Que le pasa a mi esposo

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La Crisis de los 40 en el hombre puede acabar con el matrimonio, incluso con aquellas relaciones de larga duración que daban por asegurado aquello de "hasta que la muerte nos separe". Evitar que sea la crisis de los 40 lo que los separe es una decisión que es necesario tomar cuando nuestro matrimonio se encuentra en crisis. Para salvar un matrimonio a veces solo tenemos una oportunidad.

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Que le pasa a mi esposo

  1. 1. La “temida” Crisis de los 40 Capítulo 1 ¿Qué está pasando? Cuando nos cuentan historias de amigos que con 40 años se han comprado un coche deportivo, o cuando vemos en el gimnasio a esos hombres rondando la mediana edad, que se esfuerzan y sudan intentando perder veinte años a base de abdominales, o cuando vemos esas parejas desparejas, puede que nos dé algo de risa. Pero si el dueño del coche, el que está apuntado al gimnasio y el que cambia sus horarios y se compra ropa nueva es nuestro marido, las cosas cambian. La Crisis de los 40 puede parecer una tontería para quienes no han tenido que pasarla. Puede que la vean como una excusa de los hombres para hacer cosas que no hicieron antes. Puede que desde fuera esos cambios de conducta parezcan muestras de inmadurez, o egoísmo. Podría seguir dando ejemplos de cómo se ve esta etapa de la vida, por quienes no la han padecido.…. Quienes no la han vivido,… ¡pueden pensar lo que quieran! Lo que los demás opinen no cambia que cuando es nuestro marido quien la sufre, pasemos por el peor momento de nuestras vidas. En realidad, no es fácil saber cuantos hombres experimentan dificultades durante este período. No hay estadísticas que indiquen cuantos matrimonios se rompen porque el hombre no ha podido superar la crisis o porque su esposa tomó las decisiones equivocadas. Y no las hay, más que nada, porque 1
  2. 2. muchísimas parejas ni siquiera tienen noción, no saben que lo que destruyó su matrimonio fue no contar con la ayuda necesaria para superar la crisis de los 40 años. En el mundo, millones de hombres (y también mujeres), de entre 35 a 50 años, reciben en su vida la llegada de un tsunami. Todo cambia, todo se revoluciona. Los hombres que experimentan la Crisis de los 40, tienen que solventar una de las peores etapas de sus vidas, sin contar con ningún tipo de ayuda o apoyo psicológico. Muchos de estos hombres, no están ni sufren solos. Arrastran con ellos al sufrimiento, a millones de mujeres y millones de hijos. La gran mayoría que está pasando por ese duro trance, no es capaz de pedir ayuda, no consigue identificar qué le está ocurriendo. Es a esos millones de mujeres que les toca aprender a ayudarles a fin de mantener unida esa familia que un día soñaron que formarían juntos, a quienes va dirigido este libro. Los síntomas son muchos, y vistos desde fuera son fáciles de identificar. Como habréis notado, he dicho: “visto desde fuera”, porque generalmente, la mujer de ese hombre que está en plena crisis de los 40, es bastante probable que no sepa qué está pasando. La personalidad de nuestro marido, del hombre más maravilloso del mundo, de ese príncipe azul con el que nos casamos, no cambia de un día para el otro. Su personalidad y su conducta se van modificando paulatinamente, por eso, no es fácil reconocer los síntomas desde dentro. Además, muchas mujeres no tenemos información, no conocemos cuáles son esos síntomas. Principalmente, porque hasta ese momento, no nos hizo falta saberlos. 2
  3. 3. ¿Por qué a mí? Cuando nuestra historia en común peligra, cuando vemos que nuestro futuro se viene abajo como un castillo de naipes, y no sabemos que ocurre, si en ese momento, seguimos confiando en nuestro poder de “adivinas” es muy probable que no tomemos las decisiones correctas a tiempo, y nuestra familia termine hecha añicos y nuestra autoestima por los suelos. Una buena opción es recurrir a los libros para tratar de encontrar respuestas. Cuando finalmente nos damos cuenta de lo que ocurre, nos viene a la mente una pregunta recurrente: ¿Por qué? La mayoría de mujeres a las que he apoyado en este duro trance, coinciden en que de un día para el otro, ese hombre con el que llevaban 10 o 20 años de relación, les hecha un jarro de agua fría al decirles que necesita tiempo, que no sabe si la quiere, que no entiende que le pasa, o puede que seamos nosotras quienes descubramos que tiene una aventura o peor aún, se va directamente sin decir nada más. Quienes han pasado por esta experiencia, saben que es un momento durísimo. Quedamos shockeadas, como si conduciendo a 100 por hora chocásemos contra una pared que nos frena en seco. Perdemos la noción de lo que está bien, lo que está mal. Lo intentamos todo para recuperar a nuestro hombre, como no sabemos lo que está pasando, cualquier cosa, y digo ¡cualquier cosa! es buena. Psicólogos, libros, amigas, familiares, tarot, rezar, rituales mágicos, todo. Es un momento de desesperación tal, comparable a 3
  4. 4. recibir un diagnóstico médico de una enfermedad que consideramos incurable y recurrimos a TODO, como una cuestión de vida o muerte. . Bien, lo mismo hacemos algunas mujeres en estos casos. Otras, en lugar de solo preguntar ¿Por qué? , agregan el MÍ… ¿Por qué a mí? Si estás leyendo este libro, es porque quieres recuperar a tu marido, quieres que tu matrimonio vuelva a ser como antes, como bastante antes. Si es así, tienes que ser capaz de ver la situación desde otro ángulo del que puede que lo hayas estado viendo hasta ahora. Si has pasado días preguntándote: ¿Por qué a mí? me gustaría decirte una cosa: quien se centra en sí misma, en su dolor, en reprochar al marido TODO lo que se hizo por el y que ahora el nos lo paga de ese modo, se pone en el papel de Víctima. Si eliges quedarte en ese papel, buscarás consuelo en sentirte mal, en mostrar al mundo lo mal que lo estás pasando y en lugar de curar tus heridas, estas se abrirán una y otra vez, incluso pasados 5, 10 o 15 años.. Algunas mujeres se enfadan, y no quieren saber nada de ese hombre que ahora les está haciendo sufrir. Pero ese mismo hombre es el que una vez eligieron para formar una familia. Si nos instalamos en la queja, en el reproche, en el culpabilizar y solo ver “lo que me ha hecho” perdemos un tiempo valiosísimo, que debemos aprovechar en ayudar a nuestra pareja a recuperar el norte, si es eso lo que deseamos. 4
  5. 5. En este momento quiero hacer una pausa, y enfocar el asunto desde otra perspectiva. El dolor de cada una de nosotras es único. Lo vivimos y sentimos como el más grande, algo casi imposible de soportar. Nos vemos como las más defraudadas, las más estafadas del mundo entero. Las peores víctimas del universo. Si, es cierto. A cada una nuestro dolor nos parece insoportable, a veces nos vemos incapaces de salir adelante, nos hundimos y ahogamos en nuestras propias lágrimas. No estoy diciendo que no debas sufrir. No estoy diciendo que tu dolor no sea insoportable. No estoy diciendo que tu dolor no sea legítimo. ¡Claro que lo es! Y lo sé por experiencia propia. Si amas a tu pareja, estarás pasando por el mismísimo infierno. Sentirás nauseas con solo escuchar la palabra “divorcio” o “separación”. No quiero seguir insistiendo en lo mal que lo estás pasando, porque mi intención es todo lo contrario. Busco ayudarte a que te sientas bien, a que pienses con claridad, a que des lo pasos necesarios para ayudar a tu pareja a atravesar el desierto en el que se encuentra ahora mismo. Pero sabes que…. Si te quedas compadeciéndote de ti misma, si buscas ayuda en amigas o familia para que te digan “pobrecita”, para que atestigüen lo mal que lo estás pasando mientras tu esposo va al gimnasio, si te mantienes en esa posición de “víctima”: ¡las cosas van a ir a peor! Sin lugar a dudas. En este libro, quiero ayudarte a tomar las mejores decisiones para intentar recuperar a tu marido, mantener unida tu familia y volver a ver renacer el amor entre ustedes. ¡Piensa! En el mundo, hay millones de hombres que pasan por la crisis de los 40. Hay cientos de miles de matrimonios que se terminan en esta etapa 5
  6. 6. de la vida, porque no son capaces de superar ésta crisis juntos. ¿Qué crees que ganas si te centras en preguntarte: ¿Por qué me pasa esto a mí? Permíteme que te conteste de una forma dura. ¿Y por qué no a ti? ¿Tú quién eres? ¿Qué tienes de especial? ¿Tienes corona? Estas preguntas fueron las que me ayudaron a mí, a no dejarme arrastrar al papel de víctima, e impulsarme a actuar. A tratar de entender, a contestar ese ¿por qué? Si nos ponemos a pensar, ni siquiera tener una corona nos evita que pasemos por el mal trago de una crisis de este tipo. ¿Acaso crees que la Reina Sofía no la ha pasado? ¡Yo no lo sé, pero tampoco es algo que podamos descartar! Pensar así, en que “esto” es algo más normal de lo que tú puedes ver ahora mismo, te ayudará a poner los pies en la tierra y aceptar, que lo que en este momento es probablemente el problema más grave de tu vida, es algo que le pasa a muchísima gente. Y que tu matrimonio se termine o que vuelvan a tener una estupenda relación, en este caso, depende solo de dos personas. Uno de los cuales está tan “aturdido” que no sabe qué decisiones tomar. No digo que tú tengas que tomar las decisiones por él. Pero si te digo que tú debes tomar la tuya. Ayudarle, amarle, perdonarle para seguir adelante, o bien seguir cada uno por su lado si es que a ti ya no te importa esta relación. Recuerda que el Universo no está apuntándote con el dedo para que “esto” te pase a ti. Los problemas personales, son lo más común que tenemos 6
  7. 7. los seres humanos. Es muy probable que tus padres lo hayan pasado, o tus suegros, o aquellos tíos que se separaron y tú tío se fue a vivir a Venezuela con una chica veinte años menor que él. Debes asumir, para poder mitigar, disminuir tu dolor, que no te está pasando solo a ti. Que no tienes coronita. Que en la vida, a todos nos pasa más o menos lo mismo. Y que nosotras, las esposas de esos hombres en crisis, también debemos mirar hacia adentro, hacer examen de conciencia y ver en que nos hemos equivocado. Tomar una decisión Es el momento de tomar la decisión más importante de tu vida y de la de tus hijos, si es que los tienen. En este preciso instante, tú eres quién debe elegir. Tu marido ahora está confundido, ha tomado un camino que le aleja de su familia, de sus hijos y de ti. Le aleja de sí mismo también. Pero como el cerebro solo está programado para ayudarnos a “sobrevivir”, si tu marido elige el divorcio, y formar una nueva pareja, su cerebro apoyará aquellos pensamientos que le ayuden a sustentar esa decisión. Puede que en los siguientes años, de vez en cuando piense: ¿Cómo habría sido el presente si no nos hubiésemos separado? Pero si ha formado una nueva familia, esa idea desaparecerá pronto de su mente. 7 DEJA EL PAPEL DE VÍCTIMA. ¿QUIERES AYUDAR A TU MARIDO? EMPIEZA A SER LA PROTAGONISTA DE LA SOLUCIÓN
  8. 8. Si aún no se ha ido, (o lo ha hecho hace poco) y tu idea es recuperarlo, debes actuar con celeridad, con prisa, pero con mucha calma. Una vez hecha la elección, y hayas apostado por luchar por mantener tu familia unida, o por seguir adelante con tus hijos, sola, debes saber que no hay marcha atrás. (A veces, con los años, algunos matrimonios vuelven a unirse, pero quizás el daño que se han hecho mutuamente ya no permite recomponer la relación) Más adelante, volveremos sobre este punto. Si él solo está confundido, aturdido y no ha dicho nada sobre separarse, tienes una excelente oportunidad para ayudarle a ver mejor las cosas, reforzar vuestro matrimonio y seguir creciendo juntos. ¿Ogro Verde o Príncipe Azul? Que tu marido, ese hombre que cuando se casaron era el mejor del mundo, que poco a poco se fue distanciando, que solo tiene tiempo para el trabajo, que te deja a ti la carga de los niños, la casa, las fiestas familiares, las reuniones del colegio…. de pronto, y luego de todo lo que has hecho por la familia que han formado juntos, decide que ya no quiere formar parte de ella, es algo que tú no te esperabas. Es un golpe muy duro. 8 SI TU NO TOMAS LAS DECISIONES QUE TU DESEAS, LA VIDA Y LOS DEMÁS LAS TOMARÁN POR TI. CON TUS ACTOS Y DECISIONES PUEDES CAMBIAR TU FUTURO Y EL DE TUS HIJOS.
  9. 9. ¿Qué te parece si cambiamos el punto de vista? Hay una forma de cambiar la perspectiva, de ver las cosas desde otro ángulo. Si tu marido pareciera que ha perdido la cabeza…. ¡¡no es suficiente motivo para que la pierdas también tú!! Probablemente serán unos meses durísimos, durante los cuales tu mente no parará de pensar y tu corazón de penar. Pero si te quedas en la cama llorando, si buscas contar tus problemas para que te consuelen diciéndote pobrecilla, estarás desperdiciando la oportunidad de recuperar a tu príncipe azul. Muchas mujeres, no lo vemos claro hasta que la bomba nos estalla en la cara. No es que no hayamos visto “todas” las señales que esta crisis nos estaba dando, ¡claro que no! El problema es que No podíamos creer que ese ser adorable, del que nos enamoramos locamente, al que juramos amor para toda la vida, poco a poco se ha ido convirtiendo en un ser egoísta, desconsiderado, irresponsable, apático. Y en lugar de “ver” que la verdadera causa es que está pasando por una “crisis existencial” y necesita de todo nuestro apoyo, nos perdemos en el camino tortuoso de las “auto-excusas” y “justificaciones” En lugar de aprovechar nuestros ratos juntos para ayudarle, para hablarle, para volver a seducirle cada día, en su lugar, estamos dolidas y 9 TU ERES LA UNICA QUE PUEDE DECIDIR RECUPERAR A TU PRINCIPE AZUL. NADIE LO HARA POR TI. MUEVETE.
  10. 10. pasamos el tiempo de queja en queja buscando “explicaciones” a sus nuevas conductas. Pero claro, esas explicaciones nos sirven a nosotras para justificar ser victimas de ese déspota. No nos aportan nada bueno y en lugar de eso, nos alejan quizás definitivamente, de nuestro príncipe azul ahora reconvertido en ogro verde. Necesitas saber unas cuantas cosas para poder entender, cargarte de fuerzas, y ayudarle en esta dura etapa. Primero, me gustaría que trataras de comprender el siguiente párrafo. No es el hecho que ocurre lo que marca nuestras vidas, sino como lo encaramos, como lo asumimos, como nos lo contamos a nosotras mismas. No es lo que nos pasa lo que nos hace daño, sino nuestra interpretación de lo que nos pasa. Para que veas mejor esto, te lo voy a explicar con un ejemplo. Vuelve a leer esta frase. El día que tomé consciencia de lo real que es esta afirmación, fue conduciendo. Volvía a casa del trabajo, y entre el semáforo y yo había otro vehículo. Su 10 No es un hecho lo que nos afecta, sino lo que nosotros pensamos sobre ese hecho.
  11. 11. conductor, no iba especialmente lento, pero tampoco iba lo rápido que yo quería ir. (Mis hijas esperaban en casa para que les preparara la cena, tenía prisa) El semáforo se puso en ámbar y si el conductor del automóvil hubiera acelerado, yo habría pasado también. En lugar de eso, siguió lento y dejó que el semáforo cambiara a rojo. En ese momento comencé a pensar mal de ese hombre, hasta que me dí cuenta de lo absurdo de la situación. ¿Cómo podía saber, quien iba delante de mí, que yo llevaba prisa? Si el iba pensando en sus asuntos, en su propia vida, en ningún momento, detenerse en el semáforo era algo personal contra mi. Los días que no voy con prisa, incluso los días que voy demasiado pronto a buscar a las niñas al colegio, soy yo quien conduzco más lento, para llegar justo a la hora de salida y no dar vueltas con el coche. Esto me hizo pensar, que no es el HECHO, que tenga que detenerme en el semáforo en rojo lo que me pone de mal humor. Sino como yo INTERPRETO ese hecho. Como ante el mismo acontecimiento (semáforo en rojo) mi reacción es distinta, dependiendo únicamente de mi, de lo que yo pienso, de mi estado de ánimo de ese día, de lo estresada u ocupada que esté. Bien, con esto quiero explicarte, que cualquier cosa que nos pasa en la vida, podemos INTERPRETARLA de varias formas. Ninguna es más verdadera que otra. No hay una que sea la verdadera. Simplemente, hay otras formas de interpretar lo que nos ocurre, en las que no sufrimos y hay unas formas de 11
  12. 12. contarnos los hechos que nos hace daño y no nos ayuda a solucionar las cosas. Cada vez que el semáforo cambia a rojo delante de mí, he dejado de sufrir. Porque aunque yo sufra, patalee, insulte o proteste, no va a cambiar antes, ¡¡y lo único que gano es llegar más nerviosa a casa!! Para que puedas interpretar esto que te está pasando, de otra manera, necesitas tener más datos. Necesitas saber qué le está pasando a tu marido. El está sufriendo y le está pasando a él. No sabe como salir de ahí. No sabe compartir sus angustias, su dolor, su inseguridad, sus miedos. Lo está pasando mal y necesita tu ayuda. Trata de ver que el “hecho” de su crisis de los 40, no es contra ti. Los síntomas le afectan a él y se vuelven contra él. Si entiendes esto así, sentirás que es mucho más sencillo perdonarle. Luego, más adelante hablaremos del perdón. Una necesidad para ambos. En el siguiente capítulo podrás ver la mayoría de los síntomas que se asocian a la Crisis de los 40. No todos los hombres tienen todos los síntomas, pero entre ellos podrás descubrir los que tiene tu pareja. Ánimo. Recuerda que lo más importante ahora es dejar el papel de víctima, de quejarte por lo que te está pasando, de llorar por los rincones, y pasar a la acción. Es la única forma de decidir tu vida. Si no actúas, si te quedas compadeciéndote de ti misma, de 12 El no te está haciendo esto a ti.
  13. 13. tu mala suerte, otros decidirán tu futuro, y probablemente sus decisiones no sean lo mejor para ti y vuestros hijos. Superando la Crisis con Inteligencia Emocional Ante todo, tienes que tener claro que haz de usar tu Inteligencia Emocional para poder sacar ventaja de este problema. RECUERDA El primer paso para la recuperación es ser consciente de que algo pasa. Mientras no “vemos” ningún problema, no tomamos ninguna medida. Puede que veas la Crisis de tu marido como un “contratiempo”, un estorbo en el progreso de vuestra relación y de vuestra vida conyugal. La energía que parecía llevar nuestra vida sobre rieles, de pronto, se ve interrumpida. Puede que lo que notemos es que vamos más lentos que antes, que no conseguimos avanzar, que nos hemos quedado estancados o vamos teniendo pequeños retrocesos como pareja. Emocionalmente, esta crisis, puede hacer que sintamos miedo, ansiedad, depresión, rabia, angustia y dependiendo de la gravedad, afectará en mayor o menor medida los demás ámbitos de nuestras vidas (familiar, laboral, financiero, físico, amistades, el ocio) O también esta crisis puede ser una ruptura drástica en vuestras rutinas diarias y en vuestros planes de vida. Enfrentarnos a una crisis, ya sea de pareja, en el 13 Quejarte de la situación, no la resuelve. Darle tus propias explicaciones, no te acerca a la realidad. Buscar culpables, no es más que postergar nuestra responsabilidad.
  14. 14. trabajo, en nuestros proyectos, tiene unas etapas, por las que todos pasaremos, aunque el tiempo variará entre una persona y otra. Las 7 diferentes etapas son: INCREDULIDAD: Esto no puede ser real. No me puede pasar esto a mí. No me lo puedo creer. Mi marido no tiene ninguna crisis. …. Estas y muchas otras ideas, te vendrán a la mente en el momento de detectar la crisis. La incredulidad es una forma de amortiguación al enterarnos de un gran golpe, y la cantidad de emociones poderosas que vienen luego. Durante unos momentos, horas, días, el no querer creer nos brinda oxígeno, para elaborar en nuestra menta la situación. Si en esta etapa nos llenamos de ruido, de “pensamientos distorsionados” del tipo: Esto nunca volverá a ser lo mismo. Voy a quedarme sola para toda la vida. Nunca más me volverá a querer. … aumentará la probabilidad de no valorar correctamente lo que está ocurriendo, nos hundiremos o intentaremos no enfrentarnos a la realidad. Bien, para ser Emocionalmente Inteligentes, debemos poner todo nuestro esfuerzo en ver primero los hechos reales, y no nuestras suposiciones, para luego enfocarnos en los aspectos positivos. Las emociones negativas, debemos asumirlas y vivirlas, no taparlas ni esconderlas para que luego nos provoquen enfermedades, en unos meses o años. Pero tampoco podemos quedarnos enganchadas en esas emociones negativas. Lo mejor en este caso es aplicar la “negación positiva”. Consiste en aceptar que estamos en una crisis, reconocer que tenemos un problema, que la situación nos desestabiliza emocionalmente, pero tenemos que decirnos a nosotros 14
  15. 15. mismos que “ahora” no podemos resolver este problema. Todos estos pensamientos y sentimientos estresantes, nos agobian, pero si asumimos que ahora mismo no somos capaces de enfrentarnos con ello, pero que lo haremos más adelante, estamos incrementando nuestra inteligencia emocional, porque nos damos permiso para experimentar estos sentimientos negativos, pero sin por ello dejarlos que dominen nuestra vida. Se que es sumamente difícil, pero intenta no pensar todo el día en esto, sino tu vida se resentirá. Procura meditar, controlar tu ansiedad, cambiar pensamientos negativos por positivos. IRA: Esto es una injusticia, con todo lo que yo he hecho por él. Es un irresponsable, un inmaduro y un egoísta. No puede hacerme esto. Ya somos conscientes de la situación, y empezamos a asumirla, pero aún seguimos teniendo un diálogo interno nada adecuado ni encaminado a resolver la situación. Si nos mantenemos en este diálogo, se produce un círculo vicioso, donde nuestra rabia se retroalimenta a si misma y nos trae más dolor. La queja, la cólera y el sentimiento de odio, no ayudan en absoluto. Otra vez, para actuar inteligentemente, debemos recurrir a las técnicas de control de emociones. Como por ejemplo: la relajación, hablarnos a nosotros mismos en forma positiva, dejar de quejarnos ante los demás por lo mal que lo estamos pasando. Hacer ejercicio físico, salir a correr o a nadar o a andar en bicicleta ayuda a descargar tensiones y a evitar estallidos emocionales. Debemos aprovechar el “aviso” que nos da la ira. Algo funciona mal. Las cosas así no pueden seguir y debemos ver que cambios podemos aceptar en nuestra relación, y cuales no, además de decidir que dirección tomar. No contengas tu 15
  16. 16. ira, transfórmala en energía para movilizarte a tomar responsabilidad de tu vida. No descargues tu ira en quienes no tienen nada que ver. Es mejor “quemar” esa energía haciendo ejercicio, te sentirás mejor, aclararás tu mente y tendrás más posibilidades de acción viendo caminos en lugar de trabas. QUERER QUE TODO SEA COMO ANTES Solo quiero cerrar los ojos y que todo esto haya sido un mal sueño. Nada me gustaría más que tomarme una pastilla y dejar de sentir este dolor. Me gustaría meterme en al máquina del tiempo y volver al pasado. La tercera etapa en el manejo de toda crisis, a pesar de ya ser conscientes que ahora hay otra realidad, nos impulsa a desear volver al pasado, donde todo era más placentero y no sentíamos este dolor que nos oprime. La manera más inteligente es hablarnos con sinceridad a nosotras mismas. Todos querríamos volver al pasado, a tiempos en los que la vida era más dulce y agradable, cuando nos queríamos y todo iba de maravillas. Pero hay que aceptar que ya es imposible. En este momento hay que aceptar, que hagamos lo que hagamos, nuestra relación no volverá a ser la que teníamos hace una semana, o hace un mes. Y en cierta forma, piénsalo… ¡Es un alivio! Pase lo que pase ya no tendremos que convivir con ese ser irascible, agrio, que nos critica constantemente, que nos hace sentir inferiores, o para el que simplemente no existimos. Si pones en práctica todos los consejos de este libro, y vuestro matrimonio sigue unido, procura que sea una relación nueva, llena de aire fresco, donde todo esté por soñar y por hacer. Y si vuestra relación no se recupera, pon también en práctica lo que aquí te aconsejo, quiérete, mímate, aprende algo nuevo y date cuenta que tienes por delante una 16
  17. 17. vida donde todo está por soñar y por hacer. Para no quedarte enganchada en el desear volver atrás, lo que tienes que hacer, es dar pasos productivos. Empezar con los consejos para ayudarle, si es eso lo que quieres, o para ayudarte a ti, si has decidido que lo vuestro no tiene solución. Lo importante, es que tengas la seguridad que estás haciendo lo correcto, que tu corazón te haya dado el visto bueno, tanto para seguir como para abandonar. Si así lo haces, no llenarás tu futuro de “debería haber hecho, debería haber dicho, debería….” Recuerda que la vida es constante cambio, lo quieras o no. DEPRESIÓN Nada de lo que haga va a cambiar la situación. Esto no tiene arreglo. No tengo fuerzas para hacer nada. Me gustaría desaparecer por unos meses. Prefiero quedarme sola, no tengo ganas de ver a nadie. Meterte en la cama y ponerte a llorar, caminar arrastrando los pies y con los brazos colgando junto al cuerpo como si fueras una muñeca de trapo, golpearte y tropezarte con todo, dejar de salir, rechazar a los amigos para sufrir a solas, caerte, tener accidentes domésticos… estos son los primeros albores de una depresión. No tienes ganas de hacer nada, ni por ti, ni por vuestra relación, la apatía y la desesperación se han apoderado de ti y te sientes incapaz de hacer nada. Si te quedas anclada en esos comportamientos, mejor que empieces a tomar antidepresivos y te prepares para una vida triste y gris. En cambio, puedes ser emocionalmente inteligente y tomar cartas en el asunto. A fin de cuentas estamos hablando de tu vida, ¿no? Te daré unas cuantas guías para salir de esta incipiente depresión: 17
  18. 18. - si ves que te mueves como una zombie, procura caminar con más energía, como si te sintieras bien, actúa como si estuvieras bien… verás como esa energía se contagia y pronto te sentirás mejor. - si estás en la cama llorando, y viendo un panorama desalentador delante de ti, procura llamar a tu amiga, la más positiva y dile claramente que necesitas que te eche un cable para levantarte y seguir viviendo. Seguro que entre las dos encuentran muchos motivos para salir de la cama, además de tus hijos. - si al meterte en la ducha, las lagrimas no se ven y se disimulan con el agua, piensa que tu cuerpo si sabe que estás llorando. Cambia las lágrimas por un mantra. Repite una y otra vez ese mantra para relajarte y así dejar de pensar en cosas negativas. ¿Te cuento el mío? Como yo soy de esas personas que creemos que la tristeza, los malos ratos, la mala sangre produce enfermedades, me digo a mí misma. Cada célula de mi cuerpo es una célula sana y hermosa. Cada célula de mi cuerpo es una célula sana y hermosa. Repítelo, céntrate en la perfección de cada una de tus células e interioriza el mensaje. - rodéate de gente positiva, sal con tus niños, vayan a los juegos de una plaza, trata de salir a reír. Tómatelo como una obligación. ACEPTACION Nos ha pasado esto, y nada de lo que diga o haga puede cambiar el pasado. Solo tengo que mirar hacia el futuro, centrándome en cómo puedo resolver esta situación. Pasó y ahora necesito mirar hacia delante y crecer. 18
  19. 19. Este es el momento clave, en el que comenzamos a recuperar la confianza en nosotras mismas. Lo peor ya ha pasado, la ira y la depresión, ya sabemos como solucionarlas, y solo nos queda mirar para adelante. Si hemos hecho un buen trabajo, deberíamos sentirnos motivadas a la acción. Aceptar que la Crisis la sufren millones de hombres y mujeres cada año, como el resfriado o la gripe. Eso nos da fuerzas para seguir avanzando en el camino que hemos escogido. Céntrate en lo que tú deseas, en las metas que te has planteado. Nuestra relación anterior ha dejado de existir. Añorar el pasado no conduce a nada, culparnos por el pasado, tampoco. Les ha pasado esto, preferirías que no tu estuviera pasando, pero no por eso va a cambiar. No existe una pastilla mágica que cambie la situación. Pensar en el futuro, en el incierto futuro, con miedo, solamente te creará parálisis. Acepta y vive el momento presente. Disfruta de cada segundo con tus hijos, los momentos que pasas con tu marido procura que sean mágicos. No pienses en lo malo (ni pasado ni posible) Si tú te muestras segura, relajada, convencida, es más probable que él pueda empezar a confiar, a relajarse y a convencerse que tú estás en lo cierto. ¡¡Recuerda que las emociones se contagian!!! OPTIMISMO Todo va a salir bien. Tengo uno hijos hermosos que me quieren y por ellos voy a salir adelante. La vida me ha dado mucho, incluso esto es una oportunidad para crecer y mejorar como persona. Cada día, es tu decisión como vas a vivirlo. Si te centras en cosas negativas, da por seguro que tendrás un día pésimo. En cambio, si haces crecer tus esperanzas a un futuro mejor, si tienes una meta importante en mente, estarás 19
  20. 20. cargándote de energías para recorrer el largo y apasionante camino que te queda por recorrer, que se llama VIDA. Procura rodearte de gente que te cargue de energía positiva, en lugar de estar con aquellos que ven siempre todo gris. ACTIVIDAD POSITIVA Cada paso que doy es un paso hacia una solución. La venganza y el rencor no existen entre las posibles soluciones, porque son otro problema añadido. Yo soy quien decido mi vida y cómo quiero que sea de aquí en adelante. Ya estás siguiendo los consejos, consigues sentirte con fuerzas y animada para hacer lo que haga falta hacer para seguir tu nuevo camino. Te sientes motivada y sabes que estás haciendo lo correcto. Tú no puedes decidir el futuro de tu esposo. Puedes ayudarle a ver algunas cosas desde un punto de vista distinto y más alentador, al que está experimentando él ahora. Pero al final, siempre será su decisión. Tú estás motivada a seguir adelante, sola o acompañada. Recuerda que eso es lo más importante. Los contratiempos son como ácido que carcomen nuestra motivación, cuando “motivos” es lo que principalmente necesitamos para ponernos en acción hacia nuestro destino. Haz una lista de los motivos por los que estás decidida a superar esta crisis. Tómate cinco o diez minutos y haz la lista ya. ¿Qué es importante para mí? ¿Cómo quiero que sea mi futuro? ¿En qué aspectos de mi vida quiero decidir yo y no dejar que otros lo hagan? 20
  21. 21. No estás sola. Miles, millones de mujeres pasan por lo mismo. Busca apoyo en alguna que lo haya superado, rodéate de gente positiva y verás como tu vida continúa, sin tener que convertirse en una existencia triste y sin esperanzas en la que posiblemente arrastres a tus hijos. Ahora que conoces cuales son las etapas por las que tendrás que pasar, volvamos al principio, en el próximo capítulo, vamos a detallar los síntomas, ¿tiene tu marido una crisis? 21
  22. 22. Los Sintomas Capítulo 2 Cómo averiguar si es una Crisis de la mitad de la Vida Para estar segura que lo que tu marido está pasando es la CRISIS DE LOS 40, voy a enumerar los síntomas más comunes. Con esto no quiero decir que todos los hombres tengan que tenerlos todos y cada uno de ellos para que así sea, pero claro, cuantos más tenga, más certeza tendrás que es eso y no otra cosa, lo que le está ocurriendo. No están en un orden en especial. Desde el primero al último son importantes. 1) Necesidad de sentirse más jóvenes. Este es uno de los síntomas más comunes de los hombres en crisis. Aunque aún no haya cumplido los 40, o ya esté en los 45, puede querer verse en el espejo como si aún tuviera 20. Necesita sentir que aún cuenta con su potencia sexual, que puede correr una maratón, que en el gimnasio puede medirse en fuerza y resistencia a un muchacho de 20 años. Las canas o la calvicie también juegan en su contra. Tienen la sensación que ejercitando su cuerpo, van a vencer a la muerte. Se niegan a envejecer. Cada semana pueden emprender sesiones larguísimas de ejercicios físicos, con la idea de mantener la figura o mejorarla si ya se perciben fuera de forma. 22
  23. 23. La manera de demostrarse y hacer ver a los demás que son jóvenes, es cayendo en la trampa del culto al cuerpo. Más y más ejercicio. Ropa nueva, más moderna de la que usaban unos años antes, ropa que se ponen los chicos de 20. ¡¡No quieren verse vestidos de viejos de 40!! Cremas antiedad, tratamientos dermatológicos. Y ahora, con la aparición del hombre metro sexual, ni siquiera tienen que pensar que comprar una crema de contorno de ojos para ellos, es un síntoma de la crisis. No. Ahora es una muestra de modernidad. 2) Pérdida de responsabilidad con respecto a la familia. ¿Has notado un cambio de comportamiento respecto a los hijos, a su responsabilidad como padre y cabeza de familia? Poco a poco, lo que antes veía como algo normal, como ocuparse de los hijos, salir en familia, responsabilizarse por ellos, lo va viendo como una carga. No es ilógico si piensas que tu pareja necesita sentirse como cuando tenía 20 años. Necesita experimentar la libertad que vivía cuando aún no tenía hijos. Con ellos no puede ir al bar. En este momento de su vida, le apetece salir con los amigos. Cualquier plan que tú hayas organizado para salir con la familia puede parecerle un intento de cortar su libertad. Es más, si debido a su trabajo delegó gran parte de la responsabilidad familiar en ti, ahora puede reprocharte que él no tiene ninguna función en la familia. Qué tú te encargas de todo y no le has dejado lugar a él. No caigas en la trampa de reprochar. Espera a leer más adelante como contestar a sus intentos de echarte la culpa a ti de todo. 23
  24. 24. 3) Necesidad de demostrar a su ego que pueden conquistar a mujeres más jóvenes. Esta es otra de las maneras que emplean algunos hombres para demostrarse a sí mismos que aún están en el mercado. Que aún tienen sex-appeal, que pueden enamorar a una mujer 10 o 15 o 20 años más jóvenes que él y que tú. Su autoestima puede estar cayendo en picado al ver su figura cambiar, al perder el pelo, al salirle canas. No es que no valore que tú le quieras, pero en este momento, no te considera un jurado válido de sus cualidades como hombre. Tú lo quieres porque es tu marido, no porque sea guapo, delgado o joven. Necesita saber, demostrarse que aún resulta atractivo y joven, y que mejor manera que intentando ligar a alguien mucho menor que él. En este aspecto su razonamiento puede ser: ella es más joven, podría elegir uno de su edad, pero me ha elegido a mí. Y eso, es lo que le hace subir su autoestima, momentáneamente. Si llega a la infidelidad, necesitarás tener mucho amor hacia él para poder seguir adelante. Será tu decisión perdonarle, porque es muy probable que él ni siquiera te pida perdón. Hablaremos de esto más adelante. 4) Necesidad de realizar deseos y sueños abandonados. Cuando tenían 20 años, tenían sueños, planes, ideas locas que les apetecía llevar a cabo. Pueden ser de índole laboral, deportivas, o aventureras. Si alguna vez pensaron que sería bueno dar la vuelta al mundo en bicicleta, o recorrer zonas de majestuosa belleza natural, o hacer un viaje iniciático a la India, bien, ahora empiezan a entrenar a diario con la idea de revivir sueños 24
  25. 25. antiguos, a buscar información sobre ese país. O bien, si creen que les faltó hacer un viaje con ese amigo, conocer esa zona del país que aún no han visitado. Hacer el Camino de Santiago. Al mirar hacia atrás, no lo hacen con perspectiva. Durante la crisis de los 40 miran hacia atrás con pesimismo. Solo pueden ver: No hice esto o No conseguí aquello. Se centran en temas concretos, generalmente en los aspectos negativos y no ven los puntos positivos de sus vidas en particular. Tienden a perder la perspectiva del conjunto. Se tornan incapaces de valorar todo lo conseguido hasta el momento. 5) Necesidad de demostrar que pueden hacer deportes de riesgo Si tu marido empieza a apuntarse a hacer puenting, a saltar en paracaídas, a querer hacer deportes arriesgados y que generan una gran dosis de adrenalina, también es un síntoma claro de la Crisis de la Mitad de la Vida. Su sentimiento es ahora o nunca. No pueden ver la vida con matices, no ven la infinidad de grises que hay entre el blanco y el negro. O soy un viejo o soy joven. No hay otra opción. ¿Cómo pueden demostrarse que son jóvenes? Muy sencillo, asumiendo riesgos que asume una persona sin cargas familiares. Arriesgando y demostrando que no tienen miedo como tendría un viejo. Tienen la falsa creencia de que luego, dentro de 10 o 15 años no podrán hacer escalada o correr esa maratón. Eso es porque no se centran en buscar modelos que afirmen lo contrario a lo que piensan. Solo pueden ver los ejemplos de lo que ellos quieren creer. Hay un ejercicio muy bueno para hacerles entender esto. Pruébalo tu misma. Si ahora te digo que mires bien a tu alrededor y tomes nota mental de todo lo que hay de color rojo en la habitación donde te encuentras, en dos minutos, podrás recordar muchas cosas rojas. 25
  26. 26. Bien, ahora si te pido que cierres los ojos y me digas ¿cuántas cosas hay de color amarillo? ¿Puedes recordarlas todas, algunas o solo una o dos? Nuestra mente, solo “ve” aquello que le decimos que busque. Si tu marido le dice que los viejos no hacen deporte, solo verá jóvenes y pasará por alto a los que no lo son. 6) Necesidad de cuidar su cuerpo y su apariencia para verse más joven ¿Le has visto preocuparse por su aspecto, mirándose más en el espejo, prestar demasiada atención a su peinado, le molestan sus canas, le sienta mal verse mayor? De pronto encuentras a tu marido usando tus cremas humectantes, tu crema de contorno de ojos, e intenta que no te des cuenta, o te da una explicación infantil. O se compra sus propias cremas, que ahora las hay, e intenta que no sea demasiado evidente que las usa. Depilación, consulta con un cirujano estético, cambio de corte de pelo por uno más moderno y juvenil. Sus compañeros que no han entrado en la crisis, son el reflejo de lo que el no quiere sentirse. Un viejo desaliñado, con barriga y ropa que parece que le compran sus abuelas o que se va pareciendo a la que usan sus padres. Su imagen puede convertirse en su principal obsesión. No digo que esté mal cuidarse y ocuparse de nuestra imagen, es más, tú si no lo haces, deberías prestarte un poco más de atención. El problema está en no asumirnos como la joven persona de 40 años que somos. Mírate, serás igual durante 15 o 20 años. 26 Aquello que buscamos, obtenemos. Y lo que no buscamos, no lo vemos.
  27. 27. 7) Pérdida de responsabilidad con respecto a los padres. Así como le cuesta asumir que sus hijos siguen siendo su responsabilidad, también le cuesta asumir que sus padres se van poniendo mayores y que su seguridad y bienestar también, en cierta forma, es responsabilidad suya. Verles mayores le recuerda que él también llegará a esa edad. El verse reflejado en alguno de ellos le aterra. Intentará no visitarlos, pondrá excusas para dejar de ir, se inventará reuniones de trabajo u otras cosas para distanciar las visitas a sus padres. 8) Se sienten irritables y no pueden perdonar las ofensas. Están nerviosos, todo les molesta. Cualquier cosa que nosotras hagamos, no les conforma. Debes darte cuenta que el problema no eres tú, el problema no es lo que tu hagas o dejes de hacer, si tu marido está pasando por la crisis de los 40, el problema es él. Cualquier pelea que antes solucionaban a la media hora, ahora parece una batalla a muerte. Comprobarás que él ya no puede perdonar ni tan siquiera la más mínima crítica u ofensa. Se vuelve hostil, reacciona con mucha exageración, sin medida con lo que le haya podido causar el enfado, aunque a veces luego se arrepienta. Cualquier actitud de su esposa que él tome como un ataque, recibirá de su parte un cruel contraataque. Es ahí donde más nos desconcierta, porque en lugar de ver que él lo está pasando mal, nos centramos en nuestro dolor y perdemos la oportunidad de ayudarle cuando empezamos a quejarnos de su conducta. Aunque resulte difícil, tomar distancia es el principio de la solución. 27
  28. 28. 9) Cuestionan su vida presente, su vida pasada y su vida futura. En esta etapa, no están a gusto con su presente, pero tampoco lo están con su pasado y se imaginan un futuro desesperanzador. Tienen una cantidad de pensamientos pesimistas, derrotistas como nunca han tenido en su vida. No pueden recordar los momentos agradables que han vivido. No son capaces de revivir experiencias en las que lo pasaron bien. Solo pueden ver y centrar su mente en lo que salió mal. En lo que no les agrada de su vida presente y en lo que creen que pasará en su vida futura si no toman una decisión drástica para evitarlo. 10) Necesidad de darse caprichos que cree merecerse. Desde que se casaron y más especialmente desde que nacieron vuestros hijos, es probable que ambos hayáis dejado de darse algún capricho para dedicar los ingresos a ellos y a más cosas materiales de las que ellos piden. Bien, en este momento de su vida, tu marido se siente envidioso. Le duele haber dejado de comprarse cosas para él. No porque envidie a sus propios hijos. No porque le duela que ellos tengan cosas. No. Simplemente porque se enfoca en un aspecto equivocado. Compara su esfuerzo laboral, su dedicación al trabajo, con las pocas gratificaciones que él nota que se da a si mismo. Si se compra algo que tú consideras que es un capricho, y se lo dices abiertamente, se defenderá agresivamente contra ti, como si tú fueras la culpable de que él no se haya dado algunos gustos durante el último año. Y no estoy diciendo que no merezca aquello que se compra, sino que intenta aliviar su dolor emocional con cosas materiales que le proporcionan un alivio demasiado pasajero. 28
  29. 29. 11) Desconcierto y confusión por no saber quien es y hacia donde va. Empieza a preguntarse ¿quién soy? Se cuestiona si esto que él cree ser se corresponde con lo que le hubiera gustado ser. Se plantea una serie de preguntas existencialistas que de momento no sabe como responderse. No encuentra el sentido de su vida. Se ve como una fuente de ingresos a la unidad familiar y nada más. No es capaz de ver todas las otras facetas que tiene como persona. Si tú no trabajas fuera de casa, es muy probable que te reproche que en casa solo le necesiten para traer dinero. No lo veas como un ataque hacia ti. Recuerda que él lo está pasando mal. Si, sé que tú también lo estás pasando fatal, pero si has tomado la decisión de mantener tu matrimonio, debes saber que tu única opción es siendo fuerte ante sus ataques y no responder con otro ataque. 12) Evaluación de objetivos cumplidos y metas fijadas a los 20. Es probable que cuando tuviera 20 años, haya soñado unas metas u objetivos, que si ahora no ha cumplido, le llenan de frustración. Se comparará con otras personas que sí han conseguido sus metas y eso le hará sentirse aún peor. En este momento tiene la sensación que ya es imposible plantearse nuevos retos, nuevos objetivos. No se ve con capacidad para aprender una nueva habilidad o retomar estudios abandonados, o para iniciar el aprendizaje de algo totalmente nuevo para él. En cambio, si ha cumplido sus objetivos, en especial si estos eran poco retadores, verá su futuro más negro aún, porque creerá que de los 40 a los 90 su vida solo será un ir y venir sin sentido alguno. 29
  30. 30. 13) Desilusión por los proyectos no cumplidos. Si los objetivos que se había planteado eran demasiado ambiciosos y aún le falta más camino para conseguirlos, y muy especialmente si siente que los ha resignado por formar una familia, eso le hará sentir que tú eres quien se ha interpuesto entre su éxito y él. Pondrá excusas por no haber conseguido cumplir sus proyectos. En lugar de analizar en qué momento él y sólo él, decidió dejar de ser responsable de su futuro. 14) Encuentran una gran diferencia entre lo que “se debe hacer, se quiere hacer y se puede hacer”. La familia es para ellos un deber. Los hijos y volver a casa pronto también lo son. Y en esta etapa de la crisis ellos no Quieren Hacer lo que se supone que DEBEN hacer, o lo que ellos piensan que los demás exigen que DEBEN hacer. Como todo joven de 20 años, sienten que los deberes les atan, les condicionan a vivir una vida que no quieren. Ven que lo único que PUEDEN hacer tampoco les agrada. Están en un gran dilema moral entre el deber y el querer. No son capaces de balancear ambas cosas, de encontrar el equilibrio entre el Querer, el Deber y el Poder. Las ven como opuestos irreconciliables. 15) Temor a las enfermedades, a la muerte Antes de esta edad, aunque todos sabemos que cualquier día de estos nos tocará morir, ellos no se habían parado a pensar que es así. ¡Pueden morir mañana mismo! Si, es así, pero eso no evita que en este momento comiencen 30
  31. 31. a temerle a la muerte. Cualquier lunar lo ven como un cáncer, un dolor intestinal es una enfermedad grave, se vuelven fatalistas y asustadizos en cuanto a su salud. Recurren a chequeos médicos para que les avisen si tienen una enfermedad grave. Bien, estos son la mayoría de los síntomas que pueden tener los hombres que están atravesando la Crisis de los 40. No digo que tengan que tenerlos todos, es probable que solo tengan algunos. Enumero todos los que he podido recopilar, para que tengáis forma de identificar si esa nueva forma de comportarse de vuestros maridos puede ser debido a la crisis o no. Test para detectar la Crisis En la siguiente lista, podrás ver comportamientos que quizás te resulten familiares, pero que no habías identificado como síntomas de una crisis en tu marido. Piensa tranquilamente, e intenta recordar si tu marido ha comentado algo sobre estos aspectos. O si cuando tú hablabas de alguno de ellos, se ha mostrado a la defensiva. Si ya habéis hablado sobre el tema, puedes pedirle que lea el siguiente test para analizarlo. 1. Síntomas Físicos Falta de energía Disminución en la libido Pérdida de fuerza o masa muscular Erecciones menos firmes 31
  32. 32. Tarda más en recuperarse de enfermedades o heridas Menos resistencia para actividades de esfuerzo físico Aumento de peso o sentimiento de estar gordo. Pérdida de pelo o calvicie Problemas de sueño, insomnio y fatiga 2. Vida familiar Siente frustración porque el dinero se gasta en otras cosas que no son para él. Fantasía frecuentemente con irse y dejar todo lo que tiene y consiguió. Se queda dormido fácilmente luego de la cena. Incrementa su uso de alcohol, drogas, TV, etc. Nota que disfruta menos de la vida Tiene episodios repentinos de ira, rabia, ansiedad, hostilidad. Critica todo lo que tú haces más que nunca. Olvida las citas, la fecha de algunos pagos, los compromisos que asume. Se siente irritado porque tiene que “servir” o “atender” a los demás. Se siente incómodo en su rol de padre y cabeza de familia. Ha comprado ropa nueva y de estilo moderno Ha comprado un quad, un coche deportivo, una moto. Ha empezado a trabajar más en horario no laboral. Ha cambiado sus hábitos y gustos musicales. Se ha cuestionado sobre seguir casado. 32
  33. 33. Ha planificado mejoras para el rendimiento del hogar. Sueña en como sería su vida si no estuviera viviendo esta vida. Prefiere dormir antes que hacer el amor. 3. Ámbito Laboral y profesional Ha disminuido el rendimiento en su trabajo Siente insatisfacción con su carrera o su trabajo. Siente que tomar decisiones le resulta difícil, incómodo. Tiene pequeñas pero frecuentes pérdidas de memoria mientras habla o escribe. Muestra demasiada preocupación por su seguridad laboral. Se preocupa demasiado por todo. Siente menos confianza en su desempeño laboral Tiene menos interés en lo laboral. Trabaja más horas de las necesarias como excusa para volver a casa. Siente que su trabajo o profesión ya no le apasionan como antes. Se siente irritado por el desempeño laboral de los otros y/o de él mismo. Tiene desconfianza de las personas con las que trabaja. Sueña despierto con escapar de este trabajo, abandonar su carrera, dar un giro radical en el aspecto laboral. Tiene menos energía o ímpetu al empezar nuevos proyectos. Se siente “quemado” en su trabajo. Siente que ha perdido el control de su tiempo. Ve como una carga el trabajo y no ve bien su futuro. 33
  34. 34. 4. Ámbito Personal. Se muestra frecuentemente irritado. Se siente frecuentemente depresivo. Le atemoriza pensar que la vida pasa demasiado rápido. Está más gruñón o criticón de lo habitual. Presenta síntomas de nerviosismo. Siente que s esta poniendo fofo, fuera de forma. Sueña despierto con los días de su juventud. Piensa en el suicidio. Se muestra eufórico o nervioso cuando habla con una mujer más joven. Tiene dificultades para tomar decisiones. Se siente menos alegre, con menos confianza en si mismo. Siente que su vida no tiene propósito o rumbo. Se siente solo, poco atractivo, que nadie puede quererle. Siente que no puede concentrarse o que se olvida de las cosas. Ha estado buscando gratificación sexual fuera del matrimonio. Tiene o ha tenido una aventura extra matrimonial. 5. Vida Sexual Ha tenido algunas pérdidas de erección. Sus erecciones pierden firmeza. Le cuesta mucho recuperarse después de la actividad sexual. Siente menos interés sexual en ti. Le cuesta más conseguir una erección. 34
  35. 35. Se muestra ansioso o con miedo ante la posibilidad de perder potencia sexual. Tiene fantasías con encuentros amorosos con otras personas más jóvenes. No siente la necesidad de eyacular. Ha estado con personas por sexo pagando. Ha estado buscando sexo fuera del matrimonio (inclusive si es ciber- sexo o sexo telefónico) Ha estado coqueteando con una compañera de trabajo más joven, con alguna clienta, o conocida. Los juegos sexuales que tú le propones le atemorizan, piensa que le quitan protagonismo. Al terminar de leerlos, casi estarás segura si tu marido la está padeciendo o no. Pero conocer los síntomas no es lo único que necesitas saber para ayudarle. Porque aunque todos conozcamos los síntomas de la gastroenteritis, eso solo no nos basta para curarla. En el siguiente capítulo, vamos a profundizar también en las principales causas de la Crisis. RECUERDA 35 No te está haciendo esto a ti. Es él quien está sufriendo en primera instancia y que al no saber gestionar esta crisis, siente un gran dolor, causa dolor en ti y en vuestra familia.
  36. 36. http://editorialcirculorojo.com/que-le-pasa-a-mi-esposo/

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