Manipulación hormonal
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El riesgo para la salud de los disruptores endocrinos (EDCs) por fin es aceptado por las “autoridades” (OMS) y expuesto en los medios. El 18.02.2013 el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP por sus siglas en inglés) y la OMS anunciaron el contenido de un informe encargado a 16 especialistas para evaluar las evidencias científicas relacionadas con los efectos de estas sustancias. Los efectos de los disruptores son conocidos en el mundo científico desde hace mucho tiempo, son más de 20 años de alertas por la comunidad científica pero los legisladores siguen sin promulgar leyes efectivas para prevenir la exposición a productos químicos disruptores endocrinos. Algo es algo esto de que la OMS nos alerte y que salga en los medios. Confeccionamos este resumen con información que da la Fundación Vivo Sano que está influyendo activamente sobre este y muchos otros temas importantes para nuestra salud.
Los disruptores endocrinos interfieren en el sistema endocrino (hormonal) responsable de la regulación y funcionamiento de todo el organismo humano, pues influye en el metabolismo, la mente, el crecimiento, la sexualidad y en el ADN.

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Manipulación hormonal y cerebral

  1. 1. Manipulación hormonal y cerebral Manipulación hormonal y cerebral I Hoy veo en diferentes blogs que se habla del bisfenolA , un disruptor endocrino. Cualquier manipulación hormonal en las personas tiene consecuencias importantes que revierten en una disminución del poder personal como mínimo. Extraña que estos productos sigan permitidos cuando sin embargo otros, inocuos, se vetan constantemente o se les ponen innumerables trabas para su venta, comercialización y publicitación, como es el caso de mucha medicina biológica. Como se dice en el artículo de Miguel Jara: ”se conoce desde 1938 que el Bisfenol A es estrogénico pero hasta 2011 no se ha retirado del plástico con el que se fabrican los biberones”. La importancia de la intervención hormonal se explica por la influencia del sistema endocrino en el desarrollo, definición y estabilidad del sistema cerebral. Estamos hablando de consecuencias mentales. El cerebro tiene dos hemisferios, la persona cuando sea maduro físico (a partir de los 14 años en mujeres y de los 16 años en varones) será de una dominancia cerebral o de la otra en dependencia “principalmente” de sus hormonas, aparte claro está de su determinismo biológico de base (sexo biológico). Ello crea las carácterísticas de los sexos en cuanto a comportamiento, forma de vivir y de enfermar. No es cierto que las mujeres sean de una manera y los hombres de otra puesto que hay dos tipos o tendencias biológicas en cada sexo y además cambiamos de cerebro en la edad adulta cuando dejamos de ser potencialmente reproductivos. Por eso los mayas decían que tenemos dos vidas, pues con este cambio la forma de ver la vida también se modifica completando así el aprendizaje que venimos a hacer a este mundo. Nacemos sin dominancia cerebral predispuestos
  2. 2. biológicamente a tener una, por eso los niños hasta que no se definen a los 14-16 años son cerebralmente holísticos. Luego definimos una dominancia (diestros y zurdos cerebrales) que será estable si en la infancia no existen conflictos ni intervenciones hormonales y en la edad adulta podríamos llegar a la conciencia plena, como pasaba en los pueblos primitivos donde el anciano era un sabio. Con la medicina psicobiológica podemos entender en qué consiste cada una de estas dominancias cerebrales y conseguir más fácilmente que nuestra vida sea más plena. Si se altera esta dominancia el individuo se debilita mentalmente y tiene problemas de decisión, de satisfacción y de sentido de la vida, y se convierte un débil mental que sufre mucho. No es que sea poco inteligente, la inteligencia depende del cerebro racional y no del biológico, pero la “inteligencia biológica” está trastocada y el individuo es menos poderoso, sobre todo si no sabe lo que le pasa. Se habla bastante de la homosexualización pero no se profundiza en los mecanismos por los que se puede llegar a ello, cosas que debemos conocer para evitarla. Así mismo se observa bastante prejuicio contra el gay que no es más que por miedo al diferente y desconocimiento. La alteración hormonal consigue que cada vez haya más personas débiles psíquicamente no por homosexualidad sino por la falta de poder y sufrimiento que el desconocimiento de lo que le pasa a uno puede producir. El mundo gay, a su vez, está sumido en un círculo vicioso por falsas creencias y manipulaciones varias: la más importante la homofobia y también la manipulada liberalización de la homosexualidad. La homofobia es un bastión más para separarnos y consigue que personas que deberían unirse para combatir el control nos encontremos separados. Los signos clínicos de disbalance hormonal son facilmente diagnosticables en una única consulta, e incluyen cambios físicos y comportamentales, así como problemas de estado de ánimo. La forma más burda de manipulación hormonal y psíquica de las personas sería la hormonación mediante alimentos, productos, o por fármacos. Una vez se produce el disbalance hormonal el cerebro entra en en “pat hormonal” que favorece la producción de más conflictos y cambios de personalidad. Un hombre o una mujer, hasta entonces con una vida marital estable, pueden comenzar a conflictuar por la normal actitud de su pareja cuando no lo habían hecho nunca antes. Y aquí entramos en el tema de los problemas entre géneros. Pero no solo eso: las personas que tienen conflictos previos pueden repetirlos mas fácilmente creando personalidades esquizoides, paranoides, o facilitando la bisexualidad. La homosexualidad es diferente a estas alteraciones de la definición sexual que confunden mucho y hacen sufrir a las personas. Si no saben lo que les pasa, estas personas tendrán problemas familiares, sexuales, emocionales y sociales. Por ejemplo: un jefe de personal que ahora esté en pat hormonal o ya conflictuado le puede empezar a ir mal el trabajo pues comenzará a no poder ejercer su autoridad como antes hacía (por poner un ejemplo para los pragmáticos). O aparecerán depresion o ansiedad, jaquecas u otras enfermedades. Pero lo más importante de todo será que esas personas comenzarán a sufrir y seguramente al final serán medicadas con psicotropos. Otros vivirán dobles vidas y algunos se suicidarán. Pero hay muchas más formas de que se alteren hormonalmente las personas, una de ellas es facilitando los conflictos entre sexos (por ejemplo mediante la falsa igualdad) o entre personas en general (mediante competitividad cuando no existe en la biología). O podemos conflictuar individualmente (por el vacío existencial y la ausencia de rumbo biológico). Está también el tema de los hijos: biológicamente la hembra cuando está embarazada necesita la protección de la pareja y tener una vida relajada con el sustento asegurado, y la pareja necesita “poder traer el sustento” porque si no conflictuan. Si la hembra que está procreando tiene que trabajar
  3. 3. conflictúa, y si el hombre no puede mantener a su pareja e hijo también conflictúa. Por otro lado la hembra que amamanta necesita tener “tiempo para amamantar” (es de cajón) y biológicamente no le llama nada tener que salir a “la jungla” a luchar. Cuando tanto hembras como machos, tienen que hacer lo que biológicamente no está indicado y encima “sin saberlo”, se conflictúa más y los hijos viven su infancia sintiendo que son menos queridos. La falta de amor en la infancia redunda en una falta de autoestima en la juventud y finalmente en la neurosis en la edad adulta. Eso de la “igualdad de sexos” además de no serla realmente sólo ha servido para que mucha gente conflictúe biológicamente y se enferme y sufra. La igualdad deberá ser de derechos, de información, de poder criar los hijos que nos diera la gana criar. De siempre ha habido mujeres que trabajaron a pesar del falso machismo porque biológicamente eran las de dominancia derecha, las capacitadas para competir y salir a la jungla. Otra cosa es que haya habido opresión de la mujer, pero eso no se ha evitado con la libertad y la obligatoriedad de trabajar, es más sigue existiendo y mucho con tanta intervención hormonal, y con tanto impedimento para ser femenina. Muchos hombres, los zurdos cerebrales, son cerebralmente menos propensos a la lucha de territorio y también han sufrido mucho por el “sexismo”. Porque por otro lado se favorece la competencia entre sexos: fomentando el victimismo en las mujeres y haciéndolas creer que sus problemas son porque los hombres las han dominado, y así finalmente se producen conflictos de territorio y más pat hormonal aun en la población. Ello aderezado con los anticonceptivos de uso obligado para que las mujeres puedan “trabajar”, da lugar a lo que estamos viviendo ahora en cuanto a relaciones hombre mujer se refiere. Porque como la mujer cambia de pack cerebral cuando se toman anticonceptivos, por un lado las que si querían tener hijos por tendencia biológica natural dejan de quererlo, pero las que no querían al tomarlos pueden empezar a querer ahora y empiezan los problemas de nuevo con el otro sexo. Aparte de la mayor tendencia a depresión en las mujeres que los empiezan a tomar, o en cualquier persona que tome fármacos hormonales. Y como no tenemos ni idea de biología, como tenemos ideas erroneas de la pareja, del matrimonio, de la familia, del aborto etc., al final nadie sabe lo que le ocurre. La mujer antes de quedarse embarazada sin más debe saber si su pareja es conveniente o no para ello, y debe saber si está en las condiciones biológicas para poder procrear o no ella misma. Los anticonceptivos, las hormonas, el trabajo obligado que frustra la biología, etc., aumentan el número de niños conseguidos inconscientemente como sustituto de un vacío existencial o una falta de información que van a tener que criarse en unas condiciones abiológicas contraproducentes. Al final aparece la neurosis, los hijos insatisfechos de sus padres, los padres que no tienen poder para criarlos, y la falta de tiempo y otras cosas agravan el problema. El único motivo “biológico” que una persona en edad reproductiva tiene para emparejarse es, en ella procrear y en él fecundar y sostener. Y el único motivo (no biológico) que los gays tendrían para emparejarse sería sólo el amor. Pero dos personas gays que no saben por qué son así, dificilmente pueden tener una estabilidad mental y humana para poder amar de una forma completa. Si eres gay no sabes porqué eres activo o pasivo o no entiendes porqué lo deberías ser (cosa que se comprendería mediante el estudio de la medicina biológica), y no sabes que el sexo en tí no es para nada biológico y lo que ello significa. Otro tipo de personas, que no tienen nada que ver con los gays, los zurdos y zurdas cerebrales tienen un problema parecido: son seres de reserva y por ello no tienen la misma apetencia procreadora que los diestros y diestras, entre muchos otros papeles que biológic amente tenemos en dependencia de nuestra dominancia cerebral-hormonal. Pero si esto no se sabe muchos que se sienten obligados a ello lo harán para satisfacer a la sociedad y luego se sentirán muy frustrados sin saber porqué.
  4. 4. Para mí el principal problema que podría resolver rápidamente con el conocimiento de los roles sexuales biológicos es el tema de las relaciones entre hombre mujer y entre humanos en general, necesario si lo que queremos es conseguir el cambio a un mundo mejor. Pero como no hay mál que por bien no venga, al igual que los niños son cerebralmente más holísticos, más plásticos, mas maleables, cambiables, etc., los adultos cambiados hormonalmente o por conflictos (la mayoría de nosotros, dicho sea de paso) también somos más holísticos, menos rígidos, menos sexistas, más imprevisibles etc.; y al final somos menos manipulables y más versátiles para el cambio de conciencia que se nos avecina. Ayudados por la energía del Universo, los eclipses, los alineamientos, los cambios de polos, las tormentas solares y el cambio de era podremos conseguirlo. Aunque sólo si se conoce lo que nos pasa y lo sabemos aprovechar para nuestro beneficio real: material y espiritual. 20.02.2013: Me mandan esta info que agrego: como siempre digo se habrán caído de un arbol ahora, aunque mas vale tarde que nunca. A pesar del desconocimiento que dicen tener sobre el origen de estos tumores vinculados con alteraciones hormonales. Manipulación hormonal y cerebral (II) Manupilación hormonal y cerebral (II). Disruptores endocrinos. 21febrero2013 El riesgo para la salud de los disruptores endocrinos (EDCs) por fin es aceptado por las “autoridades” (OMS) y expuesto en los medios. El 18.02.2013 el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP por sus siglas en inglés) y la OMS anunciaron el contenido de un informe encargado a 16 especialistas para evaluar las evidencias científicas relacionadas con los efectos de estas sustancias. Los efectos de los disruptores son conocidos en el mundo científico desde hace mucho tiempo, son más de 20 años de alertas por la comunidad científica pero los legisladores siguen sin promulgar leyes efectivas para prevenir la exposición a productos químicos disruptores endocrinos. Algo es algo esto de que la OMS nos alerte y que salga en los medios. Confeccionamos este resumen con información que da la Fundación Vivo Sano que está influyendo activamente sobre este y muchos otros temas importantes para nuestra salud. Los disruptores endocrinos interfieren en el sistema endocrino (hormonal) responsable de la regulación y funcionamiento de todo el organismo humano, pues influye en el metabolismo, la mente, el crecimiento, la sexualidad y en el ADN. Siendo muy probables efectos de los disruptores endocrinos alterar el sistema endocrino, el reproductor y el desarrollo intrauterino del futuro hijo, no es descabellado tampoco pensar que puedan estar influyendo en la bisexualización de la población o la pérdida de los roles biológicos hombre – mujer. Problemas físicos graves como cáncer (próstata, testículo, mama), trastornos del metabolismo, trastornos reproductivos, problemas cardiovasculares y alteraciones mentales son los posibles efectos de los disruptores endocrinos. Productos de riesgo:
  5. 5. Los disruptores se encuentran en cosméticos, champús, plásticos (juguetes, muebles, chupetes, envases…) así como en conservantes y plaguicidas. Alrededor de 40 plaguicidas en uso en Europa muestran propiedades de disruptores endocrinos y 30 de ellos pueden ser detectados en los alimentos. Las frutas y verduras tienen en su composición una media de 20 pesticidas diferentes. Sólo los alimentos orgánicos están libres de dichos plaguicidas en la actualidad. Los EDCs más relevantes que podemos encontrar en los plásticos son: Ftalatos (en el PVC) y Bisfenol A utilizado como material de partida para la producción de policarbonato y “resinas epoxi”, y también detectado (a veces) en otros materiales como poliamida, silicona y látex. Las benzofenonas se encuentran en los filtros ultravioletas de las cremas solares, los parabenes, son usados para extender la caducidad de productos cosméticos como los champús. Ejemplos de disruptores que pueden estar presentes en el trabajo: Plaguicidas y herbicidas, alquilfenoles, Bisfenol-A, dioxinas, disolventes (ej. percloroetileno), estireno, ftalatos, PBBs, PCBs, Tributilestaño (TBT) Evitar totalmente el contacto con estas sustancias químicas es casi imposible, ya que se producen millones de toneladas anualmente en todo el mundo y se utilizan en gran número de productos, como juguetes, botellas de agua, lentes para gafas, CDs y DVDs, teléfonos móviles, electrónica de consumo, electrodomésticos, automóviles, etc. Legislación y pesticidas: Una mejora notable de la legislación es el criterio de que los productos químicos deben ser prohibidos si las pruebas de seguridad muestran que tienen propiedades muypeligrosas para los seres humanos o el medio ambiente (no se descomponen rápidamente, se acumulan en tejidos vivos, alteran el sistema hormonal, tienen efectos irreversibles sobre el medio ambiente …). Para más información sobre los textos legales acerca de pesticidas: http://www.pan-europe.info/Campaigns/pesticides/cut_off.html Mancozeb es un carcinógeno multiactivo, capaz de inducir al menos ocho tipos diferentes de cáncer, como el cáncer de mama, hígado, páncreas, tiroides, etc. (Belpoggi, 2002). Otro ejemplo es el carbendazim, cuyos efectos adversos sobre el sistema reproductor masculino son bien conocidos desde hace tiempo. Residuos de ambos productos químicos han sido encontrados en los análisis de frutas y hortalizascontaminadas. Procloraz es un fungicida ampliamente utilizado en los cultivos de la UE. Pertenece a un grupo de plaguicidas denominados conazoles. Como todos los conazoles tiene efectos sobre nuestro sistema hormonal: feminización de la descendencia masculina y malformaciones sexuales. Las mujeres danesas que trabajan en invernaderos mostraron efectos secundarios de este tipo. Los fetos son especialmente vulnerables al procloraz. Además es sospechoso de otros efectos como afectación de las hormonas tiroideas con posible impacto en el desarrollo del cerebro por ello. Al igual que con otros muchos disruptores endocrinos no existe un nivel “seguro” de exposición. El nuevo Reglamento 1107/2009 establece que los pesticidas con efectos disruptores endocrinos serán prohibidos, pero el procloraz acaba de escapar a esta nueva regulación por los próximos 10 años (se explica cómo en el informe). Se pueden encontrar residuos de procloraz en varios alimentos, los más contaminados son manzanas, pimientos y fresas, pero también se pueden encontrar residuos en frijoles, coliflor, mandarinas y naranjas. (EFSA, 2009).
  6. 6. Hoy en día, el número de pesticidas usados es mayor de 350, ya que los reguladores están disminuyendo los requisitos para su aprobación. Además existen numerosas excepciones, que llegan incluso a permitir el uso de pesticidas ilegales como el dicloropropeno para fumigar suelos. Los nuevos criterios del Reglamento 1107/2009todavía no se aplican y muchos pesticidas peligrosos, como los que alteran el sistema hormonal, están todavía en el mercado. El Reglamento de residuos (396/2005), define losniveles máximos de residuos plaguicidas en los alimentos (LMR). En el año 2008 se han unificado los LMR en los países de la UE, aunque en algunos casos esto supuso unaumento de estos límites. Pronto se vió que muchos de estos límites suponían un alto nivel de riesgo. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) está de nuevo bajando muchos de los LMR. Pero aunque los LMR sean bajos no son realmente seguros, ya que la Unión Europea no tiene en cuenta el efecto cóctel: el riesgo para la salud está vinculado a la combinación de diferentes residuos. El Reglamento de 2005 exige que este hecho sea considerado. La EFSA viene retrasando desde hace 7 años la inclusión de los efectos combinados. Lentitud legislativa: La Comisión tiene que llegar a un borrador de criterios en diciembre de 2013. Esto es un ejemplo de como la legislación europea es muy lenta en la aplicación de leyes para proteger la salud de sus ciudadanos. Tras el borrador de criterios, habrá que realizar los test necesarios a los plaguicidas y la prohibición de un disruptor endocrino sólo se considerará tras estas pruebas y evaluaciones. Esto se traduce en que pasarán añoshasta que la mayoría de los plaguicidas mencionados en esta guía desaparezcan de nuestra comida. Cómo protegerse: La forma más segura por ahora de evitar los disruptores endocrinos es informarse y efectivamente intentar evitar el contacto con ellos. - Los productos orgánicos están totalmente libres de pesticidas sintéticos. Estos alimentos se cultivan según unas normas muy estrictas que garantizan que ninguna sustancia química nociva haya sido utilizada. PAN Europe recomienda a los consumidores elegir productos orgánicos siempre que sea posible, especialmente en el caso de mujeres embarazadas y niños. Lo mejor es acudir a tiendas de alimentos especializadas que solamente ofrezcan alimentos orgánicos. Cada vez existen más asociaciones en Europa que ofrecen alimentos orgánicos cultivados por los productores locales. Comprar en estos lugares no sólo es bueno para su salud, sino también para la de su comunidad y para el medio ambiente en general, ya que promueve la producción local y de temporada. - Utilizad botellas y envases de vidrio en vez de plástico ante la duda de los componentes de estos o la incapacidad propia de poderlo saber. - Con la excepción de Austria, en toda la Unión Europea se permite la venta de chupetesque contienen BPA (Bisfenol A): asegúrese de utilizar únicamente los chupetes etiquetados “libre de BPA”. - Reducir el consumo de alimentos enlatados. El interior de las latas se recubre con una delgada capa plástica, principalmente compuesta de resinas epoxi, que liberan BPA en la comida. - Si no puede consumir sólo comida orgánica, establezca prioridades: deberían evitar productos que contienen residuos de plaguicidas, como lechuga, tomates, pepinos y manzanas. Son preferibles los plátanos frente a las manzanas, las espinacas frente a la lechuga, las zanahorias sobre los tomates, etc. Además de los pesticidas
  7. 7. sistémicos que se encuentran en la piel y la carne de los alimentos o las plantas, la mayoría de los residuos de plaguicidas se concentran en la piel de los productos. Lavar las frutas y verduras con jabón y aclarar con agua caliente, a pesar de que esto no va a eliminar todos los plaguicidas, el lavado ayuda y es un buen hábito a tener en cuenta. - Y por supuesto evite insecticidas y plaguicidas en su hogar (biocidas). Yo evito todo tipo de sprays (insecticidas, ambientadores, cosméticos, etc) en mi casa y mi trabajo. - Para mí la mejor medida de presión además de dejar de consumir cosas contaminadas sería utilizar sus derechos como consumidor: solicitando información sobre los residuos de plaguicidas en los productos a la venta, o pidiendo productos orgánicos en los supermercados (puede encontrar ejemplos de cartas en inglés en la webhttp://www.disruptingfood.info/join-the-campaign). Más información: Ver Kortenkamp, “State-of-the-art assessment of endocrine disruptors”, 2012 & European Environment Agency , Technical report No 2/2012: The impacts of endocrine disrupters on wildlife, people and their environments – The Weybridge+15 (1996– 2011) report, web: http://www.eea.europa.eu/publications/the-impactsofendocrine-disrupters “Environmentally Induced Epigenetic Transgenerational Inheritance of Ovarian Disease », Eric Nilsson, Ginger Larsen, Mohan Manikkam, Carlos Guerrero-Bosagna, Marina I. Savenkova, Michael K. Skinner, School of Biological Sciences, Center for Reproductive Biology, Washington State University, Pullman, Washington, United States of America. Posición de la Endocrine Society (Endocrine reviews, June 2009), apoyado en 2011 (Science 331:1136) por otras 8 asociaciones representando 40.000 científicos. Basándonos en dos fuentes, PAN Europe identificó hasta 43 pesticidas diferentes con riesgo de ser disruptores endocrinos: Lista KEMI (2008): la Agencia Sueca de Productos Químicos ha recogido todos los casos de pesticidas disruptores endocrinos de los expedientes de evaluación de los plaguicidas. Estos expedientes se basan principalmente en pruebas de seguridad obligatorias de pesticidas realizadas por la propia industria. Revisión Mc Kinlay sobre la investigación científica de los EDCs en literatura abierta: 2008 McKinlay, R., Plant, J.A., Bell, J.N.B., Voulvoulis, N. Endocrine disrupting pesticides: implications for risk assessment. Environment international 2008; 34(2):168-83. http://www.istas.net/ma/decops/ http://www.migueljara.com/tag/quimicos-toxicos/ Manipulación hormonal y cerebral III 23noviembre2013
  8. 8. Vínculos tóxicos en Europa Los toxicólogos que han torpedeado los planes de la UE para proteger la salud de los ciudadanos han tenido vínculos con la industria química. Decir que el asunto de las sustancias que pueden volver “locas” a nuestras hormonas está que arde en Europa es poco. La cosa es ya un verdadero incendio. Una guerra desatada. De un lado, la industria química mundial, demasiado pendiente de si en Europa se acuerdan o no mayores controles para ella. De otro lado, la comunidad científica, preocupada por el crecimiento de una serie de problemas de salud que pueden tener en los contaminantes alteradores hormonales una de sus causas principales. Uno de los últimos y más sangrantes episodios de esta batalla entre la salud de las personas y los intereses económicos, fue la reciente publicación, ante el estupor general, de un polémico texto por parte de un grupo de editores de revistas de toxicología. Sorprendentemente, decía que los planes de la Comisión Europea para proteger la salud de millones de personas frente a la amenaza de los contaminantes químicos capaces de alterar el equilibrio hormonal humano eran exagerados, que se basaban en presunciones “científicamente infundadas” sobre el principio de precaución, y que iban contra el “sentido común”. El editorial, publicado en la revista Toxicology Research, causó un terremoto entre los eurodiputados, los científicos y las más diversas personas interesadas en la cuestión. Entre las reacciones, varios documentos científicos de repulsa razonada. El último de ellos firmado por más de un centenar de investigadores del primer nivel mundial, entre ellos decenas de editores de revistas de investigación médica en este campo, fue publicado por la prestigiosa revista Endocrinology, publicación de referencia en el asunto de debate: el de los contaminantes que actúan como disruptores endocrinos. En él los científicos dejaban claro que el escrito de esos toxicólogos “hace un flaco servicio a la Comisión Europea, a la Ciencia -incluida la toxicología- y lo más importante, a la salud pública”. Al menos 17 de los 18 editores de revistas de toxicología que firmaron esa crítica han tenido vínculos con la industria química Muchos se preguntaron cómo era posible que un puñado de editores de revistas de toxicología se manifestase de ese modo en contra de los esfuerzos de la comunidad científica y de la Comisión Europea para mejorar la protección de la salud frente a los riesgos químicos. Y, además, que lo hiciese con unas formas que casan mal con lo que suelen ser los textos científicos, mediante un escrito “emocional, inespecífico, mezclando Ciencia y política y plagado de errores” tal y como lo definen científicos como Åke Bergman, de la Universidad de Estocolmo, firmante de una de las contestaciones al escrito de los toxicólogos. Una revista online especializada -Environmental Health News - acaba de publicar una bomba informativa que acaso pueda ayudar a resolver algunas de las dudas planteadas. La revista ha publicado que los toxicólogos cuyo editorial ha intentado torpedear los planes europeos de tener una legislación más exigente sobre sustancias químicas han estado ligados a empresas que se verían afectadas por tal regulación. En concreto, al menos 17 de los 18 editores de revistas de toxicología que firmaron esa crítica contra los planes de la UE de regular más estrictamente las sustancias disruptoras endocrinas, han tenido vínculos con la industria química. O sea, que en algún caso toxicólogos cuyos criterios aparentemente científicos
  9. 9. benefician a la industria química, pueden haberse visto beneficiados por la propia industria química. Algo que algunos científicos, como Bergman consideran ciertamente “preocupante”. Un escandaloso caso de conflictos de interés que es probable que agite el debate sobre la fiabilidad de cierta toxicología que hasta ahora ha hecho prevalecer sus enfoques en asuntos que conciernen a temas tan sensibles como la protección de la salud de millones de personas en todo el mundo frente a los riesgos químicos. Environmental Health News da datos concretos, con nombres, apellidos y fechas, y en algún caso, cantidades de dinero, que revelan los vínculos que los toxicólogos en cuestión o las entidades en las que han estado han tenido con la industria química (y en algún caso también con la del tabaco). Se citan así los vínculos habidos, según los casos, con la industria química europea (European Chemical Industry Council), con el lobbie International Life Sciences Institute (ILSI), cuyos fondos proceden de industrias alimentarias, químicas, farmacéuticas o biotecnológicas, con la industria química americana (American Chemistry Council), con industrias químicas de las fragancias sintéticas, los detergentes y los cosméticos, con el European Center for Ecotoxicology and Toxicology of Chemicals (ECETOC), cuyos fondos procederían de industrias químicas, de pesticidas y petroleras. Se citan contratos, asesorías, o incluso publicaciones toxicológicas que recibían fondos de ciertas compañías, o estudios realizados trabajando con personal de empresas químicas, o pagados por ellas, como algún estudio hecho sobre el más controvertido de los contaminantes hormonales, el bisfenol A. Y se ven , en fin, mezclados los nombres propios de algunos toxicólogos con otros como Dow, Monsanto, Syngenta, Bayer. Más detalles en Science and conflicts of interest: Ties to industry revealed. Ante lo anterior, Daniel Dietrich, el toxicólogo que lideró el polémico editorial en cuestión, y que habría sido asesor de la industria, ha declarado por su parte que “cualquier vínculo entre los editores y la industria es un tema de discusión irrelevante”, añadiendo que no creía que “la discusión sobre conflictos de interés sea útil a nadie porque desvía la atención del asunto real”. No obstante, y precisamente ese es el motivo de la publicación de estos datos porEnvironmental Health News, es probable que haya quien piense que más que desviar la atención, la centra en el asunto real de fondo de por qué una serie de personas sostienen unos planteamientos que cuestiona la mayoría de la comunidad científica involucrada en esta cuestión. Los datos dados a conocer por Environmental Health News, que eran una especie de secreto a voces para muchos conocedores del tema, hacen evidente que los conflictos de interés, en quien debiese hacer Ciencia independiente y no sujeta a los intereses industriales, son algo muy relevante. Porque si estos se dan siempre puede existir la sospecha de que lo que publiquen algunos especialistas, y además en temas tan sensibles como los que tienen que ver con la defensa de la salud pública frente a intereses industriales, pueda ser puesto en cuarentena. ¿Intereses de la industria por encima de la salud? La gran cuestión es si algunas autoridades considerarán que los argumentos de ésos toxicólogos son inconsistentes, teniendo en cuenta además sus conflictos de interés. Y si tendrán o no más en cuenta el verdadero consenso mayoritario de la Ciencia en este tema. ¿Se optará por anteponer los intereses de la poderosísima industria química a los de la defensa de la salud humana y la Ciencia, o será al revés? Son sustancias que se detectan ya en el cuerpo de la mayor parte de los europeos porque están por doquier: plásticos, pesticidas, cosméticos, productos de limpieza…
  10. 10. El momento es crítico. Precisamente ahora el Parlamento Europeo está debatiendo una nueva regulación sobre ese heterogéneo grupo de sustancias conocidas como disruptores endocrinos. Son sustancias que se detectan ya en el cuerpo de la mayor parte de los europeos -porque están por doquier: plásticos, pesticidas, cosméticos, productos de limpieza…- y que la comunidad científica asocia a los problemas de salud más diversos, desde el cáncer a la infertilidad, pasando por el asma, malformaciones congénitas, problemas cognitivos en los niños y muchas otras patologías. Se han publicado decenas de miles de estudios científicos sobre los efectos de estas sustancias. El gran consenso científico existente, estaba llevando a que se avanzara positivamente hacia el establecimiento de una regulación más exigente que sirviese para controlar más eficazmente estas sustancias. Importantes grupos de investigadores suscribieron declaraciones para apoyar el proceso (como la Declaración de Berlaymont o la del Collegium Ramazzini, de las que ya informamos). Todo parecía ir más o menos bien. Por fin la Comisión Europea estaba escuchando la voz de la comunidad científica en esta cuestión y parecía que la protección de la salud iba a ser más tenida en cuenta que los intereses particulares de algunas industrias químicas. De fondo, los poderosos lobbies de la industria química mundial maniobraban. No en balde, lo que suceda en Europa es algo que afectará al comercio internacional global de muchas sustancias. Y fue precisamente en medio de todo ese proceso tan delicado, que se publicó el citado editorial de los editores de ésas revistas de toxicología que ha levantado todo este revuelo. Una toxicología a debate La fabricación de dudas, tal y como bien saben los expertos en estas cuestiones, es algo muy socorrido cuando una serie de grandes intereses económicos se creen amenazados. Se han llegado incluso a publicar libros extensos sobre ello. Es algo tan antiguo como la tinta del calamar. Y se ha venido usando una y otra vez cuando la evidencia científica ponía en aprietos a grandes corporaciones químicas. Según los que definen el fenómeno no hace falta tener razón. Basta con que alguien, con cierta apariencia de “autoridad” en una materia, publique algo que permita decir que hay “controversia”. Y ya está. Algunos políticos y administraciones -tantas veces sujetos a servidumbres- y que a lo mejor se estaban viendo presionados por la fuerza de una evidencia científica real para proteger a la población, encuentran así el agarradero de apariencia “científica” para no actuar, para retrasar unas medidas o para descafeinarlas. Da igual que el consenso mayoritario de la Ciencia sea evidente y que el documento usado como excusa no tenga base. ¿Obedecía el editorial de los toxicólogos a ése tipo de estrategia? Con independencia de esta polémica concreta, ese grupo de toxicólogos causante de la controversia, representa en alguna medida una toxicología discutida cuyos criterios a la hora de decidir qué representa un riesgo y qué es seguro son muy cuestionados por muchos científicos. En especial en este tema de las sustancias que afectan al equilibrio hormonal. Muchas veces, las concentraciones de contaminantes que da por buenas ésa toxicología, como si fuesen seguras para las personas, son enormemente superiores a las que indican infinidad de estudios publicados en las revistas científicas más serias del planeta. Sin embargo, determinadas agencias reguladoras como la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), han mostrado una fuerte tendencia a desoír lo que decían centenares de investigaciones. Un ejemplo de ello es lo sucedido por ejemplo con el bisfenol A, donde se ha hecho más caso de unos pocos informes pagados por la industria que de más de 200 realizados por científicos del máximo peso y publicados por las revistas de investigación más serias del planeta que mostraban que la sustancia puede causar efectos a niveles bajísimos de concentración. También se han hecho públicos
  11. 11. conflictos de interés en los comités de expertos oficiales que han opinado en estas cuestiones, desoyendo el resultado de tantas y tantas investigaciones. El trasfondo de este conflicto es, pues, la existencia misma de cierta toxicología, muy del agrado de la industria y de ciertas esferas oficiales, que lleva mucho tiempo resistiéndose a incorporar lo que la Ciencia lleva décadas descubriendo en miles de investigaciones acerca del verdadero riesgo de muchas sustancias químicas . Porque ésos conocimientos científicos cuestionan profundamente el rigor real de sus evaluaciones de riesgo y hacen surgir dudas acerca de que sean realmente “seguros” los niveles legales de exposición a muchas sustancias que establecen ciertos toxicólogos. Es una toxicología, cómodamente instalada, que ha confiado mucho en estudios pagados por la propia industria, en cálculos matemáticos abstractos para determinar niveles “seguros” de exposición, que ha evaluado toxicidades de sustancias aisladas cuando las sustancias nunca están aisladas y pueden tener efectos conjuntos, que ha estudiado mucho una clase de efectos a corto plazo descuidando otros a largo plazo, que ha analizado efectos de dosis altas olvidándose de los que pueden causar dosis menores, que ha despreciado infinidad de datos epidemiológicos, etc. En definitiva, es la toxicología que ha dado como “seguro” lo que ha Ciencia más seria lleva mucho revelando que puede estar causando una grave crisis sanitaria y ecológica. La toxicología que ha “legalizado” una parte de la contaminación química que hoy padecemos y que, por lo tanto, es probable que deba ser superada para hacer frente a los retos planteados. Lo publicado sobre ésos conflictos de interés, permite ahora ver con otros ojos el editorial que publicaron recientemente estos toxicólogos. Probablemente -como han deslizado algunos científicos- en un afán de estos toxicólogos, más afines a los enfoques de la industria química, de contrarrestar el efecto que tan apabullante consenso científico sobre los riesgos de tantas sustancias estaba teniendo sobre la UE, basado en millares de investigaciones científicas publicadas en las revistas más serias del planeta. La disrupción de la acción de las hormonas masculinas en la vida del feto y las malformaciones, han sido descritas durante décadas en la literatura científica Contundente respuesta científica al editorial de los toxicólogos Antes de conocerse los datos publicados sobre los conflictos de interés de los citados toxicólogos, la comunidad científica ya había respondido contundentemente al editorial de los mismos. Muchos de los primeros espadas mundiales en el asunto de los disruptores endocrinos publicaron una réplica en la revista Environmental Health. Su título, tan contundente como irónico: “Ciencia y política sobre disruptores endocrinos no deben mezclarse: una réplica a una intervención de “sentido común” por parte de los editores de revistas de toxicología”. En el escrito, científicos de todo el mundo criticaban la injerencia de ésos toxicólogos, reafirmándose en que la Unión Europea necesita un control más estricto de las sustancias contaminantes que pueden “enloquecer” nuestras hormonas. Estaban muy preocupados por la confusión que tal editorial podía causar en los momentos críticos en los que están los debates sobre el asunto en Europa. Sobre todo para quien no entienda que pueda haber una toxicología trasnochada , y acaso más que eso, que esté ignorando los dictados de la Ciencia más avanzada. El escrito, firmado por los lideres mundiales en este campo de investigación, adscritos a centros y universidades de medio mundo (Suecia, Dinamarca, Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Canadá, Japón, Noruega, España,
  12. 12. Suiza…), denunciaba que lo dicho por tales editores de revistas de toxicología “ignora la evidencia científica y los principios bien establecidos de evaluación del riesgo químico” y es “inexacto y objetivamente incorrecto” . Los científicos que lo suscriben, entre los cuales se cuentan algunos que han participado en la redacción de informes sobre la cuestión para la Organización Mundial de la Salud, la Agencia Europea de Medio Ambiente y otras entidades, se mostraban preocupados porque el texto publicado por ésos editores parezca diseñado para influir las inminentes decisiones de la Comisión Europea sobre los disruptores endocrinos, contra los enfoques recientemente expresados por los 129 firmantes de la Declaración de Berlaymont. Los científicos se manifestaban “perplejos” por la visión burda que sobre el funcionamiento del sistema hormonal parecía derivarse de las opiniones vertidas por los editores de ésas revistas de toxicología, como si ignorasen cosas básicas, como el “papel que el sistema endocrino tiene en la programación durante el desarrollo, y que la alteración de ésa programación (por la acción de sustancias contaminantes) lleva a efectos irreversibles”. “Tales fenómenos –prosiguen-, por ejemplo, la disrupción de la acción de las hormonas masculinas en la vida del feto y las malformaciones que ello genera, han sido descritas durante décadas en la literatura científica”. Los científicos criticaban también que los citados editores de algunas revistas de toxicología negasen que pudiera hablarse de sustancias que no tengan un umbral seguro de exposición cuando en las propias revistas internacionales de toxicología se manifiestan “principios biométricos y matemáticos ampliamente aceptados acerca de la imposibilidad de establecer umbrales a nivel de poblaciones”. Igualmente, se mostraban sorprendidos, entre otras cosas, por algunas afirmaciones hechas por estos toxicólogos en cuestión que restaban importancia a los estudios realizados con animales (lo que cuestionaría el sentido de buena parte de la propia práctica toxicológica que tanto se basa en ellos). Pero lo que veían como más preocupante es que al criticar el principio de precaución que quiere aplicar la UE, diciendo que no está científicamente fundamentado, los toxicólogos citados parecieran confundir lo que tiene que ver con la Ciencia y lo que tiene que ver con la política. En parecidos términos se pronunció después otro grupo de investigadores, más de un centenar, en una importante declaración publicada por la revista Endocrinology. Entre los firmantes figuraban decenas de editores de las más prestigiosas revistas mundiales en este campo de investigación. Artículo original en “Estrella digital” por Carlos Prada Artículos relacionados: Homosexualidad y Bisexualidad FUENTE: http://mundodespierta.com/2012/05/18/manipulcion-hormonal-y-cerebral-2/

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