaépoca dura en la que el cansancio hace mella, el sueño trastocamucho y la imagen que te arroja el espejo no te sube precisamente lamoral.¡Qué nadie os cuente cuentos chinos! Esta es la historia real delpost-parto
  20. 20. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.com¿Esa de ahí soy yo? Historias reales de post-parto (1ª parte) Cuando ya tienes a tu bebé contigo y pasa el tiempo prudencialque toda madre necesita para adaptarse a su nueva vida y a su día a día,es cuando comienzas a tomar conciencia de quien eres ahora y en loque te has convertido. Poco o nada queda ya de la mujer que erasantes. ¿Dónde está la mujer sofisticada, siempre bien vestida yconjuntada hasta el último detalle?; ¿qué ha sido de la trabajadoraincansable que sacaba tiempo a la salida de la oficina para pasarse por elgimnasio y mantenerse en forma?; ¿dónde se ha metido esa ama de casaque no sólo mantenía impoluto su hogar sino que además cuidaba almáximo su alimentación?; ¿y qué me decís de la mujer descansada, quese levantaba con plena energía por la mañana tras haber dormido 8 horasdel tirón?. De la noche a la mañana esa mujer se esfuma y, no nosengañemos, la que pasa a ocupar su lugar dista mucho de parecersea la de antes. Para empezar, nadie te advierte de la tripa de cinco meses que sete queda una vez has dado a luz. “Quizá es que venían dos y sólo me hansacado uno” – piensas irónicamente mientras te miras en el espejo una yotra vez desde todas las perspectivas posibles. Esa tripilla cervecera, fofay tan poco estética permanecerá ahí durante muchos, muchos meses.Quizá incluso no logres deshacerte nunca de ella (dependerá de lavoluntad de sacrificio y del tiempo que tengas para hacer ejercicio).Siempre está el típico comentario de ese familiar sabelotodo o de esagran “amiga” que te dicen aquello de: “Uy, pues a los quince días de dar aluz ya me ponía mi ropa de antes”. Esto sólo ocurre en un porcentajemínimo de mujeres. Tiene lógica pensar que si el útero tarda 9 meses enalcanzar su tamaño máximo, necesitará otros 9 para involucionar hastavolver a tener su tamaño original. Doce meses tardé yo en volver a entraren mis vaqueros de siempre, así que chicas, ¡PACIENCIA!. Puede que al principio desees vestir con ropa holgada paradisimular tu tripa. O puede que, más que desearlo, no te quede másremedio que vestir 1 o 2 tallas más que la que tenías antes. Quizá inclusocontinúes usando ropa pre-mamá varias semanas después de haber dadoa luz (y digo yo, ¿por qué no inventarán una línea de ropa post-mamá?¡Seguro que tendría tirón!). Atrás quedaron los vestiditos ceñidos o lostrajes de pantalón y chaqueta impecables.
  21. 21. Ser madre: ¡toda una aventura! Y si encima eliges la lactancia materna olvídate de las blusascaras (¡que se acabarán manchando!) o de los complicados jerséisimposibles de quitar de forma discreta para alimentar en cualquierparte a tu bebé. Complementos como fulares, collares, pashminas… sevuelven innecesarios y poco prácticos. ¿Y qué me decís del bolso? Ya no sólo no tienes tiempo paraconjuntarlo con los zapatos o con el estilo de ropa que lleves ese día, sinoque al final optas por meter tu monedero en el bolso del niño; es muchomás práctico y así no llevarás más bultos de los necesarios. Arrinconado queda el espray de bolsillo con tu perfume favorito y elneceser con el maquillaje y el espejito para retocarse cuando estás fuerade casa. ¿Quién necesita todo eso ahora? Su lugar pasa a ser ocupadopor pañales, toallitas, crema para el culito, biberones, chupetes, baberos,sonajeros, potito de emergencia…¿Y el móvil? ¿Qué era eso? Quizá sea la madre naturaleza que es muysabia, pero ya sólo tienes oídos para el llanto de tu bebé. Cuando alguiente llama por teléfono o no lo escuchas o le dices que le devolverás lallamada más tarde y, un año después, todavía la seguirá esperando. Después de leer esto ¿te aterra la idea de convertirte en mamá?¡No temas! Las mujeres podemos con esto y con mucho más. ¡Pero vaya! ¡Qué despiste el mío! He olvidado narrar el tema delsueño. Continuaré en otra entrada porque ese tema merece un capítuloaparte :-) (Entrada publicada el 17 de febrero de 2011)¿Esa de ahí soy yo? Historias reales de post-parto (2ª parte) Seguro que a todas las madres les han dado alguna vez elconsejo de aprovechar para dormir cuando el bebé duerme. Sabioconsejo pero ¡qué complicado resulta ponerlo en práctica!. “Vaya, pareceque el niño se ha dormido. Tengo tanto sueño que me quedaría dormidade pie. Tengo tres horitas hasta la próxima toma” – piensas emocionadamientras te acurrucas en el sillón. RING, RING, RING… ¡Maldición, olvidédesconectar el teléfono!. Es la suegra que te llama para ver que tal está elniño y para decirte que por la tarde se pasará por tu casa para verleporque hace mucho tiempo que no le ve (concretamente 16 horas). 21
  22. 22. Ser madre: ¡toda una aventura! Así que aprovechas para dormir ahora porque la tarde parece serque la tendrás ocupada. Pero cuando estás a punto de caer en brazosde Morfeo comienzas a darte cuenta de la cantidad de polvo quetiene la mesa del comedor. Y después de la mesa te fijas en laestantería, y en los pelusones que campan a sus anchas por el suelo delsalón como si estuvieras en el mismísimo Oeste. Además, los cacharrossucios se amontonan en el fregadero (ellos solos no saben meterse en ellavavajillas y sólo a ti parece importarte) y la ropa que está tendida llevaya seca desde hace cinco días así que cuando la recojas en vez de ropaserá mojama. Te pones tan nerviosa pensando en las cosas que tienesque hacer que no logras conciliar el sueño a pesar de estar cansadísima ya todo esto el reloj sigue avanzando. Cuando lo miras por última vezdescubres horrorizada que en menos de treinta minutos el niño sedespertará pidiendo su ración de leche así que optas por no dormirte yaprovechas esa media hora para poner el lavavajillas. Cuando por la tarde llega tu suegra a ver al niño te pide que porfavor le des un poquito de agua porque viene sedienta. Decides ser unabuena anfitriona y en vez de agua piensas en ofrecerle un refresco y unbol con patatas fritas. Pero cuando abres la despensa una única lata decerveza arrinconada en el fondo del armario parece saludarte. Abres losarmarios de la cocina como una loca en busca de víveres para sacarcomo aperitivo y entonces caes en la cuenta de que la última compragrande que hiciste fue antes de dar a luz y que después no has vuelto apisar el súper y sobrevives con tuppers que tu madre te trae o con el panque te sube la vecina cuando va a la compra. Por las noches, cuando tumarido llega del trabajo y se pone a preparar la cena, el pobre debehacer magia para lograr cocinar, con lo que no hay, un plato decente. El caso es que al final acabas llevando a tu suegra el vaso de aguadel grifo que te ha pedido y te excusas por no poder ofrecerle nada más.Pero ella está tan absorta con el nieto que ni siquiera te escucha. Sinembargo, no ocurre lo mismo con algún que otro amigo que, con laexcusa de conocer al recién nacido, se aposenta en el sillón, cerveza trascerveza, mientras te cuenta sus últimas conquistas amorosas y no pareceimportarle que sea la hora del biberón o del baño. Él espera paciente aque termines con el niño y luego se le ocurre decir algo asícomo: “¿Pedimos unas pizzas?”. Entonces es cuando tú, con tus ojerasde tres días, te desmoronas como un castillo de arena y haces una señaldesesperada a tu marido para que eche “amistosamente” al amigopesado porque ya no puedes ni con tu alma. ¡¡Y encima luego te sientesfatal por haberlo hecho!! 22
  23. 23. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.com Después de cenar no tienes ni fuerzas para ponerte el pijama.Estás tan agotada que serías capaz de meterte en la cama con el vaqueroy la camiseta manchada con regurgitaciones del crío. Y las tres horas queel bebé te deja dormir saben a gloria. Poco a poco esas tres horas se convertirán en cuatro, y en cinco…Y cuando te quieras dar cuenta estarás durmiendo seis horas del tirón. Yentonces empezarás a ver el mundo de otra forma y por fin llegará el díaen que vuelvas a reconocerte cuando te mires al espejo. (Entrada publicada el 17 de febrero de 2011)
  24. 24. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.comLA LACTANCIANo cabe duda de que la lactancia materna es el alimento ideal para elrecién nacido. No hay nada como la leche de su madre para que elbebé crezca sano, fuerte y bien alimentado. Como madre aconsejo lalactancia materna en exclusiva aunque soy consciente de que nosiempre es fácil. A veces hay una falta grande de conocimiento,confusión ante ciertos temas y falta de información por parte deprofesionales que en muchos casos nos llevan a abandonar lalactancia al poco tiempo de haberla iniciado.Lo bueno del ser humano es que es capaz de rectificar, de corregirerrores y aprender para futuras acciones. Mis errores con lalactancia me han hecho darme cuenta de lo que debo y no debohacer de cara a volver a ser madre en un futuro.
  25. 25. Ser madre: ¡toda una aventura!Desenterrando fantasmas: mi experiencia conla lactancia En mis inicios blogueros traté mi experiencia personal con lalactancia materna como algo natural, sin traumas ni presiones deningún tipo y con toma de decisiones al respecto bastante sensatasy acordes a mi forma de ser y pensar. Pero con el tiempo, y tras leerlas experiencias tan hermosas que la mayoría de vosotras habéistenido con la lactancia, han comenzado a aflorar fantasmas delpasado que tenía en mi interior sin apenas haberme dado cuenta. Con motivo de la 2ª Edición de la Fiesta Bloguera de laLactancia quiero abrir mi corazón (¡qué cursi suena!) y comentaros cómofue realmente esa experiencia, qué supuso para mí y cómo me afectó aposteriori. Estando embarazada leí mucho acerca de la lactancia natural.Sabía que era lo mejor para el bebé y que la leche materna tenía grandespropiedades para la salud del recién nacido así que no me planteé enningún momento negarle a mi hijo ese maravilloso regalo. Es más, loconfieso: me parecía aberrante que hubiera madres que decidieran nointentar siquiera dar el pecho a sus recién nacidos (sin que existieraningún problema médico de por medio). El día del parto llegué al hospital sabiendo de la importancia delcontacto piel con piel para la subida temprana de la leche. Así que cuandoentré al quirófano para someterme a la cesárea manifesté al personalmédico mi deseo de estar con mi hijo en cuanto le sacaran de mí. Nadamás nacer me mostraron a mi hijo medio segundo: no pude tocarle, niabrazarle ni mucho menos ponérmelo al pecho porque tenía las manosatadas a ambos lados de la camilla. Como el niño estaba en perfectoestado se le subieron a la habitación con papa: "Protocolo médico", medijeron, y a mí me apartaron, durante casi 1 hora en una sala dereanimación totalmente sola. Ahora sé que fue algo aberrante yespantoso pero en su momento cometí el primer error, de tantos quevendrían después, de pardilla primeriza: no protestar. Cuando por fin me subieron a planta y entré en mi habitación he deconfesar que no pensé en ningún momento en dar de mamar al niño yaque la sala era, literalmente, una fiesta: padres, hermanos, abuelos, tíos...Era lógico que todos quisieran conocer al recién nacido pero en ningúnmomento nadie pensó en las necesidades de mi hijo. Yo la primera.Segundo error: no advertir a las visitas que necesitábamos intimidadpara conocernos y para poder ofrecerle el pecho sin las presiones ylas miradas indiscretas de la gente. 25
  26. 26. Ser madre: ¡toda una aventura! Cuando todos se fueron me puse al peque sobre mí y se agarróenseguida; pero ya había perdido un tiempo precioso. Yo sentía que elniño cogía bien el pezón (al menos no tiraba ni me dolía) pero me daba lasensación de sentir que de allí no salía nada. A las pocas horas mi hijo sepuso a llorar sin consuelo. Ni brazos, ni pecho, ni besos... nada lecalmaba. Tercer error: escuchar los consejos gratuitos de las visitasque se empeñaban en decir que el niño tenía hambre. Yo me sentía cada vez más angustiada. Creía que sabía mucho deltema y que iba bien preparada pero me di cuenta de que no tenía ni ideade nada y parecía como si tampoco tuviera un instinto innato que medijera lo que debía hacer. En esos momentos me sentí terriblementesola: - Mi madre enfermó con faringitis y placas en la garganta aldía siguiente del nacimiento del niño, así que por precaución decidió novenir a verme al hospital. No podéis imaginaros lo que la eché de menosen esos momentos porqué sé que me hubiera podido ayudar mucho - Mi suegra no fue precisamente un apoyo. Sentía que me mirabacomo juzgándome por no saber dar el pecho a mi hijo, como si yo fueraun bicho raro por no tener leche - Las enfermeras y personal sanitario de mi hospital no meayudaron en ningún momento. Jamás vino nadie a mi habitación a ver siel peque se estaba agarrando bien, si necesitaba ayuda con la postura osi ya me había subido la leche. Lo único que hicieron fue ofrecerme unchupete para calmar al niño y no dudar ni un segundo en traer unbiberón artificial cuando se lo pedí - Las amigas madres que venían a visitarme tampoco supieronayudarme pues todas habían recurrido desde el minuto cero a lalactancia artificial así que me miraban con una cierta pena en sus ojoscomo pensando: "¡¿por qué se empeñará esta mujer en dar de mamar asu hijo con lo cómodo que es enchufarle un biberón?" Así que me sentí tan mal, tan poco escuchada, tan "rara"... queacabé pidiendo a gritos un biberón de leche artificial. Y aquí vino micuarto error: no continuar estimulando la subida de lecheponiéndome al niño al pecho. Ya tenía el biberón y parecía que mi hijoestaba más calmado así que, simplemente, lo dejé estar. Al sexto día de haber dado luz, estando ya en mi casa, comencé asentir mucho calor y una fuerte presión en los pechos y, de pronto, laleche empezó a brotar a borbotones, cuando ya me creía un casoperdido. Por suerte mi hijo no se había acostumbrado al biberón y noopuso resistencia cuando le coloqué al pecho así que dejé la lecheartificial a un lado y le ofrecí leche mía en exclusiva y a demanda. Ahorasé que ninguna mujer es un caso perdido y que a todas antes, o después, 26
  27. 27. Ser madre: ¡toda una aventura!acaban teniendo leche. En mi caso, si hubiese puesto al niño durante mástiempo al pecho la leche habría tardado menos tiempo en subir y,probablemente, no habría tenido que recurrir al biberón. Tuvimos la suertede que el niño no rechazara el pecho tras casi 1 semana alimentándosede biberones; de haberlo hecho no me hubiera perdonado jamás el error. Ahora ya parecía todo en orden: ¿asunto resuelto? NO. Losproblemas no habían hecho más que comenzar. El peque perdía peso a pasos agigantados. Cada día se quedabanen el camino entre 75 y 100 gramos. Llegó a pesar 700 gr menos que supeso inicial. Era horrible verle vomitar a todas horas y no saber qué hacerpara remediarlo. Por recomendación de la pediatra comenzamos aasistir a un curso de lactancia impartido por una matrona en elcentro de salud. Fui a la primera sesión convencida, por mi entorno y porcomentarios "hirientes" -aunque sin intención- de ciertos familiares yamigos, de que el niño perdía peso por mi culpa, por la mala calidad opoca cantidad de mi leche. En el taller de lactancia, la matrona me hizo ver que no había lechematerna de mala calidad y comprobó que además producía enabundancia, que el niño se agarraba sin problemas y que el motivo de lapérdida acusada de peso era otro. Gracias a su diagnóstico me quitéesa culpabilidad de encima pero seguía existiendo un motivo defondo que parecía no tener solución. Tras varias visitas al pediatra y unpar de ellas a Urgencias diagnosticaron a mi hijo alergia severa a laproteína de la leche de vaca. Yo, a través de mi leche, le pasaba al niño laproteína de leche de vaca de los productos lácteos que ingería. Mi hijohabía estado tan malito durante casi 1 mes por mi culpa. ¡Qué razóntiene Belén cuando habla del sentido de culpabilidad que las madrestenemos por todo! La solución era bien sencilla: para poder seguir dándole el pechodebía llevar una dieta exenta de leche, lactosa y productos lácteos.Nada de yogures, bollería, pan de molde, carnes envasadas, fiambres,quesos, leche, repostería... En un primer momento decidí asumir lasinnumerables restricciones alimenticias pero, para un persona tan"lechera" como yo (me pierde el queso, los yogures, la leche fresquita...)fue casi imposible. Mi quinto error fue, precisamente, no indagar másacerca de la alergia que mi hijo tenía y de la dieta que yo debía llevar. No se trataba sólo de eliminar de un plumazo todos esos alimentos, sinoque debía haber buscado alternativas. Ahora lo sé porque llevo más de 1año (desde que mi hijo comenzó la alimentación sólida) mirando con lupael etiquetado de los productos, pateándome los supermercados y grandessuperficies en busca de alimentos adecuados y sé que existen, que sonvariados y de buenísima calidad. 27
  28. 28. Ser madre: ¡toda una aventura! Tras 4 semanas de rígida dieta exenta de lácteos, decidíabandonar. Mi hijo había recuperado ya su pérdida de peso con unaleche artificial que le pusieron como complemento. Yo alternaba losbiberones con la lactancia natural pero mi fuerza de voluntad ibadecreciendo. Me moría de ganas por poder desayunar un cafetito conleche. Puede parecer muy egoísta y superficial pero en esos momentossentí que mi peque ya no me necesitaba. Cuando el niño cumplió los 2 meses y medio le di por última vez elpecho. Al principio respiré aliviada y durante mucho tiempo sentí quehabía hecho lo correcto, pero ahora, echando la vista atrás, sabiendo todolo que sé, habiéndome rodeado de mamás tan buenas como vosotras,con experiencias tan gratificantes, me arrepiento de no haber continuadomás tiempo con la lactancia. Siento que me perdí una parte muy importante de lamaternidad y que no supe valorar - ni aprovechar- la suerte que tuvede no padecer grietas, ni mastitis. Ahora sé que con una dietaadecuada hubiese podido continuar durante más tiempo ofreciendo a mihijo lo más hermoso que una madre puede dar después de la vida. (Entrada publicada el 11 de agosto de 2011)En contra de la lactancia materna El otro día, mientras esperaba para entrar en la consulta delginecólogo, presencié una conversación que me dejó muy malcuerpo. Transcurría entre una madre (70 años aproximadamente) y suhija embarazadísima. - Hija embarazada: Todavía no he decidido si dar o no el pecho a laniña cuando nazca - Madre: Pues hija, ¡no hay nada que decidir! NO se lo des o tearrepentirás toda la vida: dolores, grietas, tetas caídas para siempre... Tuhermana se crió con teta y tú con biberón y no había ni punto decomparación entre una y otra. Tu hermana siempre ha sido muy delgaditay tú bien hermosa y gordota. Además, eso de que la lactancia maternaprotege de enfermedades es una invención de hoy en día porque las doshabéis enfermado exactamente lo mismo. 28
  29. 29. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.com - Hija embarazada: Pero es que me da cosa no intentarlo nisiquiera... - Madre: Si decides dar el pecho tienes que hacerlo con todas lasconsecuencias porque una vez te suba la leche ya no hay vuelta atrás.Hazme caso, biberón. Es mucho más práctico e higiénico (esto ya sí queme dejó ojiplática perdida) - Hija embarazada: ¿Y tanto duele dar el pecho? - Madre: ¡Una barbaridad! Yo que tú pediría la pastillita esa quedan hoy y que te corta la subida y todos tan felices. Además, hoy en díanadie da ya la teta, eso es cosa del pasado. ¿Una mujer tan guapa ymoderna como tú dando la teta? (¡ya flipé en colores! Menos mal que laenfermera me llamó a consulta enseguida!) Lógicamente no soy quien para intervenir en una conversaciónajena pero me dio muchísima pena los consejos de esa madre (y futuraabuela) de la criatura. ¿Cómo una madre puede recomendar a su hijaque no dé el pecho a su bebé? ¡En un minuto de conversacióndemonizó la LM como jamás había oído!. Miré a la chica embarazadacon mucha pena y ella me devolvió la mirada. Quizá entendió lo quequería transmitirle. Me supo fatal no tener el valor de intervenir en laconversación, de meterme en medio y decir a aquella chica que nada delo que su madre estaba diciéndole era cierto y que dar el pecho a su hijoera lo mejor que podía hacer en la vida... Pero soy demasiado discreta yno tuve el valor de hacerlo. Sólo espero que esa mujer sepa escuchar a su instinto y noprive a su hijo del mejor regalo, después de la vida, que puedehacerle. (Entrada publicada el 15 de diciembre de 2011)
  30. 30. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.comREFLEXIONESEl paso del tiempo es una constante en mi blog. Como madre meentusiasma ver crecer a mi hijo, sano, feliz y comprobar cómo cadaetapa que pasa es más divertida y emocionante aún si cabe que laanterior.Pero no puedo evitarlo, ¡soy nostálgica por naturaleza! Y al tiempoque observo y admiro los cambios que el paso del tiempo producenen mi hijo, también me apena pensar en el bebé que fue y nuncavolverá.Así es como he tratado en mi blog el paso del tiempo y otrasreflexiones y sentimientos muy personales:
  31. 31. Ser madre: ¡toda una aventura!Tic, tac, tic, tac… Tal día como hoy, hace 31 años, vino al mundo una niña muypequeñita, de apenas 48 cm y 3,300 kg de peso el mismo día en que sumadre salía de cuentas. Era una niña muy deseada y esperada y durantecinco largos años fue la personita más mimada del mundo. Primera hija,primera sobrina, primera nieta... no le faltaron regalos, atenciones y todaclase de mimos. Hoy, aquella niña - madre hace 2 años - observa con ciertatristeza lo rápido que pasan los días y en vez de celebrar con alegríasu cumpleaños se siente algo melancólica. No lleva especialmente malcumplir años sino ver cómo toda la gente que ama va envejeciendo... Escucha a su madre lamentarse, con un hilo de voz, sobre lorápido que pasa el tiempo y cómo "ayer" la sostenía en sus brazos y laacunaba y hoy ya es una mujer independiente... y madre... Y mientras observa a su pequeño, que ha dejado de ser un bebépara convertirse en un hombrecito, y suplica con todas sus fuerzas que eltiempo se detenga, aunque sea sólo un ratito, para no verle crecer con lamisma rapidez con que su madre la vio a ella... ... Pero el reloj sigue avanzando... (Entrada publicada el 27 de abril de 2011)Viviendo deprisa El otro día unos amigos padres me dijeron que querían regalarsu peque, de 2 años y medio, una bicicleta. Se trata de una bicipequeña pero una bici en toda regla, sin ruedines ni nada por el estilo. Depronto pensé que si su nene, con poco más de 2 añitos aprendía ya amontar en bici, ¿qué le quedaría por hacer cuando tuviera 6 o 7 años?.Creo que a veces nos empeñamos en hacer crecer a nuestros hijosdemasiado rápido y quemamos etapas a marchas forzadas, añorando 31
  32. 32. Ser madre: ¡toda una aventura!después (y cuando ya no tiene solución) lo deprisa que ha pasado eltiempo. - No empeñamos en sacar a nuestros hijos de nuestra habitacióncuanto antes, no sea que cumplan los 18 años y sigan durmiendo conpapá y mamá. He llegado a escuchar comentarios de padres que han"independizado" a sus bebés con apenas 1 mes de vida alegando quedespués cuesta más trabajo que maduren ese aspecto. - Pasamos de comprarles sonajeros a complejos muñecosparlanchines y sofisticados juegos de moda. Parece que no hay términomedio. - Nos empeñamos en dejar el carrito en casa cuando salimos apasear con ellos. Nos creemos que son tan mayores que no lonecesitarán y nos olvidamos que comenzaron a caminar de formaindependiente hace escasos meses. - Queremos que con tan sólo 2 añitos hayan dejado atrás el pañal,se olviden por completo del chupete, duerman en su propia cama yhablen perfectamente (e incluso si dicen palabras en un segundo idiomamejor que mejor) Si no hacen algo de esto nos angustiamos sobremaneray pensamos que nuestros hijos van muy atrasados con respecto al restode los niños Cuando son bebés que se pasan el día sentaditos, deseamos quecaminen. Cuando caminan deseamos que corran y cuando lo hacendeseamos que jueguen con nosotros dando patadas a un balón. Cuandono hablan deseamos que aprendan a llamarnos y cuando por fin lesescuchamos decir "mamá", deseamos que su vocabulario empiece a sermás fluido para poder tener conversaciones con ellos. Cuando sonlactantes, deseamos que empiecen pronto a comer con cuchara y cuandolo hacen queremos que llegue el momento de introducción del sólido parahacer comidas familiares.... Y deseando, deseando van pasando los meses. Y cuando nosqueremos dar cuenta apenas hemos disfrutado del bebé queaprendió a hablar demasiado pronto, a caminar con premura, a dejaratrás el pañal y otros artilugios de bebé a marchas forzadas y amontar en bicicleta cuando aún no había tenido tiempo de disfrutar de sumotito infantil. (Entrada publicada el 25 de octubre de 2011) 32
  33. 33. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.comCarta a mi niño Me gusta cuando me miras de reojo mientras haces una trastada.Quieres saber si yo te miro y qué te diré. Cuando nuestras miradas secruzan me sonríes de forma pícara, con esa sonrisa ladeada tan tuya queme enamora día a día. Me gusta cuando bailas sin descanso al son de cualquier melodía.Da igual si se trata de una canción pop o de la sintonía del telediario. Tuspiernecitas se mueven sin control y agitas los brazos al aire dandopalmas. Eres capaz de hacerme reír a carcajadas con sólo unossegundos de tu particular baile. Me gusta escucharte decir palabras nuevas. Las pronuncias condelicadeza, recreándote en cada sílaba porque quieres que salga perfectoy te aplauda después. Y cuando lo hago, de nuevo me regalas unasonrisa abierta y te pones como loco de contento dando saltos y vueltas. Me gusta tu forma de dormir, abrazado a tu almohada, con el culeteen pompa y las rodillas pegadas al pecho. Conservas la misma posturaque cuando eras bebé y así, encogidito en tu cuna me pareces tanpequeñín que te comería a besos. Me gusta cuando abrazas a nuestra gatita con un cariño especial.Acercas tu cara a la suya y te ríes a carcajadas cuando sus bigotes tehacen cosquillas. Me gusta ver cómo imitas a papá, como haces que te afeitas conuna cuchilla imaginaria, como te echas desodorante empleando tu frascode colonia Nenuco o como te pones la corbata frente al espejo. Me gusta ver como juegas absorto en tus fantasías infantiles.Aunque tú no das cuenta yo te observo sin descanso con una sonrisa enlos labios y veo cómo haces carreras de coches, dibujas, “hablas porteléfono” o construyes altas torres con piezas de construcción. Me gusta cuando ríes, cuando callas, cuando duermes, cuandohablas, cuando me abrazas, cuando te enfadas… me gustas de cabezaa pies y cada día te amo, si es posible, un poquito más que elanterior. (Entrada publicada el 24 de octubre de 2011)
  34. 34. Ser madre: ¡toda una aventura! www.sermadreunaaventura.comUn tesoro llamado hermano El otro día mi hermana me comentó que se sentía algodecepcionada pues nunca la había nombrado en ninguno de mis post.Ella es una parte muy importante en mi vida y en la de mi peque peropensaba desarrollarlo más adelante, quizá cuando me decidiera a ir enbusca de un hermanito para mi niño. Sin embargo, ya que ha sacado eltema, voy a dedicar la entrada de hoy a los hermanos, en especial a misdos tesoros. Recuerdo perfectamente la primera vez que mi madre memostró a mi hermana recién nacida. Yo tenía cinco años pero pensé enese momento que era la muñequita más perfecta y preciosa que habíavisto. Fue amor a primera vista. En ningún instante sentí celos por dejarde ser “única” y la acogí como el mayor de los regalos que me hubieranhecho nunca. A medida que mi hermanita fue creciendo nos fuimos haciendoinseparables. A pesar de la importante diferencia de edad siempreencontrábamos juegos para compartir juntas y momentos de muchadiversión. No había nadie que osara meterse con ella pues ahí estaba yopara defenderla siempre. Cuando nos separábamos nos echábamos tremendamente demenos y a pesar de que nos peleábamos, como todos los hermanos, elenfado no nos solía durar mucho tiempo y enseguida nos perdonábamosporque ansiábamos volver a jugar juntas. Cuando mi madre me anunció la llegada de un nuevohermanito sentí mucha decepción. Yo tenía por entonces siete añospero era tan feliz con mi hermana y la amaba tanto que no pensaba quefuera capaz de querer y entenderme con un nuevo hermano de la mismaforma que lo hacía con ella. ¡Pero vaya si lo hice! Desde que mi nuevo hermano llegó al mundo me convertí en unasegunda madre para él. En el colegio siempre estaba atenta de que setomara su merienda, que se pusiera guantes los días de invierno, que sesonara la nariz para aliviar su congestión cuando estaba malito o que seatara los cordones de los zapatos. Sin embargo, quizá porque era unchico, mi hermana y yo le hacíamos poco partícipe de nuestros juegos. Elpobre debía verlos siempre “desde la barrera” o someterse a nuestrasreglas y asumir cualquier rol si quería participar en ellos. A menudo lepedíamos que fuera nuestro perro cuando jugábamos a “las casitas” o el“palo” sobre el que sujetábamos la goma o la comba (¡qué paciencia teníael pobre!). Pero a pesar de sus berrinches, aguantaba estoicamente todala tarde con tal de compartir momentos de entretenimiento con sushermanas.
  35. 35. Ser madre: ¡toda una aventura! A medida que han ido transcurriendo los años, el grado decomplicidad y confianza se ha ido afianzando entre nosotros. Ahoraencuentro en mi hermana a una gran amiga con la que puedo hablar,debatir sobre temas que me preocupan, desahogarme y, cómo no, dejarlaal cargo de mi pequeño. Con la edad también he encontrado en mi hermano a un granapoyo. Me gusta que me consulte sus proyectos universitarios yprofesionales y aconsejarle, en la medida que puedo, sobre suspreocupaciones. ¡Mi niño adora a sus tíos!. Siente devoción por mi hermana porquesabe que el verla significa montar en cochecitos eléctricos y caballitosmecánicos y se emociona cuando ve a mi hermano porque sabe que lecogerá sobre los hombros y le hará “volar”. Mis hermanos son mi mayor tesoro; el mayor regalo quepudieron hacerme mis padres cuando era niña. Sin ellos mi vidahubiera sido muy diferente… seguramente más apagada y vacía. Lostres juntos tuvimos una infancia muy feliz y no cambiaría nada denuestras vivencias juntos. Es por ello que me gustaría poder dar a mi hijo uno o doshermanos en un futuro que espero no sea lejano. Me encantaría quejuntos compartieran las mismas aventuras infantiles que compartimos mishermanos y yo. Me encantaría que crecieran juntos y felices de tenersesiempre el uno al otro y sobre todo, me gustaría que su unión fuera tanfuerte que perdurara en el tiempo por encima de cualquier bache ocircunstancia de la vida. Así han sido, son y serán mis hermanos para mí. ¡Graciashermanos por darme la mejor infancia que un niño puede tener! Graciaspor nuestras peleas que hacían que la reconciliación fueramaravillosamente divertida; gracias por esas tardes interminables dejuegos en el jardín de casa; gracias por esos momentos de risas ycarcajadas sin fin; gracias por esas vacaciones en la playa y esos juegosen la colchoneta de agua; gracias por esas partidas en la videoconsolaque hacían de una tarde cualquiera una gran aventura pero, sobre todo,gracias por estar y continuar siempre ahí. (Entrada publicada el 4 de mayo de 2011) 35
  36. 36. Ser madre: ¡toda una aventura!Felicidades mamás Parece más que obvio que en el Día de la Madre dedique mi postde hoy a todas las mamás. Nunca me han gustado esta clase de días;siempre los he considerado más comerciales que otra cosa perocreo que merece la pena pararse a pensar en lo que significan. Quiero empezar recordando con mucho cariño a todas lasmadres que ya no están con nosotros. Aquéllas que un día semarcharon dejando un gran vacío en el corazón de sus hijos y detodos los que la querían. Debe ser realmente duro vivir sin la figura de tumadre (se tenga la edad que se tenga), sin su cariño físico y sin suspalabras. Sin embargo, se sea o no creyente, pienso que una madrenunca abandona a un hijo y que aunque no se la pueda ver debe ser fácilsentirla con los ojos del corazón, apoyarse en ella cuando las cosas novan bien y notar cómo te da la mano para seguir caminando juntos. ¡Porello mi particular homenaje a esas madres-ángeles en su gran día!. Me gustaría continuar homenajeando a mi madre y a la formaque tuvo de educarme y criarme. Mi madre fue una de esas mujeresque dejó toda su vida para dedicarse en cuerpo y alma a sus hijos. En laépoca de nuestros padres no solía ser habitual que las mujeres cursaranestudios universitarios, sin embargo mi madre hizo su carrera deMagisterio, totalmente vocacional, para acabar dejándola de lado yejerciendo de maestra de puertas para dentro. Aunque cuando éramos pequeños no lo apreciábamos, ahora medoy cuenta del lujazo que era despertarse con sus besos, tener eldesayuno listo, la ropa del cole preparada encima de la silla y acudir alcolegio de su mano. Siempre pendiente de que tuviéramos bienabrochado el abrigo, la merienda en la mochila y los deberes hechos. Y alsalir del colegio era una alegría tremenda encontrarla en la puerta (comosi no se hubiera marchado desde que nos dejó por la mañana), correr asus brazos y contarle emocionados el sobresaliente que habíamossacado en el examen de “mates”. Recuerdo que mi madre era como un hada para mí: de un trozo detela sacaba el mejor disfraz de Navidad para la función del colegio;convertía una lección que me costaba memorizar en un cuentoasombroso que no olvidaría nunca; hacía de un pedazo de pan duro lasmejores torrijas que jamás haya probado y con sólo mirarme a los ojossabía que había tenido un mal día y cómo hacer para consolarme. Mimadre ahora es abuela y me encanta verla revivir, con mi hijo, todasaquellas sensaciones que tuvo cuando éramos pequeños. Se emocionarecordando, con coreografías incluidas, todas las canciones populares,los personajes de dibujos animados y los juegos de nuestra infancia. Y mi 36
  37. 37. Ser madre: ¡toda una aventura!peque la observa como hipnotizado, encantado de tener a su abuelasiempre cerca. Aunque no te lo diga a menudo, ¡te quiero mamá! Quiero continuar recordando a las recientes mamás que handescubierto hace poco lo que se siente teniendo a sus hijos consigo.Ese primer momento en el que ves a tu pequeño es indescriptible y lasoleadas de sentimientos que se tienen no se asemejan a nada. ¡Disfrutadmucho de vuestro primer Día de la Madre y de la vida que a partir deahora empezareis juntos! Y antes de terminar no quisiera olvidarme de todas esasmujeres que luchan sin descanso por alcanzar su sueño deconvertirse en madres algún día. Seguro que están pasando por durosmomentos y en algunas ocasiones verán su meta alejarse cada vez más.Desde aquí les ofrezco todo mi apoyo y mi fuerza para no rendirse nuncay decirles que la recompensa que les espera al final del caminosubsanará con creces tanto sacrificio. Seguro que el próximo año estáiscelebrando con nosotras este gran Día. Y a todas las demás mamás: a las trabajadoras, a las que estánen paro, a las que lo han aparcado todo para estar con sus hijos, alas primerizas y a las experimentadas, a las futuras madres queesperan, a las mamás solteras, a las que necesitan un apoyo “extra”para seguir caminando día a día, a las abuelas que ejercen demadres más que las propias madres y a todas las buenas madresque hicieron de nosotros las personas que somos ahora, ¡MUCHASFELICIDADES EN NUESTRO DÍA! (Entrada publicada el 1 de mayo de 2011) 37
  38. 38. Ser madre: ¡toda una aventura!CUANDO LAS COSAS SE TUERCENLa experiencia de sufrir un aborto es algo desgarrador. Te mata pordentro, te aleja de tu sueño y te nubla la visión de futuro. Tusilusiones se truncan, tu pareja sufre tanto o más que tú y el mundono parece entender el drama que estás viviendo.Haber pasado por un aborto te cambia la perspectiva de lamaternidad. Te hace darte cuenta que no siempre es fácil convertirseen madre y descubres voces silenciosas de mujeres que han pasadopor lo mismo pero no se atreven a gritar su pena por miedo al quédirán. Mi amiga Belén me dijo una vez que el duelo hay que pasarlo,hay que expulsarlo y dejar marchar en paz a ese angelito que un díapudo estar en tus brazos y decidió volar antes de tiempo. 38
  39. 39. Ser madre: ¡toda una aventura!Un angelito en el cielo A veces las cosas no salen como uno las planea y en esemomento sientes que todo se viene abajo. Desde el reposo y laperspectiva que da una cama (en la que llevo dos días y en la que seguiréal menos durante cuatro más), quiero relataros la experiencia que estoyviviendo, con el único fin de desahogarme y quizá servir de ayuda aquienes tengan la desgracia de pasar por esto algún día. Estoy sufriendo un aborto; una lenta agonía que comenzóhace 1 semana y que parece no tener fin. Empezaré desde el principio. En plenas vacaciones en la playa me enteré de que estabaembarazada. Fue una alegría tremenda que vino a poner fin a la malarachilla que parecía que estábamos atravesando entre la biopsia de mama yotro aborto que tuve en el mes de marzo (lo relataré en otro post porqueéste fue bien distinto al que estoy sufriendo ahora y prefiero nomezclarlos). Tras el aborto había dejado pasar una regla, tal y como medijo el médico, y volvimos a intentarlo con ganas y muy esperanzados. Mequedé embarazada a la primera así que podéis imaginaros la fiesta quemontamos cuando el test nos confirmó el positivo. Yo me encontraba lamar de bien, no tenía molestias de ningún tipo y estaba muy emocionadacon la noticia. Pero dados mis antecedentes de embarazo de riesgo que tuvecon mi hijo y el reciente aborto sufrido, decidí hablar con mi médico.Él me recomendó hacerme un chequeo temprano para descartarcualquier complicación y poder así seguir disfrutando de las vacacionessin problemas ni comeduras de cabeza. Así que decidí coger un tren yregresar a Madrid para hacerme una revisión rápida. Me despedí de mimarido y del nene en la estación, pensando que al día siguiente les veríay podría mostrarles la primera ecografía del futuro bebé. En el viaje deregreso a Madrid me invadió de pronto un extraño sentimiento deangustia. Se me formó un nudo en el estómago y por más que trataba deaveriguar el motivo de tan repentina ansiedad no lograba dar con él. Meintentaba convencer a mí misma de que al día siguiente, a esa mismahora, volvería a la playa con mi peque y mi marido, a seguir disfrutandodel mar y las olas y con la tranquilidad de saber que mi pequeña yansiada lentejita estaba perfecta. El médico comenzó a hacerme las preguntas de rigor y por cadapregunta que me hacía más nerviosa me iba poniendo: - "Según la fecha de tu última regla deberías estar de casi 7semanas. Supongo que ya habrás empezado con las náuseas" 39
  40. 40. Ser madre: ¡toda una aventura! - "Pues no. La verdad es que no siento náuseas" (ni nada - estuvea punto de decirle; este embarazo estaba resultando muy diferente al demi primer hijo) - "Bueno, no pasa nada. Hay veces que no se tienen molestiasestomacales. Pasa a la camilla que voy a hacerte una eco" Me tumbé en la camilla y tuve dos opciones: mirar al monitor quetenía delante o mirar al médico. Pensé que como no entenderíaabsolutamente nada de lo que se viera en la pantalla sería mejor mirar lacara del médico y averiguar por su expresión si todo marchaba bien. Nome equivoqué. La cara del médico fue un poema. Venga a remover elecógrafo de un lado para otro mientras fruncía el ceño sin decir palabra.Al final me dijo: - "Es raro. No se ve saco gestacional dentro del útero y sí veo unapequeña mancha en un ovario. Esa mancha podría ser un simple quiste oel embrión mal alojado, por lo que estaríamos hablando de un embarazoectópico. Si estuvieras de casi 7 semanas ya debería verse la vesículagestacional por lo que, o se trata de un embarazo extrauterino o bien setrata de una gestación incipiente que no se corresponde a los cálculosque hemos echado" A pesar de que el médico era realmente amable y me lo tratabade explicar todo con la mayor dulzura y tranquilidad posible, suspalabras se me clavaron como puñales y de pronto me sentíinmensamente sola. Echaba de menos tener a mi marido al lado, buscarsu mirada, su apoyo... y en mi cabeza sólo sonaba una pregunta "¿porqué a mí otra vez?". A partir de ese momento el médico me recomendó suspender misvacaciones y quedarme en Madrid, atenta a cualquier signo de alarma yrepitiéndome los controles ecográficos y análisis de sangre cada 48horas. Así he permanecido casi 1 semana: ecografías vacías y lahormona Hcg (la hormona que indica embarazo) creciendo pormomentos. La incertidumbre era total pues los análisis indicaban unembarazo avanzado pero la imagen no mostraba absolutamente nada. Yentonces, un día ¡apareció el saquito gestacional!. Todos respiramosaliviados descartando, por fin, un embarazo ectópico pero algo habíamarchado mal en ese tiempo. Se supone que ya debería estar de casi 8semanas y la vesícula indicaba un tamaño de apenas 4 semanas degestación... quizá un fallo a la hora de echar las cuentas, una posibleovulación tardía, un desajuste hormonal... Pero el mismo día en que me confirmaron la existencia de "algo" enel útero, comencé a manchar. Era un manchado muy escaso y pensépara animarme que muchos embarazos comienzan con leves manchados 40
  41. 41. Ser madre: ¡toda una aventura!y luego salen adelante. De nuevo fuimos a urgencias. Poco podían hacer:me recomendaron reposo y volver en 48 horas para hacerme un nuevoexamen médico. Esa misma noche acudí de nuevo doblada de dolor ycon una hemorragia incontrolable. Las punzadas de dolor en el abdomen y en los riñonesresultaban insoportables y no recordaba haber sufrido un dolorsimilar nunca. Me inyectaron nolotil y me dijeron que me dejaríaningresada ante el importante sangrado que estaba teniendo. Sin embargo,tras mantenerme en observación 3 horas y comprobar que el manchadoempezaba a remitir, decidieron darme el alta y mandarme a casa conreposo absoluto y nuevo chequeo médico en unos días. Y en esas estoy. Cuando vuelva al médico comprobarán si lo he eliminado todo o sideben hacerme un legrado. "Son cosas que pasan"; "Estas cosasocurren con mucha frecuencia"; "La naturaleza es sabia"; "Eres muyjoven, puedes volverlo a intentar cuando quieras"... son frases típicasque te suelen decir los amigos en estos casos con la única finalidad delevantarte la moral. Y sí, ya sé que estas cosas pasan y que es algo muy común, peroel dolor físico y psíquico que estoy viviendo no se me olvidará nunca.Sentir que con cada gotita de sangre mi bebé se marcha un poquito másme desespera... Estaba tan contenta, tan ilusionada que no creo tenerfuerzas para volverlo a intentar en un futuro. La sola idea de poder volvera pasar por lo mismo me resulta aterradora... Ahora sólo me queda esperar el resultado de los definitivos análisisque me confirmarán, una vez más, que he vuelto a mandar un angelitoal cielo... (Entrada publicada el 27 de julio de 2011)Un sueño roto He estado embarazada en tres ocasiones y sólo una vez hasalido adelante y hoy tengo a mi hijo conmigo. La experiencia de sufrir un aborto es algo horrible. Con el paso deltiempo el dolor se va mitigando pero jamás desaparecerá de la mente deuna mujer. 41
  42. 42. Ser madre: ¡toda una aventura! Saber que una vez estuviste embarazada pero que tu bebé nosiguió el proceso natural de desarrollo y por tanto nunca podrás conocerloes muy doloroso, aunque se trate de una pérdida temprana. Desde el primer momento en que se produce un embarazo yase habla de una nueva VIDA. A las 7 semanas, aproximadamente, elcorazoncito de ese nuevo ser ya late con fuerza y casi desde el primerminuto en que ves las dos rayitas en el test ya te sientes mamá. Teilusionas, haces planes, se lo dices a tu entorno más cercano e incluso,inconscientemente, te visualizas con tripita o con tu hijo en brazos. Perode pronto, sin saber porqué todo se tuerce y sientes que el destino te dauna enorme bofetada. Te preguntas porqué, lloras, gritas y por mucho quetrates de asumir la perdida jamás entenderás porqué se fue… Es normalsentir culpabilidad en esos momentos: ¿habré hecho algo que hayamalogrado este embarazo? Tardarás mucho, mucho tiempo en asumirque no has hecho nada malo y que las cosas, simplemente, pasan. “No sufras: ya tienes un hijo estupendo”; “Eres muy joven, podrásintentarlo más adelante”; ” La naturaleza es sabia, si ha pasado es poralgo”; “Estabas embarazada de muy poquito”; “No llores, hay cosaspeores en la vida”… Todos tratan de consolarte con la mejor de lasintenciones pero lejos de ayudar, muchas veces esas palabras seclavan como puñales. Aunque en su momento te parezca imposible, con un poco detiempo y buena ayuda saldrás adelante. Todos me dicen que cuandologre de nuevo quedarme embarazada el recuerdo de mis abortos serátan sólo una sombra que se alejará cuando vea a mi recién nacido. Sóloespero poder darles algún día la razón. (Página del blog) 42
  43. 43. Ser madre: ¡toda una aventura!CONCILIACIÓN REAL YA¡Qué difícil es ser madre y trabajar al mismo tiempo fuera de casa! Aveces pueden incluso resultar dos facetas de la mujer totalmenteopuestas y podemos tener la sensación de que si deseamos sermujeres trabajadoras no podremos ser madres y viceversa.Mi experiencia personal en el mundo laboral me ha demostrado queno es posible ser madre y trabajar al mismo tiempo. Los horarios soninfernales, los jefes poco comprensibles con las situacionespersonales y familiares de sus trabajadores y las empresas poco onada concienciadas con la conciliación familiar. Está en nuestramano cambiarlo uniéndose al grupo Conciliación Real Ya, creado porpadres preocupados por conjugar ambas parcelas de la vida.Estas han sido algunas de las entradas publicadas en mi blog acercade la conciliación: 43
  44. 44. Ser madre: ¡toda una aventura!Manifestación bloguera por la verdaderaconciliación en España La semana pasada conocimos unas declaraciones del Ministrode Trabajo, Valeriano Gómez, sobre la conciliación laboral que nohan dejado indiferente a nadie. Este señor propone la escolarizaciónde todos los niños, inmediatamente después de nacer, como medidanecesaria para alcanzar la plena conciliación laboral y familiar. Pareceser que a esto lo llaman progreso e igualdad… Siento verdadera lástima cuando escucho semejante sarta debarbaridades dichas por quienes nos gobiernan. ¿A dónde vamos allegar? Lejos de acercarnos al modelo de los países nórdicos (que entemas de maternidad y conciliación nos dan 100.000 vueltas)abanderamos una idea que se supone “progresista” y que, a mimodo de ver, deja totalmente de lado al ser humano, su educación ysus sentimientos en pos de la productividad. No importa si un bebé de escasos días es abandonado en unafría cuna de guardería sin el calor y los brazos de una madre, sinconsuelo cuando llora, recién llegado a un mundo en el que sólo le esperasoledad. No importa si una madre sufre lo que no está escrito al verseseparada de su bebé nada más nacer y privada de su abrazo que es loque verdaderamente la reconforta en plena depresión postparto. Nada de eso importa mientras la máquina de generar billetes no sedetenga... Señor ministro, pena me da pensar en lo que se convertiría estasociedad si sus “avanzadas” medidas son llevadas a cabo. Dejaremos decriar hijos para pasar a criar auténticas máquinas sin sentimiento… perotodo sea por “estimular la igualdad, la producción y la riqueza del país”. Déjeme decirle que a veces siento VERGÜENZA de pertenecera este país: A un país que no premia a las empresas por facilitar reduccionesde jornada o excedencias a sus trabajadoras, sino que incluso está bienvisto, y es aceptado sin rechistar, que el empresariucho de turno pongade patitas en la calle a la mujer que ose pedir semejante DERECHO A un país que no ayuda a los padres a alcanzar una verdaderaconciliación laboral, esclavizándolos con larguísimas jornadas laboralesen las que además gana más puntos quien más horas extra haga 44
  45. 45. Ser madre: ¡toda una aventura! A un país que pone trabas a las madres que queremos serMADRES sin dejar de trabajar, con trabajos precarios de media jornada,mal pagados e inestables A un país que se mofa en nuestras caras con medidas absurdas ydesproporcionadas como ésta… Ustedes pretenden solucionar la conciliación escolarizando a niñosrecién nacidos y abriendo más guarderías con amplísimos horarios que seajusten a las jornadas de trabajo de los progenitores. Ese es el progreso. Desde mi humilde blog digo BASTA a tanta tomadura de pelo. Noquiero sentirme juzgada o tachada de “improductiva” y "retrógrada" portomar la decisión de no trabajar fuera de casa para ocuparme de laeducación de mi hijo y de formarle como persona. Estoy orgullosa de sermadre y de criar a mi pequeño con amor y dedicación. Sé que de estemodo formaré, para el día de mañana, a una gran persona, íntegra, convalores familiares y sólidos principios. Exijo una rectificación YA y unas verdaderas medidas deconciliación. Señor ministro, ya nos hemos reído todos un rato con susdeclaraciones, ahora venga, hablemos en serio… (Entrada publicada el 06 de mayo de 2011)La madre que hubiera sido y la madre que soy Tal día como hoy de hace dos años estaba en la cola del paroesperando sellar mi tarjeta como demandante de empleo. Mi empresaacababa de notificar un ERE con externalización de departamentos entrelos que se encontraba el mío, así que al volver de mi baja maternal meesperaban con la carta de despido en la mano. En ese momento no losabía pero aquel hecho supuso el renacer como madre y la apariciónde una nueva forma de entender la maternidad. Voy a confesarme desde el principio: Cuando supe que estaba embarazada no me plateé qué clase demadre quería ser. ¡Ni siquiera sabía que existían diversas formas deentender la maternidad!.Jamás había oído la palabra colecho, niporteo, ni crianza con apego, ni me imaginaba dando el pecho a mihijo más allá de los 4 meses de rigor. Mi libro de cabecera era“Duérmete niño”, pues había oído hablar tantísimo de él que pensaba que 45
  46. 46. Ser madre: ¡toda una aventura!todos los padres debíamos regirnos por lo que dijera el señor Estivil y conmás o menos fortuna íbamos capeando los temporales que comoprimerizos nos azotaban de vez en cuando. En ningún momento me planteé dejar de trabajar por cuidar ami hijo y no sé muy bien el motivo, pues económicamente hubiéramospodido hacerlo. Embarazada de pocos meses me comencé a informarsobre las guarderías de la zona, a pedir referencias, a conocer losprecios… Había asumido sin ningún género de duda que con 16 semanasmi hijo estaría en una guardería (o con una cuidadora) un mínimo de 8horas diarias. Pero de pronto me vi en la cola del paro y con una nueva vidapor delante. A partir de ese momento comencé a vivir la maternidadintensamente, a enamorarme cada día un poco más de mi hijo, a abrir mihorizonte de lecturas descubriendo verdaderas joyas que me hicieroncambiar mi forma de ver la maternidad, a comenzar un blog dondeplasmar mis vivencias como madre y a formar parte de una tribu que meha enseñado todo lo que soy. Al principio me puse como meta unosmeses de parón, hasta que mi peque hiciera su primer añito. Luego me dicuenta de que ese vínculo entre él y yo era tan grande que no podía (niquería) romperlo por volver a una oficina así que fui alargando mi bajalaboral hasta el día de hoy. Y ahora sé que ha sido lo mejor que hehecho en muchísimo tiempo. A veces pienso en qué sería de mí y de mi hijo si no hubieraexistido nunca ese ERE. Pienso en la de cosas que nos habríamosperdido y en la de tiempo que no hubiéramos disfrutado juntos. Piensoque este blog no existiría (poco tiempo para escribir y una forma muy“social” y “mecánica” de entender la maternidad no hubieran dado pie aello) y tampoco me habríais podido enseñar todo lo que ahora sé. Por eso, aunque suene extraño decir esto en los tiempos quecorren, agradezco infinitamente a mi ex empresa la oportunidad queme dio de renacer como madre. (Entrada publicada el 30 de enero de 2012) 46
  47. 47. Ser madre: ¡toda una aventura!SER MADRESer madre no es fácil. Nadie nos enseña a serlo y somos nosotras,con nuestro instinto y la observación del carácter y las necesidadesde nuestro hijo quienes elegimos la mejor forma de criar, educar yser feliz.Nunca me han gustado los consejos gratuitos ni la forma que tienendeterminadas madres de “imponer” a otras de su entorno su formade actuar con sus hijos.Sin embargo agradezco a las madres que comparten conmigo su díaa día, su visión de la maternidad y los trucos que emplean para hacerde la crianza de sus hijos una tarea más sencilla.Ahí van mis pequeños trucos y aportaciones así como dudas variasque me han asaltado en este primer año como madre virtual. 47
  48. 48. Ser madre: ¡toda una aventura!Abortada operación retirada de pañal Lo reconozco: hemos fracasado estrepitosamente en laoperación "retirada de pañal". No sé dónde está el error pero nocabe duda de que lo hay y debe ser muy grande a juzgar por los 2meses de operación y los cero avances conseguidos. En el mes de junio comencé a quitarle al peque el pañal. Todavíano tenía los 2 añitos y había gente que me decía que era pronto peropreferí intentarlo con la llegada del buen tiempo. El niño se ha pasadotodo el verano con el culillo al aire; tanto es así que se me ha "asalvajado"y no le gusta demasiado que le vista o le ponga el pañal para dormir oirnos a la calle. El pañal se lo quito mientras estamos en casa y cada 20minutos, aproximadamente, le pongo en el WC a hacer pipí. Nohemos empleado orinal; decidí pasar al WC directamente porque al neneno le daba miedo y al principio incluso le hacía gracia hacer pis dondepapá y mamá. Lo cierto es que cada vez que le siento él hace pis y es unafiesta. Se aplaude, se ríe e incluso a veces se marca una danza muycuriosa y divertida mientras tira de la cadena. Siempre que le pongo hace,aunque sean dos gotitas. Hasta ahora no he conseguido que haga caca. Cuando veo que sele cambia la carita y que empieza a apretar le llevo corriendo al WC pero"le corto el rollo". Se enfada mucho y no le gusta hacerlo ahí. Prefiere elpañal... Supongo que necesitará su intimidad y su concentración... El problema es que cuando tiene ganas de hacer pis no me lo pide.Él se agacha, se acurruca en una esquinita y se lo hace encima. Comomucho me avisa después, cuando ya se lo ha hecho (¡qué detalle, almenos así puedo recoger el charco en el momento!). Mi forma deeducarle en esos momentos es exactamente igual a cómo he educado amis perros (sé que puede sonar bruto pero no se me ocurre otra formamejor): - "No, no y no. Ahí no se hace pis" - se lo digo en un tono enérgico.Me lo llevo corriendo al WC y le siento - "Se hace aquí". Pero la verdad es que dudo que mi mensaje le llegue o locomprenda... Lo que me tiene mosquedada es que no me lo pida. Él noes muy hablador pero "pis" si sabe decir. ¿Acaso todavía es muypequeño para ser consciente de la necesidad que le entra? ¿Quizá leesté exigiendo demasiado y deba esperar todavía un poquito más? 48

×