Mercurita y el castigo<br />
Llena de incertidumbre, Mercurita llega a la ciudad de Sankar, donde deberá estar el verano, cumpliendo un castigo. <br />...
Darama (“Dara” para los amigos) acoge con alegría a la traviesa hada.<br />-¡Eh! Yo a ti te conozco. Eres el hada esa tan ...
Tal y como le dijo la gobernadora, la mandaron a hacer todo tipo de<br />deberes. Desde barrer la puerta de la entrada de ...
Un día, pasa junto a una fuente, y se queda pensativa.<br />-Hmm. ¿Lo hago, o no lo hago?<br />Entonces, se decide, y echa...
Un soldado ve la travesura y sonríe. Pero al llegar junto al hada, se pone serio, y le dice:<br />-¡Vaya, vaya! Veo que er...
Ya lleva dos semanas, y acaba de recibir una carta de su compañera “Poly”.<br />Solo hace un año que la conoce, pero es su...
-Directora, a Poly y a mí, no nos parece adecuado el castigo de <br />Mercurita. Gracias a ella, se pudo demostrar que Jan...
Tal vez sepáis que durante el verano pasado, Mercurita fue a visitar a su amiga<br />Florenia, a la escuela de hadas de “E...
Amaxo, el barón de Neuria, fue informado de los progresos de<br />lacolonia, y de la mejor actitud de sus pobladores. Aunq...
Mis argumentos, en vez de tranquilizar a la reina, la <br />enfurecieron aún más.<br />-¿Así que nació en Neuria? ¡Pues ya...
Seguramente os preguntaréis el motivo de que una mujer como Jantia, <br />estuviera dando clases a unas haditas. Siento te...
Bueno, Mercu. Ya sabes lo que hay. Es evidente que necesitas<br />ayuda. Cuenta conmigo, pero sabes que soy novata. Me lle...
-¡Vaya! Pues sí que son malas noticias. Tanto, que<br />me pregunto si Poly no me está gastando una broma<br />de mal gust...
Las dos mujeres se ponen a charlar entre ellas, cuando la <br />hadita se vuelve. Si quieren decirle o hacerle algo, es ev...
Llena de miedo y tristeza, va en busca de la gobernadora. Al verla, la<br />abraza, y rompe a llorar. Luego le enseña la c...
La gobernadora se acerca a las recién llegadas.<br />-Buenos días, señoritas ¿Qué les trae por aquí?<br />-Me parece a mí,...
-Ah, dígame ¿Qué es lo que quieren decirle?<br />-Lo siento, pero es un asunto privado. Es entre ella y<br />nosotras.<br ...
-¡Asesinas! No permitiré que la maten.<br />-Si esa niña es razonable, no tiene por qué morir. Son órdenes<br /> de la rei...
La triste Mercurita, ha estado observando detrás de la puerta, <br />y se desespera cuando ve que la gobernadora, cede a l...
Así es. Las brujas, no tardan en encontrarla, y se ríen de<br />ella.<br />-¡Ja, ja, ja, ja! Mira Casia en ese rincón. Ya ...
Siguiendo un impulso, el hada, coge la bolsa. Arkala, saca un<br />pergamino, al tiempo que responde llena de júbilo:<br /...
Pero ella sigue corriendo, sin detenerse. Justo al bajar de las escaleras, ve<br /> un aterrador destello. Una de las bruj...
A las dos brujas, no les hace gracia meterse en las estrechas<br />callejuelas.<br />-Ten prudencia, a partir de ahora. Po...
Al llegar a una esquina, se encuentra el paso<br />cortado. <br />-¡Oh, qué rabia! Un callejón sin salida…o casi. <br />Ah...
Hasta ese momento, las brujas estaban desorientadas, pero<br />al escuchar la bolsa del dinero caer al extremo de la tapia...
El peso del dinero es un grave obstáculo, y le resta velocidad, además del <br /> molesto tintineo de las monedas.  Así qu...
Mercurita, por fin llega al mercado. Eso la alegra. No le<br />gustan las estrechas y solitarias callejuelas de Sankar.<br...
El hada ve a un grupo de personas, bailando. Parece que <br />son cómicos, o ciudadanos pertenecientes a algún grupo<br />...
Inesperadamente, Mercurita abre la bolsa, y sin dejar de andar, se pone a lanzar puñados de monedas al aire, al tiempo que...
Al percatarse de lo que está sucediendo, las brujas corren como pueden, para impedirlo. Pero es demasiado tarde. La <br />...
La furiosa Arkala, paga su enfado, con su compañera.<br />-¡Estúpida! Por culpa tuya, se nos ha escapado. Y el dinero, es ...
Cuando la daban por perdida, la ven sentada en un rincón discreto. Tiene aspecto de estar cansada. De inmediato, se dirige...
Al ver que siguen avanzando, Mercurita vuelve a protestar.<br />-¡Yo no os he hecho nada. Habéis empezado vosotras! ¡Dejad...
Luego se eleva a una altura prudencial, y saca su varita.<br />La bruja dispara, pero Mercurita pega un “Salto Mágico” y e...
Tras eso, lanza su conjuro, antes de que las brujas, reaccionen.<br />-Tomad nota de éste hechizo. Cuesta muy poca energía...
En cuanto las toca, emiten un fuerte destello que dura unos segundos.  Ahora Mercurita, es oficialmente, vencedora de <br ...
Pero la gobernadora, ordena que sean encarceladas de inmediato, para que sean llevadas a juicio. No solo se les acusa de i...
Mercurita le pregunta a Darama, por qué ha detenido a las dos brujas.<br />-No es que me caigan bien, pero ya sabes…es la ...
La reina Denka, siguió el enfrentamiento, desde su  bola de cristal. No pudo evitar sentir un escalofrío, cuando vio a Mer...
Esta aventura, está basada en mi futuro libro “Mercurita y sus amigas” del que soy autor. Es la<br />segunda parte de la s...
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Mercurita Y El Castigo

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La traviesa hada, se dispone a pasar el verano, en una ciudad, castigada por haberse portado mal durante el curso. Pero ¿No es demasiado castigo, dejarla sin vacaciones?

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Mercurita Y El Castigo

  1. 1. Mercurita y el castigo<br />
  2. 2. Llena de incertidumbre, Mercurita llega a la ciudad de Sankar, donde deberá estar el verano, cumpliendo un castigo. <br />Antes que nada, deberá presentarse a Darama, la gobernadora. Esta, fue una profesora temporal, en la escuela de hadas.<br />Ahora gobierna Sankar, en sustitución de su enfermo tío. Antes de verla, se toma un respiro para abrir su equipaje, y <br />colocarse las alitas de hada reglamentarias, en la espalda y presentarse con la varita. No sabe qué es lo que le espera, pero <br />al menos se tranquiliza un poco, sabiendo que en Sankar, respetan mucho los derechos humanos. Eso no es tan frecuente en<br /> las frías regiones del norte. El caluroso y acogedor sur, es diferente.<br />
  3. 3. Darama (“Dara” para los amigos) acoge con alegría a la traviesa hada.<br />-¡Eh! Yo a ti te conozco. Eres el hada esa tan inquieta…¡Vaya, no recuerdo<br /> tu nombre! Pero dime ¿Qué te trae por aquí?<br />-Hola “Dara”. Me llamo Mercurita, y me envía la directora, a ponerme a <br />tu disposición durante el verano, por haberme portado mal durante éste <br />curso. Pronto te mandará una carta, confirmándolo. Pero es mentira. No <br />te creas todo lo malo que se dice de mí. <br />-¡Ja, ja, ja, ja! Cuando estuve en tu escuela, ya tenías fama de traviesa.<br /> Debes de haber hecho algo muy gordo, para que estés todo el verano <br />castigada. Ya me contarás tu versión, cuando tengas un rato libre. Ahora<br />desayuna, luego ve al conserje, y dile de mi parte, que te busque una <br />habitación, y ropa civil. Ahora no estás en la escuela, y no vas a hacer<br />labores de magia. Así que quítate el uniforme de verano. Luego te<br />presentarás en el puesto de guardia, y dile al capitán, que te busque<br />una ocupación. Allí, siempre hay algo que hacer. Si eres buena, te dejaré<br />las tardes libres.<br />-Gracias, gobernadora¿Te gusta mi varita? La estrella azul, me la <br />concedieron el año pasado, por ayudar en una colonia. Como puedes ver,<br />no soy tan mala como se dice.<br />
  4. 4. Tal y como le dijo la gobernadora, la mandaron a hacer todo tipo de<br />deberes. Desde barrer la puerta de la entrada de la ciudad, a fregar en la<br />cocina. Lo más frecuente, era ir a por agua. Tenía que traer cubo tras<br />cubo, no solo para beber, sino para limpiar. No son trabajos <br />excesivamente pesados, pero sí, muy entretenidos. Por suerte, nuestra<br />amiguita se lo toma con resignación. <br />-Menos mal que éste es el último cubo. Dentro de <br />poco regresarán los patrulleros, y sus caballos, suelen<br />venir sedientos de tanto caminar. Es increíble. Beben<br />como elefantes. <br />
  5. 5. Un día, pasa junto a una fuente, y se queda pensativa.<br />-Hmm. ¿Lo hago, o no lo hago?<br />Entonces, se decide, y echa detergente en el agua.<br />-Lo siento, pero si no lo hago, jamás me lo perdonaré <br />¡Je, je, je, je! Se dice a sí misma, sonriendo con maldad.<br /> De inmediato empieza a salir espuma <br />descontroladamente.<br />
  6. 6. Un soldado ve la travesura y sonríe. Pero al llegar junto al hada, se pone serio, y le dice:<br />-¡Vaya, vaya! Veo que eres una niña muy traviesa ¿Te gustaría que se lo dijera a la gobernadora?<br />-No lo hagas por favor. Si se lo dices, me castigará. Además, mira que bonito ha quedado. Más que una travesura es una obra <br />de arte.<br />-Tienes suerte de haberme cogido de buen humor, pero la próxima vez, se lo diré. <br />
  7. 7. Ya lleva dos semanas, y acaba de recibir una carta de su compañera “Poly”.<br />Solo hace un año que la conoce, pero es su mejor amiga. Tras acabar la <br />jornada, aprovecha para leerla. <br />Querida “Mercu”: Espero que estés bien. Presta atención a <br />lo que voy a contarte, porque es importante para ti. Al poco<br />de irte, seguí con las internas. El colegio estaba casi vacío. A<br />las mayores, les quedaba poco más de una semana de clase.<br />Así que antes de que se fueran, convencí a Titania, la <br />delegada de 8º curso, para que me acompañara a ir a hablar<br />con la directora, ya que temía que no me hiciera caso, o me <br />diera la espalda. Como sabes, tengo una gran intuición. <br />Había algo oscuro en tu castigo. Todo el verano castigada, es<br />demasiado duro para una travesura leve. Y si fuera grave, <br />ya estarías expulsada. Titania opinaba lo mismo que yo.<br />
  8. 8. -Directora, a Poly y a mí, no nos parece adecuado el castigo de <br />Mercurita. Gracias a ella, se pudo demostrar que Jantia, obligaba<br />a sus alumnas, a leer libros de terror, y participar en sesiones de <br />espiritismo. Su error fue, que lo demostró usando métodos poco<br />convencionales, y algo peligrosos. Pero dígame ¿Merece ser<br />castigada por ello?<br />La directora no se inmutó, aunque me miró con <br />seriedad, quizás reprochándome que hubiera llamado a Titania, en vez de hablarle a solas. Luego, dijo:<br />-Titania, Poly. Coged las sillas y acercaros. Quiero <br />contaros una historia.<br />
  9. 9. Tal vez sepáis que durante el verano pasado, Mercurita fue a visitar a su amiga<br />Florenia, a la escuela de hadas de “El Barrizal” en la región de Neuria, que es <br />donde nació. Le comunicaron que estaba ayudando en una colonia. Como no<br />sabía el camino, varias hadas la acompañaron. Dicha colonia es una ciudad <br />destruida, rodeada por la salvaje Naturaleza, y habitada por presos, a los que<br />los guardianes obligan a trabajar, a punta de espada. Las hadas van allí, para<br />ayudarlos, y suavizar tensiones. <br />Florenia sintió una gran alegría, al ver a su amiga, y le<br />contó los muchos problemas que tenía. El principal de <br />todos, era la escasez de hadas y de voluntarios para<br />ayudar. <br />Mercurita, se conmovió, y se ofreció a ayudar durante <br />el verano, pese a su corta edad y no pertenecer a la<br />misma escuela de hadas, sobre la que recaía el cuidado<br />de la colonia. <br />Su entusiasmo hizo que la mayoría de sus <br />acompañantes, también se animaran a ayudar. Ante<br />tanta voluntad, fueron admitidas por los responsables. <br />
  10. 10. Amaxo, el barón de Neuria, fue informado de los progresos de<br />lacolonia, y de la mejor actitud de sus pobladores. Aunque aún <br />había mucho por hacer, invitó a varios nobles y personalidades <br />Importantes, a visitarla. Entre ellos, me encontraba yo, y la <br />reina Denka III de Lamokia, de incógnito.<br />Pese a su avanzada edad, tiene una vista excelente, y no<br />tardó a ver a Mercurita, con su uniforme celeste.<br />-¡Casia! ¿Ha visto eso? ¿Qué hace ese hada en un lugar<br />como éste?<br />-Ah sí. Hace un rato, que hablé con ella. Ha venido a visitar <br />a una amiga, y viendo que necesitaban ayuda, se ofreció<br />voluntaria para ayudarles.<br />-¡Pués bien podría haber hecho lo mismo en mi reino! Hay<br /> muchos lugares que necesitan ayuda, y somos nosotros,<br /> los que le estamos pagando sus estudios.<br />-Alteza, ella nació en Neuria. Esta es la tierra que la vio<br /> nacer. Vino aquí, impulsada por la nostalgia.<br />
  11. 11. Mis argumentos, en vez de tranquilizar a la reina, la <br />enfurecieron aún más.<br />-¿Así que nació en Neuria? ¡Pues ya que le gusta <br />tanto, que se quede aquí! Encárguese de encontrar<br />una excusa, para echarla. De camino, le anulará sus<br /> estudios y logros. De esa manera, si quiere seguir<br /> estudiando la carrera de hada en otro centro, deberá <br />hacerlo desde el principio. <br />No estaba de acuerdo con esa forma de pensar, tan<br />poco apropiada para éstos tiempos, pero no dije nada<br />confiando en que se le pasaría el enfado , o se olvidaría<br />del asunto. Me equivoqué.<br />Afortunadamente, éste año, hizo muy<br />buenas amigas en la escuela. Te conoció a<br />Ti; Poly, y también a Anasti, y a Cleo. Al jefe de estudios, Fando, no le gustó que la reina quisiera expulsarla, y la protegió siempre que pudo, dentro de sus limitaciones. <br />Gracias a él, y a vosotras, Mercurita no cayó en las provocaciones de las alumnas mayores que fueron sobornadas por la reina, para motivar su expulsión. <br />
  12. 12. Seguramente os preguntaréis el motivo de que una mujer como Jantia, <br />estuviera dando clases a unas haditas. Siento tener que decir, que fue un<br />error mío. Entre las muchas profesoras que dejaron sus solicitudes para<br />trabajar en la escuela, había una tal “Jana Berea”, con un brillante<br />historial. Pero confundí su nombre con el de “JantiaBerek” y llamé a la<br />persona equivocada. Lo que sucedió a continuación, no fue ninguna<br />sorpresa. Mercurita y ella son conflictivas, y totalmente opuestas. Era <br />lógico, que acabaran enfrentadas. Como sabeis, dicho enfrentamiento se<br />saldó con la expulsión de Jantia, pero la traviesa hada, estuvo cerca de ser<br />echada. Menos mal, que aparecieron los libros, y eso inclinó la balanza a <br />su favor. Sin embargo, la castigué a ayudar durante el verano en Sankar,<br />para compensar el enfado de la reina, y esperar que se diese por <br />satisfecha. <br />Su respuesta no se hizo esperar. Ahora era aún más rencorosa. <br />Quería que Mercurita dejara su carrera de hada para siempre <br />o morir. Me acusaba de ser demasiado blanda, pero<br />comprendía que sus deseos solo serían satisfechos por su<br />guardia personal; las temidas brujas de Wamian, llamadas así,<br />en memoria de una profesora que tuvo. Mandaría a dos de<br />ellas; Arkala, y Casia, a darle un ultimátum a la hadita.<br />“Quizás me equivoqué de Casia. Esta es una aprendiz con <br />mucho futuro. Lo que Casia la directora no consiguió, lo<br />conseguirá, Casia la bruja”. Escribió la reina, con burla. <br />Lo siento mucho, creí que castigando a Mercurita, conseguiría<br />su perdón, y en vez de eso, me temo que la he llevado a una<br />encerrona. Dijo la directora, apesadumbrada.<br />
  13. 13. Bueno, Mercu. Ya sabes lo que hay. Es evidente que necesitas<br />ayuda. Cuenta conmigo, pero sabes que soy novata. Me llevé<br />una desagradable sorpresa, cuando le pedí a Titania, que me <br />ayudase. Pero muy temblorosa me dijo que no podía, ya que <br />tenía cosas importantes por hacer. Dicho esto, se fue, dejándome<br />con la palabra en la boca. Ya ves, no te puedes fiar de nadie. Se<br />veía muy amistosa durante el curso, siempre intentando ayudar.<br />Pero cuando más la necesitas, te decepciona. Cleo y Anasti se <br />fueron con sus padres, pero dudo que pudiera contar con ellas. Es<br /> mejor dejarlas donde están, ya que son aún más novatas que yo. <br />Lo primero que me pregunto es cómo voy a ir a Sankar volando, <br />si apenas he volado un par de veces, y regular. Me da vueltas la <br />cabeza, con solo pensarlo. Así que he decidido ir a la biblioteca, y <br />ver si encuentro algo que me pueda servir. Creo que pediré consejo<br /> a la vieja bibliotecaria. Ella es muy veterana. Un abrazo. Poly.<br />
  14. 14. -¡Vaya! Pues sí que son malas noticias. Tanto, que<br />me pregunto si Poly no me está gastando una broma<br />de mal gusto. Hmm. Creo recordar que Titania tenía<br />una prima llamada Casia, y estaba interesada en ser<br />bruja. Las amigas se burlaban de ella, preguntándole<br />por su prima. Siempre se ponía seria, cuando se lo<br />mencionaban. Son las típicas bromitas escolares<br />que se suelen gastar cuando alguien tiene algún <br />pariente cuyo nombre es igual o parecido al de un<br />profesor del colegio.<br />¿Será la misma bruja, y por eso no quiere ayudarme?<br />¿O es solo coincidencia? Hay tantas Casias en ésta<br />región…Piensa Mercurita. <br />De pronto, se pone en guardia. Hay dos personas, que no la pierden de<br />vista. Eso es lógico, ya que la gente siente mucha curiosidad, cuando<br />ve a un hada. Algunos, incluso la miran a escondidas, porque sienten<br />respeto. Mercurita lo ve normal, y se ha acostumbrado a ello. Pero tras<br />leer la carta, no se siente tranquila, y presta más atención a su alrededor. <br />
  15. 15. Las dos mujeres se ponen a charlar entre ellas, cuando la <br />hadita se vuelve. Si quieren decirle o hacerle algo, es evidente<br />que aún no están preparadas, o no se ponen de acuerdo, <br />sobre la forma de actuar.<br />Mercurita, se da la vuelta, como si no<br />hubiera pasado nada, pero mira con<br />disimulo, el reflejo de las ventanas. Eso<br />le confirma, que esas dos mujeres están<br />siguiéndola. Y a juzgar por su forma de <br />vestir, parecen brujas. Aunque también<br />podrían ser brujas mercenarias en busca<br />de trabajo; eso es normal. Pero algo le<br />dice a la hadita, que esas dos, son las <br />siniestras mensajeras de la reina, de las<br />que Poly le habló en su carta. <br />
  16. 16. Llena de miedo y tristeza, va en busca de la gobernadora. Al verla, la<br />abraza, y rompe a llorar. Luego le enseña la carta. Esta, trata de <br />consolarla.<br />-Venga, no es nada. Tranquilízate. Es solo una broma de tu amiga.<br />Nadie quiere hacerte daño. Es tu imaginación. Tu sabes que la gente<br />suele ser muy curiosa cuando ve a un hada.<br />Mercurita no duda de la buena voluntad de Darama, pero cree que<br />se equivoca. <br />En ese momento, las dos mujeres se acercan a la <br />gobernadora. Parece evidente, que quieren hablar con<br />ella. Mercurita se mete a toda prisa, dentro del edificio.<br />Los guardias que han oído los temores de la pequeña<br />hada, las miran con desconfianza. <br />
  17. 17. La gobernadora se acerca a las recién llegadas.<br />-Buenos días, señoritas ¿Qué les trae por aquí?<br />-Me parece a mí, que sabe muy bien lo que nos trae.<br />Dice la joven Casia, en tono burlón. Su compañera le <br />reprocha con la mirada sus malos modales, y toma la<br />Palabra con educación. Pese a formar parte del reino<br />de Lamokia, Sankar es una ciudad muy respetuosa <br />con la ley. Tal vez fuera por eso, por lo que la directora<br />mandó allí, a Mercurita. <br />-Buenos días, gobernadora. Ella es Casia, y yo me llamo Arkala.<br /> Somos miembros de la guardia personal de la reina Denka y <br />queremos hablar con el hada que se llama Mercurita, que hace un <br />rato hemos visto con usted.<br />Darama se estremece. Empieza a creer que los temores de la joven<br />hada, son reales. <br />
  18. 18. -Ah, dígame ¿Qué es lo que quieren decirle?<br />-Lo siento, pero es un asunto privado. Es entre ella y<br />nosotras.<br />La gobernadora, no está conforme con esa respuesta.<br />-Si no me dicen en qué consiste el asunto, no dejaré que<br />la vean.<br />-¡No se meta en ésto! Cumplimos órdenes de la reina.<br />-Esa niña está bajo mi protección. O me enseñan esa<br /> orden, o las encierro ya mismo, en los calabozos.<br />Muy a su pesar, Arkala le enseña las instrucciones de la reina. La <br />gobernadora, se llena de horror al leerlas.<br />-¡No puede ser verdad! Pero si Mercurita, es solo una niña.<br />-Pues ya lo ve, querida. Es totalmente real.<br />
  19. 19. -¡Asesinas! No permitiré que la maten.<br />-Si esa niña es razonable, no tiene por qué morir. Son órdenes<br /> de la reina, y debe acatarlas, como también las acatamos<br /> nosotras ¡Es lo que hay! ¡Si no le gusta, dimita!<br />Al ver el mal ambiente creado, uno de los guardias interviene.<br />-Hagan el favor de tratar con educación a la gobernadora, y <br />de suavizar sus modales. <br />-Veo que no tengo más remedio que acatar esa orden. Al <br />menos, garantíceme que usará toda su paciencia, para que no<br />sea necesario matarla.<br />-¡Ni lo dude! No somos asesinas. Insistiremos una y otra vez,<br /> hasta que logremos convencerla ¿Verdad Casia? <br />-¡Por supuesto!<br />
  20. 20. La triste Mercurita, ha estado observando detrás de la puerta, <br />y se desespera cuando ve que la gobernadora, cede a las brujas<br />Lo único que se le ocurre, es esconderse en uno de los cuartos <br />para invitados, que hay vacíos en el edificio de gobierno, y esperar<br />a que se cansen de buscarla, y se vayan . Pero teme que no sirva<br />de mucho.<br />
  21. 21. Así es. Las brujas, no tardan en encontrarla, y se ríen de<br />ella.<br />-¡Ja, ja, ja, ja! Mira Casia en ese rincón. Ya hemos <br />encontrado a la ratita ¡No temas! No vamos a hacerte <br />daño. Anda, ven. Tenemos que hablar. <br />-Mira lo que tengo en la mano. Es una bolsa con dinero. Todo<br />para ti. Con ésta cantidad, hay suficiente como para comprar <br />tres casas. No negarás, que la reina es generosa ¿Y a cambio<br />de que? Basta con que dejes tu carrera de hada. Pero piensa<br />¿Para qué quieres ser un hada, si con éste dinero podrás vivir<br />con comodidad, el resto de tu vida?<br />-Eh…sí. Supongo que sí. Contesta Mercurita, aturdida.<br />
  22. 22. Siguiendo un impulso, el hada, coge la bolsa. Arkala, saca un<br />pergamino, al tiempo que responde llena de júbilo:<br />-¡Muy bien! Eres muy razonable. Pero para confirmar tu decisión,<br />debes de firmar con una gota de tu propia sangre, en éste papel. <br />Casia, mira a ver si encuentras una aguja, u objeto punzante por<br />ahí, para que firme nuestra amiga.<br />Mercurita está inquieta. Ella no tiene intención de abandonar su<br /> carrera de hada. Si aceptara el trato y luego no lo cumple, le<br /> alcanzará una terrible maldición, que puede costarle la vida.<br />¿Qué hacer ahora? Esas mujeres de diplomacia engañosa, no son sus amigas. Las<br /> manda una reina siniestra, para obligarla a firmar algo que no le gusta. Por lo tanto,<br /> de acuerdo a su forma de pensar; ese dinero, es botín capturado al enemigo, y por<br /> ello, de su propiedad. Se considera muy libre de hacer con él, lo que quiera, sin <br />cuestionarse si eso es robar. Así que lo mejor que se le ocurre hacer es huir…pero <br />sin soltar la bolsa ¡Ahora es suya, faltaría más!<br />-¡Eh! ¿A dónde vas? No puedes irte sin firmar. Dice la sorprendida Arkala. <br />
  23. 23. Pero ella sigue corriendo, sin detenerse. Justo al bajar de las escaleras, ve<br /> un aterrador destello. Una de las brujas le ha lanzado un hechizo de<br />ataque, probablemente el “Llamarada” de uso muy común entre ellas, y de<br /> terrible fama. Eso demuestra la poca paciencia de las dos mujeres, pese a<br /> la palabra dada a la gobernadora. El asunto es serio. Muy serio.<br />En el exterior, Mercurita sale por la parte de atrás del<br />edificio. Para despistar mejor a sus perseguidoras, se<br />mete por los laberínticos callejones de la ciudad. <br />
  24. 24. A las dos brujas, no les hace gracia meterse en las estrechas<br />callejuelas.<br />-Ten prudencia, a partir de ahora. Podrías cruzarte con alguien<br />mientras cruza la esquina, y alcanzarlo. Tendríamos problemas.<br />Dice Arkala.<br />-Descuida, no soy tan torpe como piensas. Le responde Casia,<br />molesta. <br />Pero las calles están casi vacías. Eso es una desventaja para<br />la pequeña hada. Así que trata de encontrar un atajo, que la <br />lleve al centro de la ciudad.<br />
  25. 25. Al llegar a una esquina, se encuentra el paso<br />cortado. <br />-¡Oh, qué rabia! Un callejón sin salida…o casi. <br />Ahora tendré que saltar esa valla. En el cole era <br />mi entretenimiento favorito. Es lo malo de<br />tener amigas. Por respeto a ellas, no hago tantas<br />travesuras como antes. Es casi tan alta, como la <br />del cole. ¿Habré perdido facultades? <br /> Piensa la pequeña hada. <br />-Bien, habrá que intentarlo. Primero lanzaré el dinero, para que no me <br />estorbe, y luego veré si puedo saltarla yo. <br />Mercurita sabe que el golpear de la bolsa al suelo, la puede delatar, pero<br />lo considera como un mal inevitable. Reza en su interior para que sus<br />perseguidoras no le den importancia, y lo confundan con uno de los tantos<br />sonidos procedentes de las casas cercanas. <br />
  26. 26. Hasta ese momento, las brujas estaban desorientadas, pero<br />al escuchar la bolsa del dinero caer al extremo de la tapia,<br />creen adivinar, que Mercurita está cerca.<br />-¿Has oído, Casia? Parece que estamos sobre la pista de esa<br />pícara ladrona. <br />-¡Déjamela a mí ¡No soporto a las hadas!<br />Las brujas llegaron justo a tiempo de verla cogiendo la <br />bolsa, y salir corriendo. La enfurecida Casia, lanzó dos <br />disparos, pero sin suerte. Uno de éstos, quemó un poco de<br />hierba, y el otro rompió un trozo de la tapia. <br />-¡Ven aquí y suelta lo que no es tuyo, ladrona! Dice Casia,<br /> furiosa por haber fallado.<br />-¡Ni loca! ¡Y no soy una ladrona! Exclama Mercurita,<br /> ofendida.<br />
  27. 27. El peso del dinero es un grave obstáculo, y le resta velocidad, además del <br /> molesto tintineo de las monedas. Así que huye, todo lo más silenciosamente<br /> que puede. Ni se le pasa por la cabeza, soltarlo. Quiere hacer un buen uso de<br />él. Su vestido tiene unos arañazos, causados al saltar la tapia.<br />Lo que ella no sabe, es que las brujas, también tienen problemas. A<br />Casia, le cuesta trabajo subir al muro.<br /> -Arkala, ayúdame, por favor. Esa niña me ha debido de<br /> echar una maldición. Me siento muy débil.<br />Su compañera la ayuda, pero se burla de ella.<br />-Estúpida aprendiz, no es una maldición ¿No sabes que los hechizos, consumen energía? Y los de ataque, más que de cualquier otro tipo. Has lanzado tres de ellos, y es imposible que te sientas en plena forma. Hasta dentro de unas horas, no recuperarás toda tu energía.<br />-¡Eres muy cruel! Debías habérmelo dicho.<br />-¿Por qué? Es tu obligación, saberlo.<br />
  28. 28. Mercurita, por fin llega al mercado. Eso la alegra. No le<br />gustan las estrechas y solitarias callejuelas de Sankar.<br />Curiosamente, sus enemigas también se alegran.<br />-¡Bien! Ya la tenemos cogida. Cuando estemos un poco más cerca,<br />gritaremos: “¡Coged a esa ladrona!”. Evidentemente, no irá muy<br />lejos. Cuando los ciudadanos, le corten el paso, la coseremos a <br />cuchilladas y cogemos el dinero que nos ha robado. Para evitar <br />que se enfaden, les enseñaremos las órdenes de la reina, y nos<br /> dejarán en paz. Así que ¡Animo, Casia! Esfuérzate, que nuestra <br />misión, está casi cumplida. La reina nos premiará, si la hacemos<br /> bien.<br />-De acuerdo. Dice su compañera. <br />
  29. 29. El hada ve a un grupo de personas, bailando. Parece que <br />son cómicos, o ciudadanos pertenecientes a algún grupo<br />de danza. Un soldado que tiene el día libre, se ha unido a <br />ellos.<br />Uno de los bailarines, al verla indecisa, exclama:<br />-¡Eh niña, anímate y baila con nosotros! <br />Mercurita, ve a sus dos perseguidoras dirigirse hacia ella. Aún<br />están un poco lejos, pero no tardarán en darle alcance.<br />-Sí, creo que me uniré a vuestra fiesta. Seré muy breve, pero me<br />uniré. <br />
  30. 30. Inesperadamente, Mercurita abre la bolsa, y sin dejar de andar, se pone a lanzar puñados de monedas al aire, al tiempo que grita:<br />-¡Yo regalo dinero! ¡Yo regalo dinero! ¡El que lo coja, <br />suyo es! ¡Aceptad éste obsequio de la reina Denka, a la ciudad de Sankar! ¡Yo regalo dinero! Dice en tono burlón una y otra vez, hasta que se queda sin nada.<br />Algunos ciudadanos, creen que se ha vuelto loca. Otros piensan, que es realmente una enviada de la reina. Da igual. Todo el que puede, se acerca a coger las monedas. Mercurita guarda en uno de sus grandes bolsillos, el saquito vacío. Luego huye, y se esconde. <br />
  31. 31. Al percatarse de lo que está sucediendo, las brujas corren como pueden, para impedirlo. Pero es demasiado tarde. La <br />multitud, les impide ver donde se ha metido la pequeña hada. Cuando les piden a los ciudadanos, que devuelvan el dinero<br />que han cogido, unos se burlan de ellas y otros se ofenden, pero no recuperan ni una sola moneda. Ahora entienden para<br />qué quería el dinero, la traviesa niña. Después de todo, un hada que ama el dinero, pierde sus poderes. Solo lo usan cuando<br />realmente lo necesitan, y para ayudar a los demás….o para facilitarles la huida, como en el caso de Mercurita. <br />-Así que esa niña os ha robado el dinero, para repartirlo ¡Ja, ja, ja, ja! Eso no hay quien se lo crea.<br />-Y si fuera cierto, bien hecho está. De vez en cuando, hay que pensar en los demás. Dice una mujer.<br />-No hagáis caso a éstas desvergonzadas oportunistas. Esa niña, es una enviada de la reina. Dice otra mujer.<br />
  32. 32. La furiosa Arkala, paga su enfado, con su compañera.<br />-¡Estúpida! Por culpa tuya, se nos ha escapado. Y el dinero, es ahora irrecuperable. Eso no le va a gustar<br />a la reina ¡Así que vete preparando una excusa, para que el castigo sea menor! <br />-¡Eh, sin ofender! Si estoy cansada, es porque me esforcé en cumplir con la misión de la mejor forma <br />posible. En cambio tú, no has hecho nada más, que quejarte. Eres tú, la que debe prepararse para el castigo. <br />La traviesa niña, desde su escondite, contempla con alegría los apuros de las brujas. Se considera feliz por haber repartido el dinero entre la<br />gente sencilla , consiguiendo despistar a sus enemigas, durante el reparto. Estas, están que muerden. Al fracaso de no haber conseguido que renunciara a su carrera, hay que añadir la pérdida monetaria. Eso pondrá de peor humor, a la rencorosa reina. <br />
  33. 33. Cuando la daban por perdida, la ven sentada en un rincón discreto. Tiene aspecto de estar cansada. De inmediato, se dirigen hacia ella.<br />-Hola, pequeña. Estamos encantadas de volver a verte. Ya creíamos que te habías ido. Dice Casia, con ironía.<br />El hada al verlas, protesta con actitud infantil.<br />-¡Eh! ¿Vosotras nunca os cansáis? Esperad al menos a que <br />descanse. No seáis tramposas.<br />
  34. 34. Al ver que siguen avanzando, Mercurita vuelve a protestar.<br />-¡Yo no os he hecho nada. Habéis empezado vosotras! ¡Dejadme en paz de una vez!<br />-¡Niña estúpida! ¿No eres capaz de comprender, que esto no es un juego? Dice Arkala, furiosa.<br />
  35. 35. Luego se eleva a una altura prudencial, y saca su varita.<br />La bruja dispara, pero Mercurita pega un “Salto Mágico” y esquiva el impacto. Eso sorprende a sus perseguidoras, que no<br /> esperaban semejante maniobra.<br />-¡Fallaste! Pensé que lo harías mejor que Casia. Me has decepcionado.<br />
  36. 36. Tras eso, lanza su conjuro, antes de que las brujas, reaccionen.<br />-Tomad nota de éste hechizo. Cuesta muy poca energía, y es muy<br /> eficaz. Comprobadlo vosotras mismas ¡Je, je, je, je!<br />Es el llamado “Lodazal”. De inmediato se ven rodeadas por una <br />amplia masa de lodo que sale de detrás. Los setos y los asientos, <br />dificultan asimismo la huida de las brujas hacia delante, o los lados,<br /> y fueron atrapadas con rapidez. Para colmo, la cansada Casia, se <br />agarra a Arkala, para que la ayude a salir, y con ello ambas <br />comparten el mismo destino. Todo eso fue tenido en cuenta por la<br /> inteligente hada, que escogió ese terreno, tan favorable para sus <br />planes.<br />Las asustadas brujas, temen ahogarse, y tratan <br />de agarrarse a los arbustos cercanos, al tiempo <br />que suplican por sus vidas. Mercurita, las tranquiliza.<br />-Tranquilas, cerditas. Son solo cien centímetros de<br /> barro, más o menos ¡Ah! Pero de ahí no vais a salir,<br /> hasta que juréis por vuestras vidas, que no me <br />volveréis a atacar, a mí, ni a nadie de mi entorno!<br />-Pero la reina nos mandó…Dijo Casia.<br />-Nada de excusas. Juradlo ahora mismo, si no queréis <br />que me enfade, y os envíe un hechizo de abejas<br /> furiosas.<br />Las apuradas brujas, lo juran de inmediato. <br />-Bien. Ahora si no os importa, sigamos con las normas<br />mágicas, y lanzad las varitas cerca de mi alcance.<br />Estas obedecen, y Mercurita las recoge.<br />
  37. 37. En cuanto las toca, emiten un fuerte destello que dura unos segundos. Ahora Mercurita, es oficialmente, vencedora de <br />las dos brujas. Estas pierden sus poderes temporalmente, y añaden experiencia mágica al hada.<br />-Ahora podéis ir a contarle a la reina, lo bien que lo hemos pasado ¡Je, je, je, je! Recordad que si rompéis vuestro <br />juramento, no tardaréis en fallecer dolorosamente.<br />
  38. 38. Pero la gobernadora, ordena que sean encarceladas de inmediato, para que sean llevadas a juicio. No solo se les acusa de intento de asesinato, sino también de poner en peligro la vida de los ciudadanos. Al bajar a los calabozos, Casia tiene un gesto chulesco, al decir:<br />-No importa, estaremos poco tiempo encerradas.<br />Su compañera prefiere no hablar, por prudencia. <br />
  39. 39. Mercurita le pregunta a Darama, por qué ha detenido a las dos brujas.<br />-No es que me caigan bien, pero ya sabes…es la costumbre de dejar marchar, a tu enemigo vencido.<br />-Es que además de atacarte a ti, han causado inquietud entre la población. Yo estoy sustituyendo a mi tío, y entiendo poco de leyes, así que he llamado a éste señor que es abogado, para que nos instruya acerca del comportamiento de esas brujas.<br />-Verá, gobernadora. La pretensión de esas mujeres, no era legal. Nadie puede pretender obligar a nadie a hacer cualquier<br />cosa, usando un papel con la firma de la reina. Eso es chantaje. Para que tenga validez, ha de emitirse un bando público, o<br />una orden judicial. Este reino, tiene sus leyes, y la reina no puede ignorarlo. <br />
  40. 40. La reina Denka, siguió el enfrentamiento, desde su bola de cristal. No pudo evitar sentir un escalofrío, cuando vio a Mercurita sosteniendo las varitas mágicas de sus enemigas derrotadas.<br />-Mis brujas…mis queridas brujas. Han sido vencidas por esa niña. Ya me advirtieron que es muy hábil, pero no me lo quise creer.<br />Ella pretendía acabar con la carrera de Mercurita, de forma discreta e ilegal, pero le ha sido imposible. Ahora, si quiere hacerlo, tendrá la difícil tarea de buscar pruebas sólidas, o arriesgarse a perder su delicada popularidad. Denka, prefiere ser prudente.<br />Nuestra amiguita se siente optimista. No es bueno llevarse mal con<br />una reina, pero el enfrentamiento con las dos brujas, le ha demostrado<br />que sigue en plena forma y tan llena de ingenio como siempre. No sabe <br />lo que pasará luego, pero confía en poder seguir con sus estudios. <br />-Menos mal que la gobernadora “se olvidó” mencionar el dinero a ese<br />abogado. Eso me pondría en un aprieto, por uso indebido de riquezas <br />ajenas. Pero no creo que la reina, me lo reproche. No le conviene que se <br />hable mucho de éste asunto. Además, ha sido dinero bien empleado. Si<br />no, que se lo pregunten a los agradecidos ciudadanos de Sankar. <br />FIN<br />
  41. 41. Esta aventura, está basada en mi futuro libro “Mercurita y sus amigas” del que soy autor. Es la<br />segunda parte de la serie Mercurita. La primera es “Mercurita la aprendiz de hada. La aventura<br />no es exactamente la misma que lo escrito en el libro, porque sería muy complicado hacerla<br />exactamente igual.<br />Los que hayáis visto el anterior powerpoint, tal vez os hayáis dado cuenta, de que el hada <br />Titania, tiene una cara distinta a la de éste. El motivo está, en que se me perdió el skin, y el que<br />salió, era algo distinto al anterior. <br />Los skins y personajes, son del juego “Los sims 2”. <br />Un saludo.<br />Tio Antonio<br />

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